Como ya os conté mi vida había surgido algunos cambios en mi juventud, los médicos tras tantear con mi propia vida optaron por darme una crema en las manchas, para que la piel se me fuese debilitando y de esa forma que se fuese difuminando la mancha. Al principio pareció dar buen resultado, se me quedó la mancha como en carne viva, y al pasar mi mano sobre la mancha notaba una sensación algo extraña, pero todo esto duró poco tiempo ya que al cabo de varias semanas me empezaron a salir unas estrías enormes en los laterales del tronco, y al llegar las vacaciones e irnos a la playa y a la piscina con el sol volvió a salir esa mancha marrón que se estaba volviendo ya insoportable.
Yo siempre he sido una persona muy vergonzosa y siempre he pensado en el que dirán, había veces cuando iba a la playa no me quitaba la camiseta para nada, tan sólo cuando me metía en el agua. Me daba tanta vergüenza que con mis propios brazos intentaba tapar tan grandes manchas imposibles de esconder. Me encontraba como acobardado de mi cuerpo, y hoy en día me da tanto pudor hablar de él, pero sé que Dios ve mi vida y en mi interior sé que Él va a obrar cuando quiera, al menos seguro estoy que cuando vaya a su presencia me dará un cuerpo limpio, puro y sin mancha, pero siempre que recordaba lo que me estaba pasando venía a mi mente personas que están sufriendo peores cosas que las mías, me encerré en mi habitación y oré por mi vida, por mi familia, y por aquellas personas que estaban en peores situaciones que la mía, y repetía en mi mente bendice aquellas personas que sufren penalidad como hasta ahora Tú lo has hecho conmigo, Tú eres el Dios fiel, confío en ti, Tú eres mi refugio y en ti está mi esperanza.
Allí en Torrevieja hice algunos amigos, una vez fuimos por la noche al cine y nos divertimos mucho con las dos pelis que nos pusieron. Pero como todo, nada dura eternamente y al cabo de varios días volvimos a nuestra casa aquí en Madrid.
Una tarde, antes de ir al culto mi madre nos dijo que había ocurrido un atentado en New York. Nos explicó que las dos Torres Gemelas habían sido blanco de un atentado en toda regla, y había muerto un montón de personas, se hablaban de millares de víctimas, encendí la tele y vi como de una de las Torres salía humo y fuego como si de una peli se tratase, me sobrecogí al ver como la cámara se acercaba a una de las Torres y se podía observar como desde las ventanas aparecía un montón de personas agitando pañuelos atemorizados, poco a poco las noticias de la televisión fueron dando más datos, dijeron que las torres habían sido impactadas por dos aviones que habían sido secuestrados, nos volvieron a poner las imágenes y pudimos ver como uno de los mayores rascacielos se desplomaba, como si fuera algo del Apocalipsis, y al rato se caía la otra, levantando una inmensa bola de polvo.
En medio de este caos, se podía ver como había gente desesperada que se tiraba desde las ventanas. En pocos minutos se creó un caos en la nación más poderosa de toda la tierra.
Faltaron pocos minutos para la aparición del presidente de Estados Unidos, proclamando, que esto no se iba a quedar así, que iban a buscar a los responsables de estos atentados e iban a hacer justicia por todas estas víctimas. Al rato otro avión se estrelló contra otro punto estratégico de América muriendo varias personas en el acto.
Los aviones secuestrados estaban repletos de personas atemorizadas, hasta hubo algunas personas que llamaron a sus familias desde los móviles afirmando tal secuestro mediante armas blancas. El FBI, actuó rápido y pudieron obtener la lista de los pasajeros de los aviones y encontraron que en dichos aviones secuestrados se encontraban varios árabes entre los cuales algunos poseían permiso para pilotar aviones. Poco a poco se iban sacando datos estremecedores y todavía podían quedar algunas esperanzas de poder saber quien eran los responsables, La gente hablaba del empiece de una guerra, todo está en tus manos Dios, guárdanos...
Este acontecimiento me hizo pensar en mi vida, las veces que me sentía tan mal que no me importaba vivir, pero descubrí que en medio de esa catástrofe hay gente que no ha podido tener un encuentro con Dios, y por desgracia han perdido su oportunidad de estar con Él, pero yo no quería entender por que Dios permitía tales cosas.
Por la tarde fuimos al culto de Mejorada y precisamente estuvimos orando por las familias que han sufrido este accidente, por los gobernantes, por Israel, por los jóvenes de mejorada, que serán el futuro y se tendrían que enfrentar a este mundo tan desordenado y tan lleno de odio y rencor. Estuvimos un par de horas y terminamos alabando al señor, mi corazón ya no se sentía tan sólo, me sentía más seguro, resguardado en Dios.
