En el año 1999 se tramitaron 139
adopciones internacionales en Galicia. Cinco años más tarde fueron 367. La
demanda para ahijar a un niño de otro país ha crecido hasta tal punto que la Administración
se vio totalmente desbordada hace unos meses por el número de solicitudes
presentadas.
La llegada de Sara Meng a Padrón ha sido todo un acontecimiento en el concello
coruñés. «A veces -cuenta su padre, Enrique Castillo- tardamos una hora del
supermercado a casa, porque todo el mundo se para». Sara llegó a su nueva casa
el pasado mes de marzo desde China. Este país asiático copa la demanda de las
familias gallegas, debido a la transparencia y a la relativa rapidez de los
trámites para la adopción. De hecho, durante el 2004, 167 de las 367 peticiones
realizadas por familias fueron para esta nación, y se hicieron efectivas 86
adopciones. Un año antes, en el 2003, habían llegado tan sólo diecisiete
menores chinos. Estos procesos internacionales dependen del momento político
del país de destino. Por ejemplo, actualmente funcionan muy bien Etiopía y
China, de ahí que encabecen en el 2004 tanto las tramitaciones como las
adopciones. En Rumanía está cerrado el proceso de adopción, y en Bulgaria están
comenzando los problemas, debido a que se está reformulando la legislación. (...)
La directora xeral de Familia, Teresa Rey, señalaba que cuando una familia ha
solicitado la adopción en un país en el que surgen problemas, desde la Xunta se
les ofrece una alternativa para intentarlo en otra nación. Aunque cuando el
niño llega a casa se olvidan todos los trámites, lo cierto es que el proceso de
adopción es lento. La media está en unos dos años, que incluyen el plazo para
conseguir el certificado de idoneidad -que otorga la Xunta-, y los trámites con
el país de destino, que pueden llevarse a cabo individualmente o, lo que es más
común, a través de una Entidad Colaboradora en Adopción Internacional (ECAI). Si
a estos dos años se añaden retrasos para hacer la evaluación a los padres desde
la propia Xunta, la espera de los futuros progenitores es aún mayor. La
legislación recoge un máximo de seis meses para otorgar estos certificados, que
en A Coruña, por ejemplo, estaba tardando casi el doble.
Para intentar paliar estos retrasos, la Xunta amplió los horarios de estos
equipos de evaluación al horario de tarde, algo que continúa haciéndose en la
delegación coruñesa, mientras que la de Vigo apoya por la tarde a los
solicitantes de A Coruña. Esta solución para desatascar el embudo de solicitudes
es una medida a corto plazo, pero Familia pondrá en marcha otro tipo de
actuaciones. En estos momentos se está reformando la legislación existente en
Galicia, para recoger la posibilidad de externalizar los gabinetes de
evaluación, es decir, que oenegés, entidades colaboradoras, fundaciones o
colegios profesionales otorguen los certificados de idoneidad, después de ser
acreditados por la Xunta. En estos momentos el decreto en el que se recoge esta
opción ya se encuentra en la asesoría jurídica, por lo que después de pasar por
el Consello Consultivo, desde Familia confían en que salga publicado en el DOG
en el plazo de un mes o mes y medio. Esta externalización de los gabinetes
implicaría un mayor gasto para las familias -ya que hasta el momento es gratuita
la evaluación-, pero les daría la posibilidad de acelerar meses los trámites.
De todas formas, siempre quedaría la opción de que la evaluación la siga
haciendo la institución pública.
Otra novedad anunciada en el último retiro de la Xunta es la creación de un
organismo específico en materia de adopción -tanto nacional como internacional-
para llevar a cabo una gestión más eficaz. (...)