Toda mi vida estuve esperando aquel encuentro con el Dios vivo, y a mis dieciocho años, puedo decir que le encontré en una noche mientras dormía, y a partir de ese momento, me di cuenta que siempre que iba a dormir, allí estaba un ser Todopoderoso que estaría velando por mis sueños, como me demostró hace ya varios años, en aquella habitación oscura en la cual las fuerzas enemigas paralizaron mi cuerpo, y tan solo bastó una oración en mi mente para que Dios se acercase a mi cama y me liberase, de aquel que metió espíritu de temor en mi niñez. Pero gracias a Jesús, sé que estoy seguro, sé que Él está...
Él ha sido siempre mi esperanza, mi luz y mi refugio, he aprendido que con él, puedo superar mis complejos hasta enfrentarme con aquellas personas que desean mi mal, y bendecirlas con amor, y proponerme metas en las cuales sea el nombre del Señor engrandecido.
Y me di cuenta que durante mi juventud tres sueños soñé, en los cuales en medio de ellos Tú te encontrabas, el primero fue el de servirte; y hasta hoy te sirvo en la alabanza de mi iglesia, tocando el piano. El segundo, querer transmitir las bendiciones de mi Señor a otras personas; y Tú me lo diste a través de esas canciones que pusiste en mi corazón. Y en el tercer sueño; aun sigo soñando que tu mano sanadora, restaure mi cuerpo... Siempre pensando que sea dentro de tu voluntad pues mi vida está y estará en tus manos.
Se han pasado las horas enseguida, y ya está anocheciendo, la luna desprende una luz tenue, y me hace recordar que aun en la noche, Dios nos regaló la luna para que con su reflejo podamos ver la luz del sol, y no tener miedo, Él siempre está, como aquel padre que aguarda al lado de la cama del hijo amado, viendo como poco a poco cierras los ojos sin temor,
- Sólo queda descansar, mañana es un nuevo día de luchas
y problemas que habrá que combatir y resistir con Jehová.
Pero antes descansa en Dios, y no lo dudes más, Él te está
guardando, y Él te guardará...
Buenas noches, te quiero mi Dios...
... “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en
tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”
S. Juan 8:12
