Fue una de las peores noches que pase, apenas podía dormir, pero esta vez no era por los ronquidos de mi hermano Benjamín, que era demasiado habitual, sino por el brazo, que apenas lo podía mover por el dolor que me entraba al apoyarlo sobre mi cama;
- Venga Abel, que mañana hay Insty, como no duermas nada, mañana no va a ver nadie quien te despierte. (Me repetía continuamente, mientras el dolor se hacía más intenso e insoportable, he intentaba poder doblar la muñeca, que era algo imposible.)
Llegó el día siguiente, me levanté de mi cama y me vestí como pude, y con el máximo cuidado, arrepintiéndome y recordando lo que dije hace un año, de que a mi nada me pasaba, de que nunca me había roto un “brazo” o una pierna, y nuca me había pasado nada especial en mi vida, en qué hora hablé, en mi mente pasó tantos pensamientos, tantos recuerdos, y pensé que todo lo que me había pasado había sido por hablar más de la cuenta. Pero todo lo que a uno le pasa, no es por casualidad, todo es para un plan perfecto, en el que Dios nos pone en situaciones, para afrontar otras más difíciles, sinó, no sé como podría haber vivido cada día sin demorarme o caer derrumbado al suelo, pues lo que todo parecía haber terminado, era tan solo el comienzo de empezar a caminar por un valle sombrío, en el cual no estaba solo, sino estaba con mi Padre Celestial que me daba su mano y yo como un bebé recién nacido empezaba a andar con Él, por esos valles que cada ver se hacían más estrechos y oscuros.
Cuando salí de mi casa vi desde la esquina; como se detenía el autobús en la parada, y como era de imaginar corrí hasta él y llegué casi sin aliento. Cuando subí, estaban allí todos “mis amigos de clase” (o al menos eso era lo que mi corazón anhelaba). Una vez que entré en el autobús, me vi como un tiro al blanco, en el cual todos tiraban sus dardos, con miradas de burla. Al aproximarme a Marta le dije Hola, no hubo por parte suya ninguna contestación, me sentí tan mal pero eso no me desanimó para seguir adelante y llegar a uno de los asientos traseros, en el cual me senté, como siempre sólo. Mi única compañía era la de Dios que siempre, le decía en mi mente,
- Señor, Dios de los Ejércitos te necesito cada día, y tú lo sabes bien, sabes que mi vida casi siempre está sola, y necesito a un amigo... Dios dame amistad... Señor dame amigos...
Hay tantas cosas que no entiendo por qué la gente es así, mi Madre siempre dice que el hola no se le niega a nadie, por qué es tan difícil ser cristiano en este mundo, no lo entiendo, la gente te mira rara, y alguna gente que te conoce intenta hacerse la graciosa, intentando romper todas tus creencias...
Señor te pido por este día, que pueda hablar a los demás, que mi vida sea humillada y tú seas engrandecido...
Casi todas las mañanas hacía esa oración, y siempre que la hacía ya no me importaba que al ver a Dani, Mónica o otra persona que las conocía, no me dijesen nada.
Estaba seguro, de que ese día iba a poder hablar de Jesús a una persona, aunque era muy vergonzoso yo sé que Dios me daba las fuerzas para hablar cuando había oportunidad.
Una vez comenzada la clase todo el mundo iba a su bola que si uno se pone los cascos y empezaba a escuchar música, que si los cuatro de atrás se ponían a hablar del pasado sábado, cuando estuvieron en la disco, o de las tres Marías pasándose cartas por debajo de la mesa. La verdad es que se pasaba rápido la clase de esa forma, pero los demás o sea cuatro atendiendo, se nos hacía la clase de historia un tanto aburrida.
Pronto empezó el descanso de los cinco minutos que para mí eran como cuarenta, puesto que una vez que sonaba la sirena todos se salían de la aula y se ponían en los pasillos a hablar, pero yo como no tenía a nadie me quedaba en mi asiento intentando pasar desapercibido, alguna vez intenté acercarme a Marta o Mónica pero todos se disipaban como la niebla, y me sentía muy mal. Pensando que lo mejor era quedarme en mi asiento y pasar todos los descansos haciendo los deberes y olvidar de alguna forma todo mi alrededor, aunque siempre que me encontraba solo siempre salía de mi corazón esa oración, Señor dame amistad... dame amistad...
Pronto toco la sirena del recreo y me encontraba con Ricardo, Oscar y Marcos, los dos últimos eran unas personas un tanto especial, las dos eran personas que también han sufrido las burlas de los demás hacia ellos. Oscar era un chico muy pasota de los estudios y muchas tardes se ponía ha trabajar con su padre en su empresa de mecánica, era un poco flaco pero no como Marcos, pues Marcos parecía estar en los huesos, Oscar era un poco alocado y despreocupado, mientras Marcos era una persona que tenía problemas en la columna y que con una forma muy peculiar, mucha gente se metía con su forma de andar, ya que él caminaba con los pies para adentro, pero a mi nunca me dio risa sino que muchas noches oraba por su vida igual que por todos los de mi clase, mi familia, etc.
