Veamos los cambios introducidos en la reforma del Estatuto valenciano, en lo referente al idioma.
Se modifica el Título primero, que queda redactado como: ¨TÍTULO PRIMERO: La Comunitat Valenciana¨, anteriormente, Comunidad Valenciana.
Se decía en el artículo séptimo:
1. Los dos idiomas oficiales de la Comunidad Autónoma son el valenciano y el castellano. Todos tienen derecho a conocerlos y usarlos.
2. La Generalitat Valenciana garantizará el uso normal y oficial de las dos lenguas y adoptará las medidas necesarias para asegurar su conocimiento.
Y se dice ahora:
1. La lengua propia de la Comunitat Valenciana es el valenciano.
2. El idioma valenciano es el oficial en la Comunitat Valenciana, al igual que lo es el castellano, que es el idioma oficial del Estado. Todos tienen derecho a conocerlos y a usarlos y a recibir la enseñanza del, y en, idioma valenciano.
Después de este repaso lo primero que le viene a la cabeza a alguien que la tenga en su sitio, claro está, es qué sucede con la Valencia castellana, sí, aquella que tiene como lengua propia el castellano y donde nunca se habló el valenciano.
Es importante mencionar los factores por los cuales en una parte de la Comunidad Valenciana, la lengua propia es el castellano y no la lengua valenciana.
El primer factor es la procedencia de los repobladores que se asentaron en tierras valencianas. En parte de las tierras valencianas castellanoparlantes, tierras del interior, la procedencia fue mayoritariamente aragonesa y en menor medida castellana. Con la normal evolución del habla aragonesa al habla castellana, esta última quedó como lengua de dichas comarcas.
Al contrario, en aquellas zonas lingüísticamente valencianas el elemento repoblador fue mayoritariamente de procedencia catalana y en menor medida balear.
Recopilando los apellidos de los actuales habitantes de las distintas comarcas valencianas, podemos darnos cuenta de lo expuesto anteriormente.
Por poner un ejemplo, el habla de la comarca La Hoya de Buñol- Chiva. En este caso la historia tiene dos bases: la reconquista y las repoblaciones posteriores. El habla actual de La Hoya de Buñol- Chiva es el resultado de todo un proceso histórico que comenzará con la conquista por parte de Jaume I y que tendrá como elementos más importantes, la primera repoblación del siglo XIII al XV y la segunda en el siglo XVII.
Historiadores y lingüistas no se han puesto de acuerdo sobre la primera repoblación, no hay documentos que puedan dejar constancia de la procedencia de estos repobladores, aunque sí de los nobles y caballeros a lo que se les otorgó tierras, mayoritariamente aragoneses. La mayoría de los nuevos pobladores (catalanes o aragoneses) prefirieron ocupar el litoral, en detrimento del interior. Así, las tierras del interior se convierten en un reducto de población morisca junto con una minoría de cristianos bajo el señorío feudal. Por tanto, nos encontramos a finales del siglo XIII con una comarca de régimen señorial poblada aproximadamente por un 90% de moriscos, y un 10% de cristianos repobladores de diferentes orígenes. De lo que sí queda constancia es de la segunda repoblación en las Cartas Pueblas, como las de Macastre, Yátova, Buñol y Alborache, en las que aparecen los nombres de los nuevos pobladores, de procedencia mayoritariamente aragonesa y castellana.
Menéndez Pidal, filólogo e historiador español, establece que la conquista en tierras del interior fue en todos los casos mayoritariamente aragonesa.
Otra causa fueron las nuevas divisiones administrativas durante el siglo XIX. En 1836 Villena que pertenecía a Albacete pasa a Alicante. También, Sax perteneciente a Murcia pasa a Alicante. Años más tarde, en 1851, Isabel II firmaría el decreto por el que los municipios conquenses de Camporrobres, Caudete, Fuenterrobres, Requena, Utiel, Venta del Moro y Villargordo de Cardiel pasan a Valencia. En el terreno eclesiástico, Requena perteneció a la diócesis de Cuenca hasta 1957.
La repoblación de Requena se llevó a cabo con castellanos de Cuenca, Soria y La Rioja, a los que Alfonso X dio carta de poblamiento el año 1275.
En el caso de la comarca castellanoparlante del Rincón de Ademuz que está constituida por siete municipios: Ademuz (capital comarcal), Casas Altas, Casas Bajas, Castielfabib, Puebla de San Miguel, Torrebaja y Vallanca. Inicialmente, se adscribió este territorio al Reino de Aragón y no fue hasta una fecha imprecisa entre los años 1259 y 1261, cuando pasó a formar parte definitivamente del nuevo Reino de Valencia.
En 1242 las tropas del entonces infante, Alfonso de Castilla (más tarde Alfonso X El Sabio), reconquistan la ciudad de Orihuela. En 1296, Orihuela rinde homenaje a Jaime II de Aragón y se incorpora al Reino de Valencia, como cabeza de gobernación y con derecho a voto en las Cortes.
El caso de Orihuela podría representar el tercero de los motivos, por el cual, su lengua propia es el castellano. Según algunos investigadores, en Orihuela se habría producido un cambio lingüístico que comenzó en el siglo XVII y continuó en el XVIII, motivado por las continuas repoblaciones que se dieron en toda la zona de la Vega Baja. Principalmente, a lo largo del siglo XVIII llegaron a Orihuela vecinos originarios de Murcia. Fruto de las repoblaciones por personas de lengua castellana, el valenciano que se hablaba se fue perdiendo.