Llegó el Domingo, mis hermanos y yo nos fuimos al culto de Madrid. Yo y mi hermana Sara teníamos que estar en el culto pronto, por que teníamos que cantar en el coro, y una vez terminado el ensayo, no faltaron ni diez minutos para que comenzase el culto. Nos pusimos todos en pies y empezamos a cantar al Dios vivo. Estuvimos como media hora adorando a Dios y recordando con temor lo que había pasado el martes pasado.
Moisés dio paso a la palabra y Elias Monteblaco subió al púlpito, y nos dio una palabra que nos haría entender mejor los tiempos en los que estábamos viviendo. Empezó diciendo que él no iba a dar ninguna profecía, y que lo que iba a decir era algo que había tocado su corazón, hace pocos días cuando Jony le habló por teléfono, diciéndole que lo tenía que pasar a la iglesia. Nos dijo que cuando ocurrió el atentado que había atemorizado a un montón de personas, un africano le llamó y le dio una cita bíblica, y él nos hizo abrir nuestras Biblias en Apocalipsis 18, y siguió diciendo que lo que le había pasado a Estados Unidos en esta semana, se le había advertido anteriormente, un hombre Iraní que había sido encarcelado en un país ajeno al suyo, le ofrecieron la posibilidad de hacer dos llamadas, que él aceptó sin reproches llamando a los Estados Unidos, diciéndoles que dentro de poco iban a ser blanco de un ataque terrorista, pero Estados Unidos no hizo caso. Siguió hablando de que si habíamos visto un billete americano, él nos dijo que en él ponía “Confiamos en Dios”. Pero la clara realidad era que se habían confiado en su propia prudencia y había sufrido una de las mayores desgracias del mundo, él con dolor en sus ojos nos dijo que él amaba a Estados Unidos, ya que la Biblia ponía claramente “Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan” y Estados Unidos defendía a Israel, una de las principales razones por la cual sufrió dicho atentado.
Los responsables del atentado sabían muy bien a donde había que ir, con los aviones, ya que atacaron los puntos más estratégicos de Estados Unidos, Las torres gemelas: punto de comercio, El pentágono: punto militar, y hubo un cuarto avión que fue derivado que iba dirigido hacía la casa blanca, el punto político. Es más aquel misionero habló de unas fotos del atentado que encontró en Internet, pero no lo quería poner en el proyector para que cuando terminase el culto no nos fuéramos con la imagen de la foto sino con la predicación.
Empezó a leer el pasaje y nos dijo que nos imaginásemos que la ramera o la gran Babilonia era simbolismo de aquella ciudad que había sufrido el mayor ataque terrorista, explicó que el fin de una ramera era el de hacer el sexo a cambio de dinero, y aquellas torres eran el principal punto del dinero, era allí donde se determinaban cuales eran los países pobres y cuales los ricos, era donde estaban las mejores empresas instaladas, siguió leyendo y cuando llegó al versículo siete y ocho veía claramente aquella ciudad que para mí ya tenía nombre, yo al igual que aquel misionero no sabía si en verdad lo que había sucedido en Estados Unidos, era la profecía que hablaba la Biblia pero él siguió diciendo que apenas dos meses se había cumplido una profecía la cual desataría todas las demás, se refería a la piedra que los Israelitas que habían puesto en Jerusalén para volver a construir el templo. Siguió diciendo que todas las guerras tenían la religión como tema principal, y empezó a enumerar Manuel un montón de guerras ocurridas y en todas la religión era como él decía el tema principal.
¿Habrá una tercera guerra mundial? Pasó por mi mente. En la televisión ya se oía que si en tres días no se daban a los causantes de los atentados se haría guerra y estoy incluiría a un montón de países, entre los cuales mi país, España, al que tanto quiero. Me sobrecogió la forma de cómo lo contaba las cosas, pero él empezó a animarnos a orar, no dijo que por la parte de Buenos Aires, se habían arrodillado más de cuarenta mil personas, para orar por este tema, pidiendo a Dios que pusiese su mano sobre el presidente de los Estados Unidos, que tenía ya carta blanca y un montón de militares estaban listos para la batalla.
Terminó con un capitulo en Romanos 13: 10-14 que tocó fuertemente mi corazón. Al terminar de decir dicho versículo, dijo que este mundo no se iba a terminar hasta que todas las personas oigan del evangelio, y que teníamos que ser fuertes en Dios y hablar ahora más que nunca, ya que la gente está buscando donde apoyarse, y la única torre que es indestructible, era la torre fuerte, era el castillo alto donde los muros son fuertes e indestructibles, y donde el enemigo no puede atacar, ya que en su intento de hacerlo, Mi torre fuerte; mi Dios, terminaría destruyéndole y pisoteándolo como algún día no lejano, lo veremos.
