Antonio
Lobato, ovetense, jefe de deportes de Tele 5: «La Fórmula 1 está al nivel del
fútbol, cambiamos los hábitos en España»Es de Oviedo, recorre el mundo a la carrera, vive un año de grandes éxitos y la Fórmula 1 le ha hecho famoso. No, no es Fernando Alonso, pero para millones de televidentes es como su hermano gemelo, aunque físicamente, empezando por la cabellera, nada les una. Antonio Lobato (Oviedo, del casco antiguo, 1965) ha pasado de ser el jefe de deportes de Tele 5 a convertirse en uno de los rostros más populares de este país junto al piloto ovetense. «Soy el de Fernando Alonso», reconoce abiertamente en esta entrevista concedida a LA NUEVA ESPAÑA. Lobato confiesa que ha perdido intimidad en las «cuatro o cinco» veces que viaja a Asturias para visitar a su familia, ya que la gente le para por la calle para preguntarle por el fenómeno de moda, por el alonsismo. El resto del tiempo vive a caballo entre Madrid y los circuitos de los países que recorre el Gran Circo. Pasado mañana, con la disputa del Gran Premio de China, último de la temporada, podrá tomarse un ansiado descanso
- ¿Dos años en la Fórmula 1 y han tocado el cielo? El primer año fue una gran sorpresa. Tanto para mí como para Tele 5 todo fue sorprendente y todo fue positivo porque no esperábamos empezar tan fuerte y conseguir convencer tan rápidamente a la gente de que había otro deporte como la Fórmula 1 que podía ser interesante. Y este segundo año ya era algo más esperado porque sabíamos que si Fernando iba bien, sería la locura en España. Hoy ya podemos hablar de que la Fórmula 1 en España está al nivel del fútbol, lo que supone una satisfacción porque hemos cambiado los hábitos del país.
- ¿Tele 5 debe mucho al fenómeno Fernando Alonso? Pues muchas cosas. Fue una decisión que al principio resultó arriesgada. Mucha gente no creía en ello. Pero la que lanzó Paolo Vasile, nuestro consejero delegado, ante la duda y reticencia de mucha gente en el consejo, ha sido una apuesta ganadora. Dos años después nadie duda de que ha sido una gran jugada. Y también nos ha cambiado la forma de vernos que tiene la gente. Antes de la Fórmula 1, Tele 5 no era una cadena que apostara por el deporte, pero desde que damos la Fórmula 1 el público no sólo cree que hacemos las cosas muy bien, sino que incluso recibimos miles de e-mails diciendo que sigamos con la Fórmula 1 pero que también hagamos las motos, el fútbol... Tenemos ofertas de algunas federaciones que nos ofrecen otros deportes porque saben que nuestra forma de trabajar es muy buena.
- ¿Y para usted qué ha supuesto el alonsismo? Bufff.... No sé cómo le ha cambiado la vida a Fernando Alonso en los últimos años, pero la mía es ya otra distinta. Por un lado he salido de estar entre cuatro paredes, de presentar los informativos sin salir de la redacción, a conocer un mundo que yo veía como aficionado al otro lado de la pantalla. Casi no puedo ir a Asturias porque me persiguen. He perdido intimidad aunque profesionalmente he crecido una barbaridad.
- En Asturias en especial será la locura. Totalmente. Yo voy cuatro o cinco veces al año por Oviedo y me he convertido en este tiempo en «el de Fernando Alonso». Antes era «el de los deportes» o «el de Tele 5». Yo antes podía, más o menos, salir a la calle; pero ahora es una barbaridad lo que me sucede. Voy a la calle Gascona, por ejemplo, y hasta se hace el silencio y todo el mundo te mira. Yo, que soy tímido, me quedo un poco asustado. Todos me hablan, me piden cosas, me preguntan por Fernando. Se creen que si estoy yo está también Fernando, y me preguntan si viene conmigo. Es curioso. Y por la noche, si salgo a tomar alguna copa, cuando ya todo el mundo tomó un par de ellas y perdió la vergüenza, todo es aún peor. Tengo anécdotas de salir con algún amigo mío y no poder hablar con él en toda la noche de la cantidad de gente que viene a preguntarme curiosidades de Fernando.
- ¿El ser asturiano es un valor añadido a la hora de vivir todo lo que está viviendo? Sí, claro. Es un doble orgullo y una doble emoción estar junto a un campeón del mundo que además es paisano. Los asturianos no nos podemos preciar de haber tenido muchas satisfacciones en el mundo del deporte en los últimos años. Algún hecho aislado en ciclismo; Yago Lamela, que alguna vez nos alegraba la existencia; del Oviedo y el Sporting mejor no contar nada... Por eso tener a alguien que está en la élite de un deporte tan de élite como la Fórmula 1, que sea asturiano y que sea de Oviedo, es la leche.
