Catalán y Occitano

Catalán y Occitano, ¿la misma o lenguas hermanas?

Por Alejandro Mena y Linares


Interesante tema este por la gran cantidad de connotaciones que tiene.

Es sabido que el Institut d´ Estudis Catalans defiende la unidad de la lengua hablada en Cataluña, Valencia y Baleares, también en Andorra y la zona aragonesa de la Franja de Poniente, al igual que la hablada en lo que ellos denominan la Cataluña Norte y ciertas zonas de Cerdeña como Alguer.

Todas estas formas de hablar son englobadas en la denominación de Lengua Catalana, ya que el Institut d´Estudis Catalans reconoce su ámbito de actuación en las tierras de lengua y cultura catalanas.

Según él mismo reconoce: l’àmbit d’actuació oficialment reconegut a l’Institut s’estén a les terres de llengua i cultura catalanes (article 1 del Reial decret 3118).

Para entender el origen de las formas lingüísticas de Cataluña, Valencia y Baleares debemos ir más allá de los pirineos y estudiar la influencia del occitano por estos lares.

En una parte del territorio francés denominada Occitania, se denomina Occitano a la antigua lengua de Oc (langue d´Oc). Esta lengua se encuentra fragmentada en una serie de dialectos: Lemosín, Auvernés, Provenzal, Provenzal Alpino, Languedociano y Gascón. Siendo el Gascón el que más se diferencia del resto de los dialectos.

Ahora bien, cabe hacernos las siguientes preguntas. ¿Nos encontramos ante lenguas distintas?, o por el contrario, ¿podemos considerar al catalán como un dialecto del occitano?

Desde el siglo XVI y hasta mediados del XIX se mantuvo entre las clases cultas de Cataluña la idea de la antigua unidad lingüística entre el catalán y el occitano. Tal es así que, al catalán se le denominaba lemosín, uno de los dialectos del occitano.

La respuesta a estas cuestiones se encuentra en la revisión histórica y social de las tierras en las que desarrollan dichas lenguas.

Los francos crearon la Marca Hispánica, una zona defensiva para su imperio, la cual se organizaba en varios condados independientes: Barcelona, Gerona, Ampurias, Rosellón, Vic y Urgel-Cerdeña, controlados por autoridades nombradas y depuestas por la monarquía franca a su antojo. Condes y obispos eran las autoridades principales en la zona de los condados de la Marca. Las ciudades capital de condado eran a la vez, sedes episcopales, de forma que allí residía un obispo, responsable del servicio de culto y figura con importantes funciones políticas en la ciudad.

Los francos con la creación de la Marca Hispánica pretendían controlar la vía de penetración costera de las razias musulmanas hacia el Languedoc y el valle del Ródano.

A mediados del siglo IX esta zona se repobló con occitanos y con los hispani que regresaron del sur de Francia, donde se habían refugiado cuando se produjo la dominación sarracena. Estos ocuparon pequeñas tierras de cultivo que existían en abundancia. Y como bien sabemos por lo ocurrido con el resto de repoblación ibérica, los repobladores traían también su lengua.

Las razias de Al-Mansur demostraron que la única autoridad capaz de organizar la defensa eran los condes de Barcelona. A pesar de ello los condes catalanes continuaban dependiendo de los reyes francos, de los que dentro del sistema feudal eran vasallos. Tampoco lograron independizar la organización eclesiástica de sus Estados. Los obispos catalanes estaban supeditados a la autoridad principal del arzobispo de Narbona, siempre franco y con la confianza de la corte.

Durante la segunda mitad del siglo X, el conde Borrell II (954-992) dejó de prestar el juramento de fidelidad a los reyes francos, lo que ha sido interpretado tradicionalmente como el inicio de la independencia, aunque teóricamente fueron vasallos de los francos hasta el siglo XII.

Durante los siglos XI y XII muchos caballeros y guerreros procedentes de Occitania, sirvieron a los Condes de Urgell y de Barcelona. Después de las grandes victorias que llevaron a la reconquista de Lleida y Tortosa, llegaba la hora de la repoblación cristiana. En esta repoblación participaron miles de occitanos y gascones.

También en el siglo XIII llegaron cátaros occitanos para repoblar al igual que, en las campañas militares catalano-aragonesas de ese siglo participaron gran cantidad de gentes de esa misma procedencia.

Con todo lo anteriormente comentado podemos decir que desde la formación de los condados catalanes hasta el siglo XIII, las tierras catalanas estuvieron dentro del ámbito franco social y políticamente, y por ende lingüísticamente el catalán surgió como uno más de los dialectos del occitano.

La muerte de Pedro II en la batalla de Muret frente a los ejércitos de Simón de Montfort, en la que murió el propio monarca, significaba el declive de la influencia catalano-aragonesa en el sur de Francia y el alejamiento catalán del ámbito franco y de la zona de influencia occitana.

A partir de este momento Cataluña heredera del mundo occitano mira hacia el sur, y el catalán evoluciona influenciado por las lenguas ibéricas.

Todo esto nos traslada a que la realidad lingüística catalana responde a la antigua expansión idiomática desde el norte al sur del occitano, adquiriendo sus formas al sur características propias y las denominaciones de catalán, valenciano y balear.

Los avatares políticos en Cataluña han fortalecido enormemente la posición catalana y uno de sus logros ha sido la estandarización de la lengua. La modalidad lingüística conocida como barceloní es la base sobre la que se ha construido el catalán normativo actual.

En comparación, el ámbito territorial de los dialectos occitanos no representa ninguna unidad política propia, y no ha producido ninguna normalización de la lengua.

Por ello el catalán de dialecto occitano pasa a ser lengua con identidad propia y punto de referencia mientras, el occitano en todos sus dialectos sigue el camino de la desaparición.

Como punto final cabe una reflexión a tenor de lo visto hasta el momento.

Cómo actuaría el Institut d´Estudis Catalans si desde occitania alguna academia o instituto reivindicara la estandarización o normalización de todos los dialectos occitanos e incluyera al catalán dentro de estos.

Pues reaccionaría mal, muy mal. Por ello es necesaria la preservación de las características propias de las distintas formas lingüísticas dentro del ámbito de las lenguas de origen occitano, con esto nos estamos refiriendo también a las formas valenciana y balear.


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