Durante el reinado de Carlos III, y al igual que en la capital de España surgió el conocido motín de Esquilache, algunos lugares de Aragón vivieron en la primavera del año 1766 diversos levantamientos. Especialmente grave fue el motín del pan o de broqueleros en Zaragoza.
Desde seis años antes se atravesaban problemas de abastecimiento agravados por la liberación del comercio del trigo.
Con motivo de un decreto promulgado el 10 de marzo por inspiración del ministro italiano Leopoldo de Gregorio, marqués de Esquilache, regulando el vestido según categorías sociales y acortando los sombreros y capas para atemperarlos a la moda europea.
Este pretexto tan fútil se convierte en causa de motín. La imposición de vestimenta sienta mal en la opinión pública y se aprovechan los efectos de la desastrosa situación económica (sequía desde 1760, carestía del aceite, jabón y pan, escasez de alimentos de primera necesidad) para oponerse a la política del monarca.
La tensión social acumulada estalló en Zaragoza el 6 de abril de 1766. El motín zaragozano fue duramente reprimido, primero por los broqueleros (paisanos armados) y luego por los Regimientos de Caballería de España y de Dragones de Sagunto.
A causa del motín fue ajusticiado en abril Agustín Saldaña Forcén, nacido en Illueca, de 28 años, estaba casado y se había trasladado a Zaragoza en la primavera de 1764.
Saldaña pertenecía a nuestro linaje familiar, al que la audiencia le había otorgado la infanzonía en 1731, ratificando la firma obtenida en el Tribunal de Justicia en 1692.
Sirvió por un tiempo como soldado en el Regimiento de Lombardía. Su primer oficio fue el de pelaire(1). En Zaragoza se empleaba como peón de albañil. Vivía con su mujer en una habitación de alquiler por la que pagaba 40 reales de plata al año (cantidad bastante baja).
En Zaragoza tenía un pariente llamado D. Francisco Miguel Saldaña, hacendado. Por ello la justicia decide sea ejecutado mediante garrote, y el cadáver se coloque en uno de los balcones de la cárcel, sentado en un banquillo enlutado y con dos hachas(2) encendidas una a cada lado, omitiendo el suplicio del ahorcamiento y la exposición pública en un balcón desprovisto de toda señal de luto.
(1)
pelaire.
(Del cat. paraire). 1. m. Encargado de preparar la lana que ha de tejerse.
(2)
hacha1.
(Del lat. *fascula, cruce de facula, pequeña antorcha, y fascis, haz).
1. f. Vela de cera, grande y gruesa, de forma por lo común de prisma cuadrangular y con cuatro pabilos.
2. f. Mecha que se hace de esparto y alquitrán para que resista al viento sin apagarse.
Fuente: Real Academia Española.