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                 11 POEMAS DE FRANCISCO DOMÍNGUEZ ROMERO
 
 

 UNA MAÑANA DE DOMINGO

Una mañana de domingo
vista desde un otero...

El mismo sol
que hace madurar los sueños
dora -esta mañana- mis recuerdos.

La sirena de un barco
en un rincón del puerto
llama a un marinero.

¿Habrá roto para mí el silencio?

Todo pasa.
Cada día tiene un nuevo gesto.
Sin embargo, el sol se obstina
en repetir el tiempo

Por entre los pinos,
una noticia de guerra
da una cifra de muertos.

 ¿Estaré yo entre ellos?

Una mañana de preguntas llena.
Quiero responder a todo
lo que quiebra el silencio.

Luego,
la canción de una muchacha
entre los brezos.

¿No estará mi tristeza  en esos versos?

El camino es un río viscoso
que refleja sanciones de acero.

El humo en lo alto de las fábricas
es una plusvalía para el viento.

Y así, entre respuestas y preguntas,
van cayendo las sombras
en la lengua del sol
que, en el centro del cielo,
nos impide mirarlo
con estos ojos hechos para el cieno.
 

                                 (Señales del Camino, 1971)
 

       *

       ALGUNA VEZ

 Alguna vez, vosotras,
mis transitivas manos,
os alzaréis de nuevo
vacías del que fui.

La unitiva esencia
del yo, transubstanciado,
salpicará la tierra
allende mi existir.

Dondequiera, mis manos,
-avatar de lo eterno-
ajenas al designio
de haber yacido en mí.

                       (Herrumbre de los Sueños, 1983)

       *
    TE  PREGUNTAS

                   A María Dolores Vera Huertas
                                           y
                      Enrique Escudero de Castro

 Te  preguntas
qué fue de la belleza
vacía de deseo
con que amabas
a la sal azarosa de la tierra;
del rastro de tu pie
sobre las aguas,
la jara y las cañadas
del ensueño;
del cáliz soliloquio
en los olivos;
del libre amor
al corazón ajeno...

Ve mi estrago,
mírame caído
en la cruz amarilla
de mi tiempo

                 (Herrumbre de los Sueños, 1983)

       *

         HOY SIENTO...
 

Hoy siento una ansia inmensa
de arrojar mis tristes
y sangrantes cerezas
a vuestros pies.

(Un viento glacial,
venero de lúgubres presagios,
jadea en mis ramas temblorosas
y en mi boca de nieve).

Ansia inmensa de amarme
en el enigma de unos ojos estrellados,
tendido bajo el cielo
en la eterna congoja de la tarde;
de disiparme en las sombras
del crepúsculo muerto;
de anochecer pensando
que el amor humano no es tan triste.
 

                         (Herrumbre de los Sueños, 1983)
 

       *
 RITUALES EXEQUIAS

 Rituales exequias;
su pompa luminaria.
La panoplia distiende
su máscara inocencia.

Medallas y mohínes.
visajes y plisados,
oropel, terciopelos
y aguamieles celajes.

Emolientes sonrisas,
tonsuras mercenarias.
Redobla la mesura,
sin voz, en los espejos.

Redundante fragancia
de lilas elocuentes.
Y curiales siseos
de dama vitalicia.

Verticilos de sombra.
Morbidez de crespones;
pábilos, sedas, preces...
Exultan los aceros.

Y, cimeros, campean
Dios y honor, satisfechos,
bajo el palio aguafuerte
de la tarde convicta.

                       (Herrumbre de los Sueños, 1983)

       *
POR MÁS QUE EL SUEÑO EXCAVE

 Por más que el sueño excave
los arcanos
oníricos del ego,
escuetos, sus confines
limitan con el barro.

Por más que el verso avale
pretextos pareados
y pájaros risueños,
sus frágiles quimeras
modela sobre el barro.

Y aun cuando floreciera
-ideal libertario-
la utópica semilla,
erraría en sus mieses
la mácula del barro.

En su ara providente,
-alquimia del milagro-
con barro de los sueños,
Dios alfarero
crea sueños de barro.

                     (Herrumbre de los Sueños, 1983)

        *

         MADRE

 Madre,
entre la bruma exhausta
que la noche desuella,
una vez más
hoy vuelvo la mirada
al puerperal amor,
aquel ensueño,
que aromó el azar
de mi inocencia.

                  (Cartagena, 10-07-77)

       *

     A MIS AÑOS

A mis años, la vida,
compañeros...

Un dejo de tristeza
solidario.

Comulgo con el pan
de cada día.

Tengo una sauce
que mira por mi predio.

Y le soy a mi perro
necesario.

                  (LA SIERPE Y EL LAÚD. Junio 1988)
 

       *

          FLORBELA

En torno a la casa
alternan la hiedra
y la hierba doncella.

Y plantas de ornato
criadas por ella
con mago desvelo.

Entre los yerbajos
los cardos esgrimen
alguna flor seca.

Aquí y allí dispersa,
abunda  la salvia;
el tojo,  la menta...

El fuste anisado
del ramo de hinojo,
y la caña de avena

de flores someras
abriendo en la espiga:
el sol de Florbela.

                  (LA SIERPE Y EL LAÚD. 12-05-2000)

       *

     LO INFINITO

Si la música siente
lo infinito en el aire;
la pintura en el árbol,
en la flor o en la hierba...
El poeta lo siente
en la flor  y en el aire:
sus palabras contienen
el amor que ilumina;
melodías que vuelan.

             Este poema es una paráfrasis del aforismo 204
               de Pájaros perdidos de Rabindranath Tagore

             *

      SAUDADE
 

Un vuelo de ave
que muere en los labios
de muerte suave.

     * * *
 
 

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