- ¿Creéis en Dios?
- Yo creo que hay algo, no sé. (dijo Oscar)
- Qué vas a hacer el fin de. (me dijo Marcos, para cambiar de tema)
- El sábado iré a los Exploradores del Rey, quien sabe, alomejor
luego vamos los jóvenes de la iglesia, a tomar algo al Mcdonal.
- Exploradores del Rey ¿Qué es eso? Marcos tú sabes lo
que es eso, (preguntó Oscar)¿No?...
- No
- Exploradores del Rey, es como los Boyescaus pero mucho mejor, aparte de
que allí nos enseñan muchas cosas, como primeros auxilios, nos
dan devocionales, leemos la Biblia, hacemos juegos. Pero lo mejor es cuando
hacemos excursiones en las cuales hacemos puenting, rappel, escalada...
RING!!!!!!. Parece siempre que cuando hablo de las cosas relacionadas con Dios está Satanás para estropearlo, la verdad que ellos para mí si eran como mis amigos o al menos mi corazón quería encontrar en ellos una amistad verdadera pero cuando hablaba con ellos, me daba cuenta que solo éramos amigos en el tiempo del recreo.
- Marcos que tal con tu espalda, ¿Qué te han
dicho en el Hospital?
- Nada, que te importa a ti
- Perdona solo quería saber que tal ibas.
- Bien.
Son esas cosas que no entiendes, intentas preocuparte por los demás y lo único que recibes es desprecio, y eso que son tus “amigos” y la única moneda que le puedes dar de vuelta, no es la misma moneda, como la mayoría de la gente suele hacer, sino que es la moneda del amor, yo sé que él estaba pasando por momentos difíciles, y para colmo las burlas que sufría por sus compañeros, por eso siempre que me acordaba de él, le pedía a Dios por él, y por que pudiera conocer los caminos del Señor.
Nos dispusimos a separarnos pues estabamos en clases distintas, y ahí era cuando tenía que volver a mi clase y afrontar las dos horas que faltaban para terminar el insty.
Nos tocaba Música, que era una de las asignaturas que más me encantaban, pues la música era algo que me hacía sentirme a gusto.
A parte que muchas veces, cuando me encontraba solo, alzaba cánticos que salían de mi alma, y adoraba al Dios de lo imposible.
Pero Satán era muy listo y sabía que si destruía todo lo que para mí era de gran valor, conseguiría que detestase lo que para mí era algo más que música. Su táctica era algo simple, él lanzaba lazos envenenados, y si uno de esos lazos te atrapaba ya no podrías quitártelos, al menos que peleases con Dios, pues Él tiene poder para no sólo quitar cuerdas de tres lazadas, sino cadenas de acero.
Al lado mío se sentaba Víctor, y yo, deseaba con todo mi corazón que él, fuera ese amigo que estaba buscando y que aun no había encontrado. Era una de las personas que cuando te veía ya por lo menos te decía hola. Unas cuantas veces me invitó a ir con él a la disco, él me dijo que era el mejor sitio para todo, para oír, música para ligar, para estar con tus amigos... Yo me reí y le contesté que para mí ese sitio era el peor de todos, por 3 sencillas razones, la primera era, que la música esta tan alta que sería demasiado raro, que no te quedaras sordo, la segunda era, por que para ligar, era el peor sitio ya que yo pienso que a tu novia no la vas a conocer en un sitio donde casi no hay luz, casi ni puedes hablar al estar la música a todo volumen... y la tercera razón ¿Qué hace un chico que n bebe ni fuma en una discoteca?
A parte que ahora en muchas discotecas las están cerrando a causa de las drogas que por ahí circulan.
Él se rió, y yo me quede perplejo, pues pensé que las razones que le había expuesto, eran razones más que suficientes, hay no quedó la cosa, fue a Diego y le contó delante de mí, todo lo que yo le había contado. Quede en pocos segundos colorado y sin saber que decirle el caso es que sin darme cuenta ya estaba Adela, que era así como se llamaba la de Música, regañándonos por estar hablando en clase, yo creo que fue la primera vez que en toda mi vida de estudiante me regañaron por hablar. El caso es que siguió la clase.
Después de que sonase el timbre salía como siempre acompañado de mi Amado Jesús, y mientras iba andando para llegar al autobús que se encontraba un poco lejos, me di cuenta que al lado mío iban dos chicas, las dos morenas, una era muy alta mientras la que iba a su derecha era un poco baja, el caso es que, mientras ellas hablaban, les oí decir que estuvo muy bien el AOA (Alabanza, oración y adoración) me acorde que mis padres fueron precisamente el sábado pasado a la iglesia “El viene Pronto” en la cual se celebraba una nueva reunión especial entre todas las iglesias evangélicas. ¿Serían Cristianas? No creo, o sí. En mi insty solo había unos cuantos cristianos Pedro, Emy, mis hermanos y yo. “Preguntaré a Emy tal vez las conozca”.
