Integrantes de la asociación guipuzcoana Anichi
(Adopción de niños en China) han redactado un escrito en el que muestran su
profundo malestar con el actual modelo de trabajo desarrollado desde Diputación
respecto a las adopciones internacionales. Creen que se debería dotar a este
servicio de «muchos más medios económicos y de personal» ya que en estos
momentos «hay un auténtico colapso y una falta de información flagrante», según
denuncia Estíbaliz Encinas, una de las portavoces de la asociación. Esta
agrupación, integrada por 25 familias guipuzcoanas, dice no sentirse «ni mucho
menos protegida por la institución». Ante el creciente interés por la adopción
internacional -«todo apunta a que seguirá aumentando»- desde Anichi denuncian
que esa demanda no ha sido satisfecha adecuadamente en los últimos años con la
dotación de los suficientes recursos. Ana
Gillegi, miembro de la asociación, asegura que «ahora mismo la atención
telefónica es nula y, desde luego, todo menos educada. Puedes llamar por
teléfono y dejarles miles de recados a las asistentes sociales, que normalmente
no te contesta nadie, o encuentras a un personal totalmente desinformado y
apático. No hay ningún tipo de comprensión, ni de aliento, ni de diálogo, y
para unos padres que necesitamos información, esta manera de actuar es
tremenda».
Los miembros de esta asociación añaden que actualmente se excede «en no menos de
siete meses» en Gipuzkoa el plazo establecido por la ley para obtener el
certificado de idoneidad necesario para emprender el proceso de adopción.
Cristina Villar, otra de las madres afectadas, asegura que la demora en los
plazos «no se debe, como dicen, a la necesidad de velar por el interés del
menor. Lo que en realidad están consiguiendo es aumentar la angustia de los
padres y que los niños pasen más tiempo en el orfanato. No se puede tolerar que
mientras la ley establece una fecha tope de seis meses ahora mismo se esté
tardando en Gipuzkoa diez meses en conceder este certificado». Para obtenerlo,
cada familia debe realizar cuatro entrevistas psicológicas y otra más de tipo
social, que determine las condiciones económicas y el entorno en el que vive. La
suma en la valoración de ambas autoriza o no el certificado. Gillegi informa de
que acaban de salir las bases para contratar a una empresa que se encargará de
agilizar todo este proceso. «¿Por qué en Gipuzkoa tenemos que seguir pagando
por este servicio mientras que en Vizcaya y Álava es gratuito?», se preguntan
además. Estas familias, que lamentan ser ninguneadas por las instituciones,
hacen saber a la Dirección General de Política Social su disposición a mantener
una reunión que permita dar con una solución a corto plazo para un problema que
«existe desde hace muchos meses y es muy grave».