El grupo parlamentario socialista solicitó ayer a la
Junta que el futuro decreto que regulará las adopciones internacionales no
marque 40 años como diferencia de edad máxima entre padres adoptantes y el
menor, y que sean los equipos técnicos los que valoren y declaren la idoneidad
para el tramo de edad, en función de los requisitos que estimen oportunos. En
la actualidad la normativa vigente, que data de 1990, exige que entre el
adoptante y el adoptado la edad no supere los 40 años, premisa que a priori
podría incluir la nueva norma, en fase de consulta en el CES, según anunció la
portavoz de Asuntos Sociales en las Cortes, Begoña Núñez. De incluirse esta
cláusula, la Junta en lugar de facilitar la adopción estaría imponiendo
«criterios rígidos, trasnochados y ridículos» para dotarla de mayor dificultad,
debido a que imponer, al menos, unos tramos de edad multiplicaría por diez las
posibilidades de adopción.