Tras terminar el culto busqué a un matrimonio joven que vivían al lado de mi pueblo y les pregunté que si me podían llevarme a mí y a mi hermana a casa, ellos aceptaron amablemente, una vez en el coche Luis nos dijo que tras terminar el culto Manuel les había enseñado una foto del atentado y se quedó con la boca abierta, no por la masacre que era una cosa que todo el mundo había visto, sino por la imagen que un satélite capto desde lo alto del cielo, Ramón siguió hablando asombrado por lo que había visto, y nos dijo que el humo que se veía desde las torres tenían la forma de la cabeza del mismo Satán, cuando nos dijo eso, mi alma dio un grito en el silencio, y empezaron ha pasar por mi mente tantos pensamientos, que cuando nos dejaron en casa, tan sólo había una pregunta en mi corazón, ¿Por qué Satán quería hacernos tanto daño, y pronto vino la respuesta, a nosotros no era a quien más le importaba hacer daño, no, si no que era al mismo Dios mediante nosotros, el fin estaba cerca, sé que el Señor viene pronto, pero ¿Cuántas más víctimas habrá? ¿ Habrá guerra? ¿Qué pasará? Solamente venía a mi corazón, Él me guardará.
Mientras transcurrían los días el temor entre los ciudadanos de Estados Unidos aumentaba, y esto a su vez contagiaba a miles y miles de personas que habitan en este mundo. Estados Unidos descubrió que detrás de los atentados ocurridos el día 11 de septiembre se encontraba Osama Bin Laden. El presidente tras obtener pruebas dio una conferencia de presa en la que decía, que quería a Osama vivo o muerto y que habría recompensa para el que lo entregase.
Pronto empezó las revueltas entre los Talibanes al no querer entregar a Osama ni decir donde se encontraba y muchos quemaban banderas y fotos de los representantes de Estados Unidos. Todo se estaba mal interpretando ellos proclamaban que querían destruir su religión (musulmana) y no lo iban a permitir e iban a enfrentarse a ellos en la Guerra Santa que es así como la llamaban a esta batalla que casi ya se podía llamar como la tercera Guerra Mundial.
Al cabo de pocas semanas, Estados Unidos dio el primer paso de esta guerra que ya era inevitable, tras dar ultimátum, para que entregasen a ese hombre que había acabado con la vida de muchas personas. Empezaron a desplegar todo tipo de ejercito militar, tanto de mar, como de aire y tierra. Por la tele se podían ver imágenes en las cuales se veían a un montón de militares tirándose con paracaídas desde aviones enormes. Todos tomaron posiciones y esperaron a que les diesen la señal de ataque. Primero utilizaron aviones especiales para sobrevolar puntos estratégicos y volarlos mediante misiles. Empezaba la Guerra y los primeros muertos. Tal vez yo no entendía como la gente podía defender la muerte y a los terroristas, yo sé que no hay que pagar mal por mal, pero hay que hacer justicia y quien mejor que Dios para este tema, tan fácil de escapar de nuestras manos. En Florida se había dado ya un par de casos de ataque bacteriológico llamado Ántrax en el cual la gente podía morir fácilmente. Y todo no terminó ahí ya que al cabo de pocos días empezaron a mandar cartas a representantes de los Estados Unidos, y con tan sólo abrir dichas cartas con Ántrax podías ser afectado por ella, y hasta en los conducto de aire quedando treinta trabajadores del senado afectados por dicho ataque bacteriológico, teniéndose que tomar las medidas de seguridad para sus vidas. Mientras muchos americanos y europeos empezaban a tener miedo. Que nos estaba pasando por que hay tanto odio, y tanto rencor, y miedo a un ataque mediante armas atómicas, sería volver a recordar los acontecimientos horribles de anteriores Guerras.
En los periódicos escribían cosas como:
“El mundo espera, pues que la anunciada respuesta de Bin Laden, tras el inicio de los bombardeos, se traduzca en un ataque con el peor enemigo, el invisible: Tanto armas químicas como bacteriológicas, y por encima de todas ellas, las atómicas”.
Mirando este mundo, solo me queda en mi mente una frase, pronto viene Cristo, y tan solo le pido que no muera más gente inocente, sino que tenga piedad de este mundo, que cada vez entra más en una locura casi incurable. Da paz entre las naciones, da amor, que haya un derramar de tu espíritu que es más fuerte que toda bomba atómica, ya que esta destruye, más Tú vivificas, renuevas, transformas corazones de piedras en corazones de amor, y en ti está la única razón de vivir sólo en ti.
“Porque vendrán muchos en mi nombre,
diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.
Y oiréis de guerras y rumores de guerras;
mirad que no os turbéis,
porque es necesario que todo esto acontezca;
pero aun no es el fin.
Porque se levantará nación contra nación,
y reino contra reino;
y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.”
S. Mateo 24:6-7
