No se siente estrella, sino periodista, «una persona normal, vamos». Sin embargo, como si de un deportista, actor o cantante de primera se tratase, sus fans se desesperaron al comprobar mirando el reloj que Antonio Lobato, el presentador de Fórmula-1 más popular, llegaba tarde a su cita. Decenas de personas le esperaban en el centro comercial Salesas, donde firmó todos los dvd recopilatorios de la pasada temporada que le acercaron sus seguidores.
Cuando por fin llegó, se hizo el silencio. Y fue él mismo quien rompió el hielo. Aferrándose a un micrófono rebelde, Lobato bromeó con los asistentes: «La sorpresa es que voy a cantar». Tras las risas, el periodista se disculpó por ser un hombre de pocas palabras. «No tengo mucho que decir, ya he hablado mucho durante la temporada», anunció.
Así que, sin más prolegómenos, extendió su brazo, mostrando un gran rotulador, y se puso manos a la obra. En muchos casos, la firma no resultó ser una tarea fácil.
Alejandro Mayo, de 19 años, se acercó al presentador con un grueso taco de 'post-it' con la intención de que éste le autografiara todos y cada uno de ellos. No lo consiguió, pero, al menos, el joven se llevó más de una decena de rúbricas. «Es que soy un gran admirador y me han encargado muchas», se justificó.
Lo cierto es que Lobato aún no se ha acostumbrado a ser un personaje famoso: «Es impresionante. Las chicas me cogen de la mano porque saben que con ella he tocado a Fernando Alonso, y me abrazan y dan besos para él». Sin embargo, y aunque «a veces agobie un poco», agradece el cariño de sus paisanos. «Durante el año no soy consciente de la fama. Lo noto sobre todo cuando llego a Asturias. Si me tomara todas las copas a las que me invitan, estaría todo el día pedo», comenta divertido.