La adopción ha cambiado en menos de 10 años. Ahora, sólo uno de
cada cinco niños prohijados (el 18, 5%) ha nacido en España, según los últimos
datos del Ministerio de Asuntos Sociales. En 1997, eran casi la mitad (un 47%).
Sin embargo, se ha estabilizado en este periodo el número de niños españoles
adoptados al año, unos 900. La explosión de la adopción internacional ha
trastocado esta proporción. El perfil del español adoptado es un niño mayor de
tres años, con hermanos (lo cual dificulta la adopción, porque normalmente no
se les quiere separar) y problemas psíquicos o físicos.
Alrededor
del 80% de los niños españoles adoptados (896 en 2003) son mayores de tres
años, explica Jesús Palacios, catedrático de Psicología Evolutiva de la
Universidad de Sevilla y experto en adopciones. Además, suelen tener
necesidades especiales (médicas o psicológicas, como discapacidades o
enfermedades crónicas) y algún hermano. Un perfil idéntico, señala este
experto, al de los niños que esperan para ser prohijados: entre 1.000 y 1.500 en
toda España, según sus estimaciones. "Lo que ocurre", dice, "es
que el perfil del niño no coincide con el que desea la familia adoptante".
Las
familias que prohijan a los niños españoles tienen un nivel educativo
medio-bajo, y han esperado hasta 10 años, dice el experto. Eso les distingue de
los padres que adoptan en el extranjero: por lo general, poseen un nivel
educativo alto y más expectativas hacia sus hijos. Además, aguardan una media
de dos años.
Otra
de las diferencias entre una y otra es que en la adopción nacional, que no
tiene coste económico, siempre se comienza el proceso con un acogimiento
preadoptivo, es decir, el niño vive con la familia que le adoptará hasta que el
juez dictamina. Eso no ocurre en la adopción internacional, que se produce de
forma automática. Tanto unos como otros se convierten en padres alrededor de 10
años después (a los 40) que la mayoría de los padres biológicos españoles.
La
explosión de las adopciones internacionales es debida, según Palacios, a varios
motivos. El primero, que, de entrada, se desea un bebé. "Pero excepto en
algún país como China o Guatemala, cada vez se prohijan más niños mayores de
tres o cuatro años", señala Palacios. Los padres que optan por la vía
internacional lo hacen, además, porque les preocupan las complicaciones
jurídicas, muy escasas, en las adopciones nacionales, que pueden hacer que la
adopción se malogre ("aunque legalmente, la adopción nacional es igual de
irreversible", dice), e incluso, por la moda: "Mientras que antes la
adopción era privada y secreta, hoy da un cierto prestigio social". Es
cierto, dice, que los padres que deciden salir fuera de España "quieren un
bebé lo más pequeño posible y con la menor historia posible".
Desde
hace una década, el número de niños españoles que son adoptados cada año
permanece estable: alrededor de 900. Es debido, según Palacios, a la
disminución de la tasa de natalidad, que hace mermar el número de niños
susceptibles de ser adoptados, o factores sociales, como la aceptación social
de la maternidad en solitario. "Y también está ligado al desarrollo, que
mejora la protección a la infancia", afirman fuentes próximas al
Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. En 2003, 25.590 niños eran tutelados
por las autoridades en 2003, los últimos datos disponibles. De ellos, 14.084
vivían en residencias, de los que un 30%, según estima Jesús Palacios, podrían
ser adoptados.
Las
comunidades se encargan de gestionar las adopciones. En Madrid, por ejemplo, en
2004 fueron adoptados 222 menores, según fuentes de la comunidad autónoma. De
ellos, 84 fueron por renuncia de las madres o desde acogimiento preadoptivo (la
fase previa a la adopción). Si la renuncia se produce en hospitales, la mitad
de los niños, recién nacidos, son de madres inmigrantes (un tercio de iberoamericanas,
otro de la Europa del Esta y el restante, de africanas). Otros 138 niños fueron
adoptados desde acogimiento permanente en una familia. Su edad media era de
entre 6 y 10 años. El proceso se demora entre seis meses y tres años.
Hay
1.000 familias que esperan adoptar en Madrid. Las preferencias, según la ley
madrileña, es que sea una pareja, que hayan convivido al menos tres años y que
exista 40 de diferencia entre adoptante y adoptado.
En
Andalucía, el número de adoptados va bajando, desde 286 en 2001 hasta 196 en
2004, año en que hubo 261 solicitudes. El perfil de los niños en espera de ser
adoptados, según fuentes del Gobierno andaluz, era de un mayor de siete años,
con más de dos hermanos y discapacidad o enfermedad crónica.