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Hombre
versus Máquina
El campeón mundial de ajedrez se acerca a la mesa con aire seguro. Es raro tener que jugar contra alguien que no tiene rostro. No es lo mismo observar los gestos del operador del computador durante la partida, ya que el sólo se trata de un invitado necesario que se limita a ejecutar sobre el tablero lo que la máquina le va indicando en la pantalla. Se realizan con rapidez las primeras jugadas, demostrando así que cada adversario tenía una estrategia definida antes del inicio del encuentro. Los colaboradores del monstruo de silicio han entrenado bien a su mascota, insertando en su base de datos todas las partidas que Kramnik ha jugado en competencias. Esto con el propósito de buscar algún error que pueda ser explotado durante el desarrollo del match. Comienzan las complicaciones, pasan los minutos y las jugadas se van realizando cada vez más lentamente. Miles de aficionados de todo el mundo las siguen por internet desde la comodidad de sus hogares. Los expertos comentan y discuten acerca de las mejores alternativas para el hombre o la máquina. Está de más decir que la mayoría de las personas desean ver triunfar al humano, ya que no quieren que se vuelva a repetir una derrota en un match, como la que le infringió Deep Blue a Kasparov en 1996. Se producen muchos cambios de piezas. Ahora la situación es más clara y muchos comprenden que Kramnik se impondrá en esta partida. Los ánimos se encienden y se discute acerca del plan que lo llevará a la victoria. El representante de la humanidad se encuentra inmutable en su asiento. Ha jugado con la precisión de una calculadora. Parece que los papeles se hubieran invertido y fuera él quien calcula los tres millones y medio de jugadas por segundo y no el aparato que tiene frente a él. La máquina no huele el peligro ni tampoco siente miedo. Sigue indefinidamente las indicaciones para la cual ha sido programada. Kramnik captura un peón y la victoria ya es segura. El computador intenta reaccionar y avanza con su torre para intentar algún contrajuego. Hábilmente el humano esquiva las amenazas y le cambia esa pieza. Ya no hay nada que hacer y el grupo de personas que asesora al programa decide rendirse. La alegría se extiende por todos lados. La humanidad se siente a salvo nuevamente, ya que el hombre ha demostrado que aún su ingenio es superior a los cerebros de silicio. Pese a que este match recién comienza, pocos apuestan ya por la derrota de Kramnik. |
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