Luis Remón y M Teresa del Corral son una pareja de Jaca, de 42 y 40 años, respectivamente, que llevan un año intentando adoptar a un niño ucraniano, de 11 años y afectado por las radiaciones de Chernobyl. Tras haber logrado la valoración de idoneidad por parte de los equipos técnicos, el Servicio de Protección a la Infancia de Aragón no la ratificó, alegando que se trataba de un niño de más de 8 años, "edad límite para entender idónea la adopción de un menor extranjero" , según figura en el documento remitido por el servicio de Protección de la Infancia, perteneciente al Instituto Aragonés de Servicios Sociales. Casualmente, entre el material facilitado por el propio instituto no figuraba tal límite de edad, por lo que la pareja presentó un recurso ante la Consejera de Servicios Sociales y Familia, Ana de Salas, que no dio resultado. Como última vía, y tras presentar el caso al Justicia de Aragón, que ha abierto un expediente, la pareja ha instado a la consejera, por medio de un escrito, a que resuelva el caso en un plazo de 10 días. Si no hay respuesta, "iremos por la vía judicial, hasta el final, porque estamos ante una gran injusticia", señalan. Por su parte, el departamento de Servicios Sociales y de Familia del GA ha manifestado a EL PERIODICO DE ARAGON que están analizando el caso y estudiando todo el expediente para poder resolverlo, "con la mayor brevedad".

Mientras llega esa respuesta, Luis y Teresa se hacen muchas preguntas. Se plantean por qué les consideran no idóneos, no por su edad, sino por la del niño, "cuando una idoneidad es algo genérico para poder adoptar en un país y no a un niño en concreto" . Además, se cuestionan qué va a pasar con un chico que por los problemas de salud que sufre "tiene muy pocas posibilidades de encontrar otra familia que desee adoptarlo". A los 18 años saldrá del orfanato y la pareja siente incertidumbre al pensar qué será de él. "¿Qué le pasará en un país en el que no tiene familia y que arrastra una crisis tan profunda?", preguntan.

La pareja conoció hace meses al niño, e incluso vivió con él un tiempo. "Vino durante dos Navidades, cinco semanas cada vez. En total, dos meses y medio", relatan. Fue esa experiencia la que les impulsó a pensar en su adopción. Tras comprobar que éste llevaba años incluido en el programa de adopción internacional, el 4 de febrero del año pasado, presentaron la solicitud. "Completamos todo el proceso de formación y obtuvimos el certificado favorable del equipo técnico al que el IASS había encargado nuestro seguimiento. Nos sorprendimos mucho cuando el instituto no nos ratificó la idoneidad, alegando que el niño es muy mayor, sin conocernos ni a él ni a nosotros", afirman. La respuesta negativa llegó en junio, dándoles 15 días para alegar. Luis recuerda que "reclamamos movidos por el corazón y por las necesidades sanitarias que tiene el chico. Cuanto más tiempo pase sin intervención, más grave será su situación". Por ello, la pareja aportó los informes médicos que el equipo de Serrablo-Jacetania había elaborado tras analizar al muchacho.

En septiembre llegó una nueva negativa, que motivó la presentación, el pasado 17 de noviembre, del recurso ante la consejera. "Tras muchas intermediaciones y sin retirar el recurso, al final nos dan la conformidad para poder acoger al niño, por motivos de estudio o salud, pero no la adopción, que es lo que nosotros queremos". Finalmente y como última vía, la semana pasada enviaron un escrito a la consejera De Salas, instándole a la resolución, que Luis y Teresa esperan sea favorable y, sobre todo, "justa".

 

 

 

 

1