D. Juan Antonio Muñiz Castro
Director General de Cultura
C/ Pasaje de Peña, 2-1º
39008 SANTANDER
Rasines, 20 de Mayo de 2.002
Apreciado Sr. Muñiz:
En nombre de la Asociación para la Defensa de los Intereses de Rasines (ADIR), y del pueblo de Rasines en general, deseo dar las gracias a la Consejería de Cultura por acometer, finalmente, la restauración de la torre de la iglesia parroquial de San Andrés de Rasines, declarada Bien de Interés Cultural de Cantabria, con categoría de monumento, en 1985. Desde su hundimiento, hace más de veinte años, todo el pueblo de Rasines ha estado clamando por su restauración y porque se pusiera fin al deterioro de la iglesia. Y es que la parroquia de San Andrés no es, para los vecinos del pueblo, sólo una iglesia o sólo un monumento: es el símbolo del pueblo por excelencia, su mayor orgullo, su documento de identidad.
Permítame que le recuerde algunos datos de la iglesia de San Andrés de Rasines. Es obra de un hijo del pueblo, Rodrigo Viar de Rasines, realizada en estilo tardogótico sobre piedra arenisca por encargo del Obispo de Burgos y terminada de construir en 1618. Como usted sabe, Rasines ha sido la cuna de algunos de los mejores arquitectos y maestros de cantería de los siglos XVI y XVII, que constituían auténticas sagas familiares: los Gil de Hontañón, los Viar de Rasines, los Ezquerra y Sebastián Oria de Ojébar, etc.
Siendo interesante la obra de fábrica, sobre todo su nerviatura gótica lobulada sobre el crucero, lo más valioso de San Andrés de Rasines es su retablo, sin duda el mejor retablo barroco de toda Cantabria. (Por cierto, hoy en lamentable estado de abandono, parcialmente desmontado desde hace años, sin ninguna protección y presa de humedades y carcoma: Cultura debería tomar medidas urgentes para evitar su pérdida definitiva). Es obra de Jerónimo de Angulo y se construyó en 1668 en madera de castaño dorada y policromada. Con más de diez metros de altura y tres cuerpos, el primero está presidido por un gran templete-ostensorio para exposición del viril; el segundo por la imagen de San Andrés, patrón de Rasines; y el tercero por la Asunción, imagen ésta flanqueada por los escudos de la familia Sarabia de Rasines, a cuya instancia se hicieron las obras. Por lo demás el retablo se adorna con los motivos típicos del apogeo del barroco: columnas salomónicas abrazadas por uvas y pámpanas, profusión de motivos florales, relieves con escenas bíblicas, etc.
Si me he extendido en la historia y méritos de la iglesia de San Andrés, en el valor simbólico que tiene para todos nosotros y en la tradición de cantería del pueblo, es para que usted comprenda mejor la enorme decepción y correspondiente rechazo de todos los vecinos de Rasines al comprobar que la restauración de la torre se está realizando en hormigón armado, el cual va a quedar visto, aunque con la aplicación en el enlucido de un colorante sepia para que no dañe tanto la vista. Pero a medida que la estructura de hormigón progresa en altura se puede apreciar que, con colorante o sin él, la ruptura con el resto de la iglesia, de piedra de sillería y mampostería, será brutal y romperá la armonía del conjunto y la fisonomía que ha tenido el pueblo en los últimos cuatrocientos años.
Como solución aceptable para el pueblo, ya que en este sentido se está realizando una campaña de recogida de firmas, pedimos que, por lo menos, dicha estructura de hormigón se forre con el mismo tipo de piedra arenisca del conjunto de la iglesia, solución que ya fue adoptada por esa misma Consejería de Cultura en 1991, cuando se reparó la cubierta de la segunda crujía y se levantó el muro caído en la fachada noroeste, en una extensión de unos 500 m2. La torre, que es contigua a dicho muro, tendría de esta forma el mismo aspecto que la reconstrucción de hace once años, a la espera de que la piedra del resto de la iglesia pueda ser un día limpiada y todo el conjunto quede uniforme.
Puesto que ya existe esta primera restauración de hormigón recubierto de piedra, en una extensión que ocupa la mitad de toda la fachada norte de la iglesia, por un elemental principio de estética creemos que la misma solución debe darse a la torre. De lo contrario tendremos un monumento histórico lleno de remiendos de diferentes colores. Además la piedra a emplear sería la procedente del derrumbe de la torre, aspecto contemplado en el Art. 53 c) de la Ley de Patrimonio de Cantabria. Finalmente, si le preocupa la confusión entre lo original y lo restaurado (apartado d) del citado artículo), confusión poco probable por la correspondiente documentación y porque el hormigón quedaría visible desde el intradós de la torre, proponemos que en el exterior quede "un testigo" que permita apreciar perfectamente la estructura moderna.
Para terminar, Sr. Muñiz, sería una auténtica pena que una restauración por la que hemos clamado en el pueblo durante dos décadas, se convirtiera al final en motivo de controversia y malestar hacia nuestra Administración, a la que sólo deberíamos mostrar agradecimiento. Rogamos, en consecuencia, que pueda ser atendida con urgencia nuestra petición, pues en las obras de la torre ya ha comenzado el enlucido final con la aplicación del colorante.
Agradeciéndole su interés hacia nuestro problema, le saluda atentamente.
