El Consejo de Ministros aprobó ayer la modificación del reglamento del Registro Civil para eliminar la obligación, aún vigente, de que las madres o padres solteros inventen el nombre de un progenitor a la hora de inscribir a su hijo. La vicepresidenta primera de Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, explicó que, «por increíble que parezca, en los casos en los que existía una única filiación, la ley establece esta obligación a efectos de identificación». Además de eliminar esta obligación, se podrán suprimir del registro los nombres falsos que se hubieran inscrito hasta ahora. (...) Igualmente, en los casos de adopción esta reforma permitirá también omitir los datos de la filiación originaria cuando se produzca una nueva inscripción de nacimiento, como consecuencia del traslado del menor a una nueva ciudad o pais. (...)