El descubrimiento del hombre de Kennewick deja a la luz la complejidad del proceso migratorio que llevó al ser humano al continente americano.
El hombre de Kennewick se descubrió el 28 de julio de 1996 a orillas del río Columbia, en el estado de Washington.
En este esqueleto, los forenses en un principio apreciaron rasgos caucasoides, lo cual levantó una gran polémica. Lo que sí quedó claro es la carencia de las típicas características nativas americanas.
La datación mediante la técnica del C14 dió una antigüedad para estos restos, del 7600-7200 a.C.
Los científicos han determinado que los rasgos del hombre de Kennewick se parecen más a los habitantes del sur de Asia y la Polinesia que a los rasgos de los europeos o de los nativos americanos.
El hombre de Kennewick por las medidas craneales se acerca mucho a los Ainu, los habitantes originales del Japón, quienes ahora viven en las islas norteñas de dicho país.
Con estos datos la polémica estaba servida, la llegada del hombre a América parece ser más compleja que lo pensado en un principio.
Se habría producido en distintas oleadas afectando a asiáticos de distintas procedencias y, por restos encontrados en sudamérica muy anterior a lo pensado hasta ese momento.
Tradicionalmente eran aceptados como los primeros americanos los Clovis -nombre tomado de un pueblo de Nuevo México- quienes habrían llegado hace unos 11.000 años.
Los Clovis eran cazadores-recolectores y provenían del norte de Asia, cruzaron el estrecho de Bering, que en ese momento debía ser una masa de tierra expuesta que, unía Siberia con Alaska cuando el nivel del mar era más bajo al actual. Parece incuestionable que este echo fue así.
Posteriormente esta hipótesis entra en conflicto con los hallazgos llevados a cabo en Chile, en la localidad de Monteverde, de poblamientos de 12.500 años de antigüedad.
Es a partir de estos últimos descubrimientos cuando se empieza a considerar un mayor número de oleadas y también de rutas migratorias en el camino del ser humano hacia América.
Se considera una posible ruta de navegación desde Asia a América a aquella que discurriría navegando a lo largo de la costa sur de Beringia en embarcaciones cubiertas de cuero.
Otra posible ruta sería la que enlazaría Australia y América del Sur cruzando el Pacífico.
Esta ruta merece consideración ya que si fue posible el poblamiento desde Asia, de Australia y Oceanía, llegando hasta las Marquesas y Pascua a través del mar, también pudieron los humanos haber llegado a la costa Sudamericana.
Hay quien se atreve a postular una posible tercera ruta que habría llevado a la migración de humanos desde Europa, bordeando la parte sur del glaciar que separaba Europa de la costa este de Norte América. Esta sería la hipótesis más cuestionable.