En
el País Vasco viven 2.224 menores adoptados en el seno de 1.934 familias, la
mitad de ellas vizcaínas. El 63% son niñas. Son pequeños aún: seis de cada diez
tienen menos de ocho años. La mitad de estos menores que han sufrido abandono y
desamparo proceden de países europeos, fundamentalmente de Rusia. Es la
radiografía de la situación de la adopción en Euskadi que se desprende de una
investigación realizada por el Departamento de Asuntos Sociales. «Es un
fenómeno positivo y en constante crecimiento», destacó el consejero Javier
Madrazo durante la presentación del estudio. Esa cifra de más de 2.200 menores
revela que en diez años se han multiplicado por cinco las adopciones en el País
Vasco. Se ha pasado de las 46 registradas en 1991 a las 305 del pasado
ejercicio. En la actualidad se reciben 600 peticiones anuales.
A la vez que el número de casos se ha incrementado, el proceso también ha
sufrido numerosos cambios. Uno de los más destacados es la procedencia de los
menores. Si hace diez años todas las adopciones eran 'nacionales', ahora el 75%
de los niños llegan de otro país. «Las dificultades para adoptar aquí ha
impulsado a las familias a recurrir a otros países», añadió el consejero. La
mitad de los extranjeros procede de países del Este de Europa. Uno de cada
cuatro es ruso, el 21% son de origen chino y el 11% ha nacido en Ucrania.
Rumania y Colombia ocupan los siguientes puestos en la lista de preferencias de
las familias que deciden hacerse cargo de un menor abandonado.
Los hogares en los que acaban integrados los niños son cada vez más diversos.
Hay un porcentaje mayor de parejas con hijos biológicos que deciden adoptar
otros. Las familias monoparentales protagonizan un 12% de todas las adopciones,
y han salido adelante ya cuatro procesos iniciados por parejas de gays o
lesbianas.
La investigación también pretendía explorar qué ocurre una vez formalizada la
adopción. El consejero comentó que una parte de estos pequeños puede presentar
problemas físicos, de aprendizaje o emocionales. «Los físicos se superan con
facilidad con una buena alimentación y cuidados, los de aprendizaje pueden
requerir apoyo escolar y también se superan. Los emocionales son los más
difíciles de curar porque estos niños llegan con una mochila llena de
experiencias muy duras, pero también acaban encauzándose», explicó Javier
Múgica, psícologo y miembro de la sociedad cooperativa Agintzari, que ha
realizado el estudio subvencionado por el Gobierno vasco. «Lo que tiene que
quedar claro es que, en todo caso, la adopción es un fenómeno positivo,
beneficioso y enriquecedor tanto para los niños como para las familias
adoptivas», insistió Madrazo.
El estudio ha dejado claro, según el consejero, que el proceso es más complejo
ahora y hay que afrontar nuevos retos y necesidades. «Se requieren recursos
educativos y sanitarios, entre otros. Además, tanto las familias como el
personal técnico que interviene precisan más formación y reciclaje, y será
necesario crear mecanismos de postadopción», reconoció Madrazo. Adelantó que su
Departamento prepara un decreto adaptado a los cambios detectados y en el que
se regularán todas las partes del procedimiento de adopción. (...)
Una guía de consejos para las familias
Las
familias que han decidido adoptar un niño contarán con una guía de orientación,
que recoge situaciones con las que se van a encontrar, consejos y estrategias
educativas. La 'Guía Adoptia' pretende ayudarles «a entrar en el mundo de la
adopción de una forma realista», según comentó ayer Javier Madrazo durante la
presentación de la nueva publicación. «En la adopción hay mucho de fantasía.
Esta guía quiere ayudar a los padres a poner los pies en el suelo», manifestó
el director de Bienestar Social, Fernando Consuegra. Detalló que la guía es «de
fácil lectura y muy práctica», y que se 'colgará' de la web del Gobierno vasco
para que esté al alcance de todas las familias.
Para elaborar este libro, los autores entrevistaron a numerosas familias
adoptivas con el fin de conocer su experiencia. «La principal queja detectada
es la incomprensión social. Su círculo familiar y social no entiende muchos de
los problemas con los que se enfrentan».