Noventa y una parejas españolas -42 de ellas madrileñas- se encuentran estos días en Pekín llenas de ilusión. Y no es para menos, ya que esperan volverse a Madrid con una niña china adoptada. Los trámites administrativos en este país son lentos y delicados, y los matrimonios prefieren no hablar hasta que no se vean seguros con su hija en casa. La presidenta regional, Esperanza Aguirre, charló ayer con varios de ellos, poco antes de visitar el Centro Nacional Chino de Adopciones, acompañada del vicepresidente primero de la Comunidad, Ignacio González, y de la consejera de Familia y Asuntos Sociales, Beatriz Elorriaga. Aguirre propuso a los responsables del Centro una colaboración estable para mejorar el proceso de adopciones de menores de China, país de donde procede el 26 por ciento de los niños prohijados por familias madrileñas.


La demanda de adopciones de niñas chinas se disparó hace unos años cuando la BBC emitió un reportaje impresionante sobre la triste situación de los centros de orfandad chinos. España ha pasado a ser el segundo país en número de adoptantes. Las cifras lo dicen todo: en los últimos 10 años, más de 4.000 niños procedentes de otros países han sido prohijados por las familias madrileñas. De ellos, 1.053 proceden de China. Sólo en 2004, se han adoptado 334 niñas chinas por madrileños. Todas, como se ve, son niñas, que parecen nacer con una maldición en este país sólo por ser del sexo femenino. En Pekín apenas se ven niños por la calle. Si acaso, en los lugares turísticos aparecen de vez en cuando unos padres con un crío. Los hermanos son una especie en extinción. El control de natalidad impuesto por el Gobierno chino es rígido y obligado, y la pobreza de muchas personas aquí, también.


A partir de ahora, el Gobierno regional quiere participar activamente, a través de la Cooperación Internacional madrileña, en el programa que China ha puesto en marcha para que las niñas huérfanas que se encuentran en centros públicos puedan ser operadas y tener cirugía cuando lo precisen. Se trata de un programa internacional, llamado «Tomorrow plan», impulsado por el Ministerio de Asuntos Civiles, en el que participan desde instituciones estatales hasta la Lotería china benéfica y distintas asociaciones de solidaridad, para que las huérfanas de 0 a 18 años que necesiten una intervención quirúrgica, menor o mayor, puedan tenerla. La Comunidad aportará 12.000 euros a este país que quiere ser una de las principales potencias del mundo. Es un contraste más de la China de las dos caras.


El Gobierno autonómico también ha propuesto cursar invitaciones periódicas a una delegación del Centro Chino de Adopciones, dependiente del Ministerio de Asuntos Civiles, para viajar a Madrid y mantener contactos con el Instituto Madrileño del Menor y la Familia, con las entidades acreditadas por esta institución y con las familias adoptantes de niños chinos. A este Instituto le corresponde la recepción de solicitudes de adopción por parte de las familias, su preparación, su valoración psicosocial y la certificación de idoneidad. El Centro Chino de Adopciones recibe, procesa y estudia los expedientes y propone una asignación para la familia. Cuando ésta es aceptada, emite la invitación para viajar y proceder a la adopción.


En el tramo de Madrid, se han reducido los trámites de adopción de 13 a 6 meses, como recordó Aguirre. En total, una familia que quiera adoptar a una niña china puede tardar entre 15 y 18 meses. Se pretende agilizar los trámites, sobre todo en China, pero dentro de unos límites, ya que por encima de todo están los derechos del menor, que debe ir con sus nuevos padres con todas las garantías.

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