En estos días está proliferando una noticia que nos lleva al delicado mundo de la adopción de menores y su salud. En esa noticia se relatan una larga existencia de padecimientos en la población infantil de adopción como llena de enfermedades y trastornos. Sin embargo, lejos de reflexionar sobre el concepto de salud que es peculiar al menor desprotegido parece plantearse más bien como una oferta de servicios para que los posibles adoptantes no traigan niños con problemas.


Cuando las familias acuden a la adopción han madurado su decisión y tienen resuelto cuál será su capacidad para educar a un hijo. Por eso siempre celebramos el interés de las iniciativas que traten de fomentar el conocimiento sobre la realidad que sufren los niños procedentes de adopción internacional como de riesgo sólo en su inicio. Sin embargo, lamentamos profundamente la alarma social que puede generar cuando no se ofrece la información completa. ¿Por qué no explican que la mayoría de estas patologías son pasajeras?


Desde las asociaciones de familias (Atlas -www.asatlas.org -) defendemos que es necesario un mayor conocimiento de esta realidad. Los informes médicos que dibujan la situación penosa de estos niños existen desde 1940 (http://www.asatlas.org/salud/ index.htm). Desde la Comisión de Salud de CORA (Coordinadora de Asociaciones en Defensa de la Adopción y el Acogimiento: www.coraenlared.org) se trabaja desde hace tiempo en difundir serenamente la situación con que las familias pueden encontrarse y buscar alternativas que faciliten la vida de los pequeños en nuestras familias. Actualmente estamos trabajando en un proyecto con ayuda estatal y autonómica con los mejores profesionales españoles en establecer guías de consulta pediátrica en adopción destinadas a todo el mundo sanitario interesado y que sirvan de consejo a las familias y esperamos presentar para el próximo otoño las conclusiones de este esfuerzo que altruistamente están desarrollando en beneficio de muchos niños y de sus familias.


Las carencias sanitarias en zonas deprimidas son evidentes. Los casos de ocultación o manipulación de informes que afectan a la salud de menores supone una grave irresponsabilidad de quien los comete. Para evitarlo, ésta es la formula: las administraciones autonómicas deben de tomar medidas ejemplares con aquellos mediadores autorizados que no cumplan con este delicado cometido que tienen. Y, a su vez, las familias deben ser también muy conscientes de las manos del mediador en las que depositan su futuro.


El riesgo de magnificar los riesgos de la salud de los niños adoptados sólo favorece el alarmismo. Esto en nada ayuda a una familia con alto grado de incertidumbre y ansiedad que está preparando su viaje. Hay que informar siempre de manera completa, porque conocer el estado de salud y los antecedentes sociales del que será su hijo ayudara a todos, niños y adultos. Las familias que han adoptado ya saben que la mayoría de las patologías relatadas en todas las publicaciones médicas internacionales son pasajeras y que necesitan aportar su comprensión, su paciencia, su equilibrio y su amor como la mejor receta que se puede despachar. Y llegado el caso, también saben que buscaran a los profesionales que les puedan ayudar en la post-adopción.


¿Se imaginan lo que les ocurre a los niños que son conscientes de ser rechazados otra vez por otra familia? ¿Saben ustedes del espectacular avance que tienen todos los niños cuando viven con una familia que les quiere? ¿Saben que hay adopciones y acogimientos en España de niños con todas las patologías que se puede imaginar (alcohol-fetal, VIH infectados, patologías neurológicas, etcétera), y que el resultado en general ha sido bueno?


Llegar a ser el segundo país del mundo en numero de adopciones internacionales supone demostrar la responsabilidad y el equilibrio que tiene la sociedad civil española como familia.

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