El jueves por la tarde teníamos culto en mejorada de alabanza. Y una vez terminado el culto me acerque a ella y le pregunté que si conocía a dos chicas que habían venido nuevas al insty, ella me dijo que las conocía y que si eso mañana me las presentaba. Por fin iba a conocer a gente nueva.
Llegó la noche y aun no podía dormir bien, la luz de la farola entraba por la persiana iluminando la habitación, me quedé pensando en todo lo que había ocurrido en el día, y en todo lo que iba a poder experimentar mañana, conocer a gente nueva que para mí era una de las cosas que más anhelaba, terminé en mis pensamientos con una oración.
Señor del cielo, Guárdame en la noche y dame descanso que mañana sea un día nuevo y que pueda ser luz en las tinieblas, oh mi Señor... dame amistad.
Al día siguiente esperé durante todo el tiempo del recreo, a ver si Emy venía a mí y me presentaba a las dos cristianas, ya que me hacía mucha ilusión poder conocer agente creyente en el mismo Instituto al que yo iba. Pero mientras más esperaba me daba cuenta de que se le había olvidado. Toco la sirena y subí a mi clase, y enfrente de mí estaban las dos chicas cristianas, esa era la oportunidad, me repetía a mí mismo, me acerqué a ellas y les dije que les había oído, el otro día hablar del AOA, les dije que yo era cristiano que conocía a Emy a partir de ahí empezamos a hablar de algo que no era lo que mis amigos entre comillas hablaban, yo necesitaba hablar con otras personas de Dios, pero que estas personas, también quisieran hablar de Él y así fue, ellas eran primas, se llamaban precisamente una Raquel, como mi hermana pequeña y la otra Emy igual que la chica que va a mi iglesia. Nos quedamos hablando un rato pero por lo menos ya sabíamos quienes éramos, y que los tres servíamos a un mismo Rey.
Al terminar el Insty me dirigí a mi casa, cuando llegaba el autobús a la parada y se detenía. Al bajar algunos compañeros del Insty me miraban desde sus asientos yo pensaba que me iban a decir adiós pero cuando de mi boca salía tal frase, muchas veces daban la vuelta a la cabeza mientras decían alguna cosa al que tenían al lado de su sitio. Cuantas veces me he quedado con la boca abierta, mi alma hubiera deseado haberla cerrado, pero no sé, yo creo que Dios permite las cosas, para que nos demos cuenta de que muchas veces, lo mismo que la gente pasa de nosotros, también nosotros se lo hacemos a Él, Él nos quiere dar de su bendición y nosotros giramos la cabeza esperando o deseando cosas que no nos ayudan a bien.
O Dios de los ejércitos no permitas en mi vida que te de la espalda, yo sé que soy torpe, por eso quiero aprender a andar por donde tú digas. Me mostraste al principio un valle en el cual me enseñabas a andar, cogido de tu mano como un recién nacido, durante el transcurso de los días se ha ido estrechando ese valle y cada vez se hacía más oscuro, parecían muros en los cuales ya no podíamos ir los dos cogidos de la mano, parecía un laberinto en el cual yo no sabía el camino, pero en medio del miedo y de la oscuridad se encendió una luz, tu luz, estabas delante de mí, yo creía que en realidad te habías ido, pero eso no era así, podía ver tu espalda cicatrizada por los latigazos que sufriste hace dos mil años, podía sentirme otra vez seguro y sin temor, tu luz me mostraba por donde pasaba, y ya el miedo no importaba, sólo sabía que no me importaba por donde anduviese, si estaba contigo, y me daba cuenta que llegaría ese día, en el cual otra vez me iba a encontrar en un valle más oscuro y tendría que andar con valor, y con las armas que Dios preparó para nosotros, su palabra (su espada) y la oración (el misil que es capaz de atravesar y derrotar las artimañas del enemigo).
Cuando mi mente vuela hasta el cielo, en cuestión de segundos, mi cabeza y nunca mejor dicho, está en las nubes. Llamé a casa y mi Madre me abrió, dejé mi cartera y mi abrigo en el cuartito de Papa, mi Madre como siempre me regañaba diciéndome que el abrigo lo pusiera en el armario. Ese era unos de mis peores defectos, en casa, yo era un total desastre, había para comer lentejas que en mi casa era como aquel refrán, pero al revés.
Lentejas comida de viejas, si quieres las tomas o si no también te las comes, por que es comida. ¿Cuánta gente se está muriendo en el África de hambre? Decía mi Madre, Pues se las enviamos ahora que no se diga que España es un poco tacaña en ofrecer ayuda a los necesitados.
Muchas veces bromeaba con estas cosas, pero en mi interior no entendía por que este mundo, era en realidad tan desagradecido y mucha gente no daba ni una sola parte de lo que tenía. De esa forma nunca se cambiará este mundo que tanta gente ama.
Dios transforma los corazones, transforma este mundo...
“Porque de tal manera
amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree,
no se pierda, mas tenga vida eterna.
Porque no envió Dios a su Hijo al mundo,
Para condenar al mundo,
sino para que el mundo sea salvo por Él.”
S. Juan 3:16-17
