La palabra español proviene del provenzal, ésto fue propuesto y justificado en 1948 por el filólogo suizo Paul Aebischer.
La zona del Languedoc que mantenía relaciones de todo tipo con la península concebía a la misma como un todo, la Hispania de herencia romana, y denominaba a sus habitantes con un término como español de hispaniolus, sin tener en cuenta su división racial, religiosa y política.
Es obvia la visión que para el extranjero tenían el conjunto de las tierras y gentes de la península ibérica, la de un conjunto que quedaba englobado bajo una denominación única al margen de las diferencias que desde el interior puediesen ser destacadas.
Este conjunto quedaba remarcado por las características comunes que presenta y que le diferencian de las tierras que le rodean, más allá de los Pirineos y al sur del Mediterráneo.
De historia de la Lengua Española de Rafael Lapesa:
¨Español (del término latino hispaniolus) es un gentilicio que como nombre propio consta en el Mediodía de Francia desde fines del siglo XI, unos decenios más tarde en Aragón, Soria y Navarra, y de 1192 a 1212 en Cataluña, Toledo, Burgos y Rioja, casi siempre entre inmigrantes ¨francos¨.
En su origen hubo de designar a los hispano-godos que, ante la invasión árabe, se habían refugiado en el siglo VIII al Norte del Pirineo, así como a sus descendientes.
Tanto en Occitania como en la Castilla del XIII contiende con Españón, que puede venir de hispanione o -más probablemente- ser acomodación de español al sufijo -ón de bretón, borgoñón, gascón, etc. Como adjetivo o sustantivo común lo usan trovadores occitanos hacia 1200, y después Berceo, ¨Alexandre¨ y otros textos de XIII.
Su adopción era necesaria: como consecuencia de los avances de la Reconquista España había dejado de emplearse como sinónimo del Ándalus y se aplicaba a la totalidad de los estados cristianos peninsulares; este concepto unitario requería de la existencia del gentilicio correspondiente, y español vino a llenar este vacío¨.