Saúl López Gordón
Presidente de ADIR
C/c. Ilmo. Sr. Obispo; D. José Mª Páez Mañá; Sr. Alcalde de Rasines.
Nota del Webmaster: En su momento haremos una réplica a esta carta, que nos parece una justificación sin base, que suena más bien a defensa institucional.
El Patrimonio Cultural ha adquirido en los últimos años una notable importancia en nuestro país. Conforme la sociedad española ha ido ajustando su evolución a los parámetros de las sociedades más desarrolladas ha ido tomado conciencia del potencial que supone el Patrimonio Cultural tanto desde la conformación de las señas de identidad de una comunidad, como desde las posibilidades de generación de riqueza que posibilita su puesta en valor.
Nuestra región cuenta con un Patrimonio histórico-artístico de gran riqueza y variedad, lo que la convierte en un lugar privilegiado y, además del derecho a su disfrute, también tenemos el deber de conservar ese legado cultural. Consciente de ello, el Gobierno de Cantabria se preocupa por realizar una gestión eficiente del Patrimonio con una línea de actuación muy clara y unos objetivos definidos. En este sentido, la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte ha diseñado una planificación estratégica que va desde la elaboración del Catálogo general de todos los bienes hasta las acciones de intervención, recuperación y creación de Patrimonio.
Esta planificación nos ha permitido gestionar eficazmente los recursos. Buena prueba de ello son las actuaciones llevadas a cabo como la construcción del Museo de Altamira o la ampliación del Museo Marítimo, en lo que se refiere a la creación de infraestructuras, o la culminación de la Domus de Iulóbriga, la nueva cubierta de la cueva de El Castillo, la creación de un centro de interpretación en Camesa-Rebolledo o la restauración de diecisiete iglesias románicas y su entorno en la Merindad de Campoo, por citar algunos de los proyectos más representativos, sin menoscabo de las actuaciones que se están llevando a cabo en otros elementos singulares de nuestro patrimonio civil y religioso.
Las intervenciones arquitectónicas en Patrimonio, tanto en rehabilitación como en conservación, resultan complejas. Los criterios de actuación son múltiples e interpretables, las sensibilidades diversas, incluso entre los mismos técnicos. Por otra parte, la ciudadanía cada vez se implica más en estos temas, y de ello se encuentran ejemplos todos los días. Frente a una rehabilitación que busca el mimetismo y la reproducción de antiguos modelos constructivos, reputados arquitectos en el ámbito del Patrimonio, critican esta respuesta a arquitecturas pretéritas reproduciendo modelos pasados y preconizan la clara y nítida distinción de la rehabilitación contemporánea frente al edificio antiguo. Esta polémica, lejos de concluir con el establecimiento de un criterio universal, aumenta de manera continuada con nuevas argumentaciones en uno y otro sentido.
No obstante, en el momento de abordar la restauración de un monumento, no siempre es clara la decisión de optar por un criterio u otro. Depende de las características específicas del bien patrimonial y del contexto de su conservación. Entiendo que la propuesta de actuación debe basarse en los criterios de profesionales que diseñan, validan y ejecutan las obras.
En este sentido, se ha suscitado recientemente cierta controversia respecto a la intervención impulsada por la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, en la restauración ( no conservación) de la torre de la iglesia de Rasines. La Consejería ha sido particularmente sensible a la rehabilitación de un elemento tan significativo de nuestro Patrimonio religioso. La torre de la iglesia de San Andrés se vino abajo el 4 de enero de 1981, permaneciendo arrumbada hasta la fecha. El destrozo, producido por las deficiencias constructivas de origen, fue de tal envergadura, que apenas se conserva un leve testigo de su imponente mole original. Todos somos conscientes de que la iglesia de San Andrés no se puede entender sin su torre, su traza original queda tremendamente modificada sin la estructura vertical de la torre coronada por la cruz.
Por ello surge la decisión de llevar a efecto un proyecto de reconstrucción de la torre como primera fase de la rehabilitación integral de la iglesia. La selección de este proyecto se produce tras una profunda reflexión y debate de los técnicos, en base a unos criterios de intervención que, respetando el vestigio conservado de la torre, recuperan los volúmenes perdidos, pero con una nítida distinción entre la traza original de la iglesia y la recuperación de su torre. De forma consciente se ha eludido buscar el mimetismo en la intervención arquitectónica, para dejar clara constancia de cómo fue, recuperando la percepción original de la iglesia, y cómo es San Andrés de Rasines, sin falsear ni reinventar la historia.
El proyecto ha sido objeto de análisis minucioso y concienzudo por parte del arquitecto director de la obra, así como de la Comisión Técnica de Patrimonio Edificado integrada por profesionales del Patrimonio de reconocido prestigio, que ha informado favorablemente y por unanimidad la realización del mismo. Así pues, frente a una interpretación nostálgica de la realidad histórica, se ha optado por el respeto al original diferenciando claramente la aportación actual, en una decisión correctamente argumentada, tanto teórica como técnicamente.
Conservar, restaurar y poner en valor nuestro Patrimonio, es una tarea que la Consejería asume con renovada ilusión en cada obra que emprende, consciente de la importancia que tienen estas actuaciones como perspectiva de futuro de nuestra Comunidad, tanto desde la necesaria transmisión a generaciones futuras, como de aportación a nuestro propio desarrollo socioeconómico.