Finalmente, y tras las trabas de CiU, el
Parlament aprobó ayer la ley catalana que elimina las restricciones legales
para que las parejas homosexuales puedan adoptar. La nueva normativa, impulsada
por el Gobierno tripartito, contó con los votos a favor del PSC, ERC e
ICV-EUiA, y evidenció la disparidad en el seno de Convergència Democràtica de
Catalunya (CDC): 18 votaron a favor, 5 se abstuvieron y 9, en contra, al igual
que toda Unió Democràticay el PP.
La modificación de
la ley del código de familia posibilita la adopción conjunta de menores por
parte de parejas homosexuales, hasta ahora vetada, lo que había motivado que se
llevaran a cabo adopciones encubiertas de parejas formadas por personas del
mismo sexo, tramitadas como si fueran monoparentales. Con la nueva normativa,
los dos miembros de la pareja deberán obtener el certificado de idoneidad que
expide el Institut Català d'Acolliment i de l'Adopció.
Si las parejas
optan por la adopción internacional, seguirán sometiéndose a las restricciones
que imponen los países de origen de los niños. La mayoría de los estados a los
que suelen dirigirse los catalanes (China y Rusia) no aceptan las solicitudes
de parejas homosexuales.
Entre otros
aspectos, la ley también establece que uno de los miembros pueda adoptar al
hijo de su pareja, y modifica el código de sucesiones para equipar los derechos
de los menores a los de los hijos de las parejas heterosexuales. La norma, que
entrará en vigor en un plazo de 20 días, cuando se publique en el Diari
Oficial de la Generalitat, incluye asimismo cambios en la figura de los
tutores. Podrá considerarse como tal la pareja homosexual que conviva con el
tutor legal.
El conseller
de Justícia, Josep Maria Vallès, reiteró que la ley, ante todo, "protege
los derechos de los niños en situaciones familiares diversas", y defendió
que "la idoneidad no se puede basar en la orientación sexual". En su
opinión, con la aprobación "se han eliminado restricciones
inconstitucionales e insostenibles a las personas que quieren adoptar un
niño", a la vez que se ha dado "carta de naturaleza a una situación
que ya se producía desde hacía tiempo en la sociedad catalana".
Frente a los argumentos de Vallès, el
portavoz adjunto del PPC en el Parlament, Daniel Sirera, defendió la enmienda a
la totalidad presentada por su grupo en contra del proyecto, que tuvo el apoyo
de los 13 diputados de Unió y el rechazo de los de Convergència. Sirera censuró
al Govern por considerar que "no se puede legislar pensando en quien
adopta, y esta ley, para muchos catalanes, da la espalda a los intereses de los
menores". Durante su intervención, Ramon Espadaler,
de UDC, justificó que la posición de los diputados de su partido que votaron en
contra de la ley "no se sustenta en la homofobia". La diputada de ERC
Carme Porta criticó al PPC y a Unió por su "poca sensibilidad" en
este tema, mientras que Dolors Clavell (ICV-EUiA) exigió a la derecha que evite
"estigmatizar" al colectivo homosexual y aplaudió que a partir de
ahora salga a la luz una realidad que está en la sociedad.
Las fuerzas del
tripartito introdujeron una enmienda para aclarar que si los adoptantes son del
mismo sexo, el orden de los apellidos será el que elijan de común acuerdo. En
el caso de que hubiera discrepancia entre los padres, lo determinará un juez. (...)