Una vez escuche que una mujer soñó, que se encontraba en una habitación, y enfrente de ella había una mesa y encima una pluma que escribía sobre un libro, con tinta de sangre. Ella vio, que lo que escribía la pluma, era su vida y se dio cuenta que cuando llegaba a etapas de la vida en las cuales había fallado al Señor, de repente el texto de color rojo desaparecía, ella despertó y empezó a llorar al Señor y preguntaba. Qué era eso que le había enseñado Dios en sueños. Él con cariño le dijo en su corazón. Mi sangre perdonó todos tus pecados y cuando se escribe en el libro de la vida tus hechos yo no veo en lo que me fallaste por que Jesús murió por tu vida y tus pecados son olvidados, su sangre te ha redimido y te ha hecho también a ti, mi hijo amado.

Al Dios Misericordioso, a Él me gustaría agradecerle primeramente todo lo que me da sin yo merecerlo, por estar ahí cuando más le necesito y cuando me encuentro decaído, ya que sin Él esta vida no tendría sentido. También a mi Familia mis hermanos Sara, Raquel y Benjamín y mis Padres, Gabino y Rosi que siempre han estado ahí para lo bueno y para lo malo, siempre dándome lo mejor de ellos, gracias.

Por los líderes de mi iglesia que han sabido forjar en mí un espíritu de ilusión y vivir para realizar sueños inalcanzables sólo posibles con Dios, y todas aquellas personas que han podido leer este libro aun antes de poder publicarlo y darme su punto de vista con ánimos, a que Dios tiene un plan para mi vida. A este medio por poder hacer llegar a un montón de gente una vida que en realidad no es nada del otro mundo, pero con el privilegio de poder decir al mundo entero que:

Dios os Ama,

Agradecimientos


 

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Abel Rubio Hidalgo
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