Después de mencionar los devenires históricos de las comarcas castellanoparlantes, vayamos a la obligada reflexión.
Es que acaso los ciudadanos valencianos de estos territorios no son igual de valencianos que el resto, o bien, estos territorios que cuentan con ciudades como: Orihuela, Segorbe, Elda, Requena, Villena, por poner tan solo algunos ejemplos, no son tan valencianos como lo puedan ser Játiva o Alcira.
Que desprecio tan grande a una parte de la población valenciana que es considerada por sus políticos como valencianos de segunda categoría, sin el menor derecho a ver reflejada su identidad en el nuevo estatuto.
Les usurpan el derecho de denominar a su Comunidad en su propia lengua, la castellana o española, y se les niega el derecho de definir al castellano como lengua propia en su territorio.
Y lo que quizás sea más grave es la mención al derecho al uso y enseñanza del valenciano, sin la misma mención expresa para el castellano, allanando el camino a la progresiva sustitución del castellano en los centros de enseñanza por el valenciano, sin dejar opción a los que prefieran seguir sus estudios en lengua castellana.
Las autoridades valencianas consolidan y legitimizan así el proceso de ¨ikastolización¨ -disculpen el palabro-, ya iniciado años atrás.
El paralelismo que se hace en el Estatuto entre lengua y territorio, deja fuera de la Comunidad a una parte del territorio y sus ciudadanos, lo mismo que sucedió en tiempos pasados.
Y hablando de tiempos pasados, recordemos que en la Corona de Aragón y más en concreto en el Reino de Valencia, existía una parte de la población mayoritaria en los primeros siglos de la reconquista, mudéjares y moriscos, para los que la lengua árabe -el árabe dialectal andalusí hablado en el Reino de Valencia- era el medio de comunicación. El árabe fue utilizado con carácter público hasta mediados del siglo XVI en el que se prohibió taxativamente.
Con la expulsión de los moriscos a principios del siglo XVII, unas 120.000 personas, el árabe dialectal andalusí quedó borrado para siempre de las tierras valencianas. Al igual que había ocurrido en siglos anteriores, con el incipiente romance valenciano, el latín, y las antiguas lenguas ibéricas.
Esperemos que no les ocurra a los castellanoparlantes valencianos algo similar a lo que ya les ocurrió a los anteriores pobladores de estas tierras.
La Generalidad Valenciana da la espalda y ni tan siquiera mira de reojo, a miles de valencianos a los que priva de sus más elementales derechos.
Este Estatuto no representa a todos los valencianos y es un paso atrás que nos retrotrae a tiempos pasados. Como ven la historia tiende a repetirse.
Casi ocho siglos después de la llegada de los cristianos a las por entonces musulmanas tierras valencianas, los descendientes de los repobladores catalanes imponen su lengua a los descendientes de los antiguos repobladores aragoneses y castellanos.
Esperemos que no ocurra como en tiempos de Felipe III en que se aplique como solución final la expulsión y destierro de una parte de la población, para así lograr la completa homogeneización lingüística de la población valenciana.
A continuación un listado de todas las poblaciones pertenecientes al ámbito lingüístico castellano de la Comunidad Valenciana:
1.Provincia de Alicante: Albatera, Algorfa, Almoradi, Aspe, Benejúzar, Benferri, Benijófar, Bigastro, Callosa de Segura, Catral, Cox, Daya Nueva, Daya Vieja, Dolores, Elda, Formentera del Segura, Granja de Rocamora, Jacarilla, Monforte del Cid, Orihuela, Puebla de Rocamora, Rafal, Redován, Rojales, Salinas, San Fulgencio, San Miguel de Salinas, Sax, Torrevieja, Villena.
2. Provincia de Castellón: Algimia de Almoracid, Almedíjar, Altura, Arañuel, Argelita, Ayódar, Azuébar, Barracas, Bejís, Benafer, Castellnovo, Castillo de Villamalefa, Caudiel, Cirat, Cortes de Arenoso, Chóvar, Espadilla, Fanzara, Fuente la Reina Fuentes de Ayódar, Gaibiel, Gátova, Geldo, Higueras, Jérica, Ludiente, Matet, Montán, Montanejos, Navajas, Olocau del Rey, Pavías, Pina de Montalgrao, Puebla de Arenoso, Sacañet, Segorbe, Soneja, Sot de Ferrer, Teresa, Toga, Torás, El Toro, Torralba del Pinar, Torrechiva, Vall de Almonacid, Vallat, Villahermosa del Río, Villamalur, Villanueva de Viver, Viver, Zucaina.
3. Provincia de Valencia: Ademuz, Alborache, Alcublas, Alpuente, Andilla, Anna, Aras de Alpuente, Ayora, Benagéber, Bicorp, Bolbaite, Bugarra, Buñol, Calles, Camporrobles, Casas Altas, Casas Bajas, Castielfabib, Caudete de las Fuentes, Cofrentes, Cortes de Pallás, Chelva, Chella, Chera, Cheste, Chiva, Chulilla, Domeño, Dos Aguas, Enguera, Fuenterrobles, Gestalgar, Godelleta, Higueruelas, Jalance, Jarafuel, Loriguilla, Losa del Obispo, Macastre, Marines, Millares, Navarrés, Pedralba, Puebla de San Miguel, Quesa, Requena, Siete Aguas, Sinarcas, Sot de Chera, Teresa de Cofrentes, Titaguas, Torrebaja, Tous, Tuéjar, Utiel, Vallanca, Venta del Moro, Villar del Arzobispo, Villargordo del Cabriel, Yátova, La Yesa y Zarra.