- Además se nota que tira para casa al darle protagonismo a lo que sucede en el auditorio de Oviedo. Es cierto que el fenómeno Fernando Alonso no sólo está localizado en Asturias, también en España y en el mundo. Pero Asturias es algo especial. Hay que tener en cuenta que de cien televisores encendidos durante la carrera, ochenta como mínimo están sintonizando Tele 5. Las calles de Oviedo se quedan vacías y lo mostró muy bien LA NUEVA ESPAÑA en un reportaje que publicó. Se vive todo con una pasión que es todavía más fuerte que en el resto de España y, evidentemente, Tele 5 tiene que estar allí contándolo.
- Y cuando ve una bandera de Asturias por esos circuitos del mundo... Me hacía gracia al principio. Cuando empecé a verlas por circuitos lejanos le preguntaba a la gente si sabían qué era eso y decían que no. Algunos incluso la confundían con los colores de Renault. Pero ahora preguntas a la gente y responden que es la bandera de Asturias, que es la «ciudad» de Fernando Alonso.
- ¿Cuál ha sido el momento más duro? Indianápolis.
- ¿...? Tener que decirle a la gente que no seguíamos con la pantomima que estábamos viendo (sólo tomaron la salida seis coches: los Ferrari, Jordan y Minardi) fue duro por privar a la gente de una carrera que no existía.
- Lo mejor, imagino su respuesta. -Brasil, ¿no?, cuando Fernando ganó el título mundial, claro. Pues no se crea, no. Ha habido muchas cosas. Por ejemplo, para mí narrar la primera victoria de Fernando Alonso esta temporada en Malasia fue la leche. El duelo con Michael Schumacher en Imola fue la leche. Y después, sí, ya tendríamos que irnos como tercer momento estelar a la locura de Brasil con el título mundial.
- Anécdotas sí tiene que tener muchas. Más que anécdotas voy a contar una situación que tiene sorprendido a todo el mundo. Desde a la gente de Renault hasta a la gente de la FOM, a Bernie Ecclestone, a Alejandro Agag... a todo el mundo. Tele 5 tiene un equipo de gente trabajando en Fórmula 1 muy pequeño y eso que tenemos al campeón del mundo y que hacemos una programación brutal de más de cinco horas de transmisión en cada jornada de domingo. Y esto lo hacemos entre siete y nueve personas. Esto, comparado con el resto de televisiones, es increíble. La RTL tiene 40 personas; la Premier tiene 35; TF1 tiene 30; ITV tiene también 35... Nosotros, nueve como máximo. La gente se piensa que tenemos muchos y muchas cámaras, pero sólo tenemos una cámara que se traga las cinco horas. Por ejemplo, en Brasil, el cámara que estuvo con nosotros allí tuvo que hacerse el solito todo el «Especial campeón» prácticamente en directo porque apenas había vídeos. Fue una hora y pico con la cámara al hombro y, cuando nos íbamos a publicidad, teníamos que cogerle la cámara y darle masajes en la espalda porque no podía más. Nos reímos muchas veces cuando vemos que otras televisiones hacen reuniones para ver lo que tienen que hacer el día siguiente. Nosotros no hacemos nada de eso porque nos vemos en la cena todos juntos.
- Tiene mérito. Hombre, es una faena para nosotros porque curramos como animales. Somos un equipo compacto y nos divertimos mucho haciendo lo que hacemos.
- ¿Qué evolución le ha visto desde que conoce a Fernando Alonso? Yo creo que él no ha cambiado demasiado, entre otras cosas porque desde el Gran Premio de Australia él sabía que iba a ser campeón. Me acuerdo que antes de empezar aquella carrera le hice una entrevista que era tipo test y ahí ya me dijo que iba a ser campeón del mundo. Poco después sé que Fernando le dijo a algunas personas, después de remontar del decimotercer puesto al tercero, que iba a ser campeón del mundo. Eso quiere decir que lo tenía muy asumido, aunque es cierto que ha habido tensión al final. Pero lo que más me ha sorprendido de él ha sido la frialdad que ha tenido. Sabíamos que era un tipo agresivo, que tenía mucho talento y que era rápido, pero nadie pensó que Fernando pudiera ser tan frío, tan calculador. Ha sabido leer las carreras como si fuera un veterano. Y lleva en Fórmula 1 muy pocos años.