(...) Especialistas de la Universidad de Leiden (en Holanda), dirigidos por Femmie Juffer y Marinus van IJzendoorn, del Centro de Estudios del Niño y la Familia de esta institución, han revisado 34 estudios sobre salud mental y otros 64 sobre problemas de comportamiento publicados en todo el mundo entre 1950 y 2005 para comparar la evolución de niños dados en adopción en el extranjero o en su país de nacimiento. Contrariamente a lo que se podría pensar, y a lo que los propios especialistas hipotetizaron antes de comenzar, los niños extranjeros se adaptaron bien a su nuevo entorno familiar, mejor incluso que los llamados adoptados domésticos. Estos pequeños fueron enviados a especialistas en salud mental más a menudo y, en general, dieron muestras de una mayor tasa de problemas de comportamiento que los extranjeros. La evolución de los niños adoptados (chinos, rusos y surcoreanos fundamentalmente, según los datos que manejan los autores) también se comparó con la de otros pequeños que no habían pasado por este trámite. En este caso, sí se observó que aquellos que llegaban a una nueva familia precisaron mayor atención psicológica que los hijos naturales, aunque las diferencias son pequeñas. Los peores resultados se observaron entre aquellos que habían sufrido malas condiciones en su período de preadopción. Cuidados médicos insuficientes, malnutrición, separación de la madre o negligencias y abusos en los orfanatos son algunos de estos factores de riesgo, por lo que los firmantes recomiendan a los pediatras que estén atentos para detectar a estos niños antes de que aparezcan los problemas.

 

Otro dato sorprendente observado en este meta-análisis (tal y como se conoce este tipo de trabajo que valora miles de datos de diversas investigaciones ya publicadas), publicado en la revista 'Journal of American Medical Association', ha sido que la edad de adopción no predispone a estos niños a tener más problemas psicológicos, e incluso observaron que los adolescentes no son más problemáticos. Tampoco los varones presentaron más problemas que las niñas. (...) Como apuntan unos y otros, la adopción ha dejado de ser "un secreto vergonzoso" para convertirse en algo que celebrar. Además, subrayan, cada vez es más frecuente la presencia de niños extranjeros en los países occidentales, uno de los factores que explicaría los resultados: "Las diferencias físicas entre padres e hijos son tan obvias que la adopción no puede ser nunca un secreto, lo que resulta en una mejor comunicación y confianza", apuntan. Como añaden además, la buena adaptación podría explicarse en parte debido al perfil de las familias dispuestas a acoger un niño del extranjero: "muy motivadas" y con "un elevado estatus económico" que les permite invertir en el desarrollo de sus hijos.

 

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