No sabía cómo explicarle a mi hijo que iba a tener dos hermanos que venían de Etiopía. Busqué cuentos para que me ayudaran y no encontré". Así empezó todo. Marta Perdigó decidió entonces crear uno para que Gerard, de 22 meses, fuera viendo en dibujos lo que en pocos meses sería un cambio en su vida. Era muy pequeño, pero se habituó a ver ilustraciones de maletas, de un avión, de niños negros... Para Marta, fue una manera divertida y didáctica de introducirle poco a poco en la realidad. Han pasado casi dos años y aquel cuento casero ha visto la luz. Lo ha hecho en una serie de cuatro libros, La familia crece, que recogen viajes a Etiopía, Rusia, China y Nepal. Salen familias con hijos biológicos, padres primerizos y una familia monoparental. Cuentan con el apoyo de la Generalitat, pero detrás de ellos no hay ninguna editorial. Sólo una madre que desea dedicárselos a los padres que han elegido la vía de la adopción y, cómo no, a Gerard y los gemelos Ernest y Mariona.


"Cada cuento explica un caso real. El de Etiopía retrata nuestra experiencia y nuestro entorno, pero para escribir los otros busqué historias diferentes", comenta Marta. Y, entre otras dos, encontró a Ana María, madre soltera de Carlos Genya, un niño de 4 años que hace seis meses llegó a Barcelona desde su Rusia natal."Son cuentos ajustadísimos a la necesidad que tenemos de explicar a unos niños tan pequeños el cariño enorme con el que los hemos ido a buscar", explica Ana María. "Un hijo adoptado necesita empezar a amarnos, porque al principio no nos quieren. A veces nos faltan las palabras y los dibujos nos ayudan mucho".
En su cuento sale la ciudad de donde vino Carlos Genya, Khabarovsk, los dos viajes que tuvo que hacer su madre hasta que pudo traerlo a Barcelona, la despedida del pequeño de sus amigos del orfanato y su llegada a casa. "Es una manera muy didáctica de explicarle el proceso, porque aunque sea tan pequeño, ya empieza a cuestionar cosas. Me ha llegado a preguntar si él no ha salido de mi tripa". ¿Y cómo responder? "Yo le digo que los bebés vienen de la tripa, pero los hijos del corazón".


Aunque sea una afirmación irrebatible para muchos adultos, los niños no siempre alcanzan a comprender las palabras. Y no existe un manual de primeros auxilios para resolver sus dudas. Pero sí especialistas que pueden ayudar a las familias. Como Jimena Arribas y Alícia Garçon, psicóloga y trabajadora social, respectivamente, de Intress, una Institució Collaboradora d'Integració Familiar (ICIF). Esta asociación es una de las elegidas por la Generalitat para valorar la idoneidad de los futuros padres adoptivos, formarles y hacer el seguimiento posterior de los menores.
Y una de las cuestiones que más inquietan a los progenitores es cómo explicar a sus hijos que fueron adoptados y, en la mayoría de los casos, con el añadido de haber sido previamente abandonados. "A los niños se les tiene que transmitir seguridad y confianza para que no tengan miedo a sufrir un nuevo abandono. Aunque sean muy pequeños, los padres deben hablarles, explicarles que les fueron a buscar, y crear un ambiente de naturalidad para que sus hijos puedan preguntar cualquier cosa sin que piensen que hay temas tabú o negativos", explica Garçon.


En el caso de familias con niños biológicos, coinciden con el cuento que protagoniza la familia de la autora en hacer partícipes a los hermanos de la adopción. "Cualquier niño necesita no sentirse excluido del proceso. De la misma manera que cuando sus padres esperan un hijo biológico, se le tiene que ir contando de una manera lúdica que tendrá un hermano y le irán a buscar", dice Arribas.
"Sobre todo --matiza Garçon--, se le ha de transmitiir que no están haciendo un acto de solidaridad ni una obra de caridad. Su hermano no es un niño pobre, sencillamente, sus padres biológicos no han podido hacerse cargo de él".

 

Aunque cada menor vive su adopción de una manera diferente, hay una regla de oro: "Además de darles amor, los padres tienen que sentar unas bases para intentar que los niños nunca lleguen a pensar que fueron abandonados porque no son dignos de ser queridos", concluye la psicóloga. Y una buena manera de cimentar esas bases es haciendo uso de palabras sencillas y cuentos, las herramientas más cercanas a los pequeños. Como ha hecho Marta Perdigó. Aunque ella todavía ha ido más lejos y ha creado la página www.kalkidan.com con la finalidad de formar un club con niños de diferentes partes del mundo. En su página, además de vender los ejemplares (a 12 euros cada uno, en catalán o castellano), enseña recetas de cocina internacional, juegos y la posibilidad de participar en un concurso de pintura.

 

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