|
||
El
padre Luís describe en los documentos conservados en el hospicio su especial relación
con Barry, el perro que él prefería y que personalmente había adiestrado
para el salvamento, como por otra parte había hecho con el padre
de Barry, también un perro de gran talla muy dotado desde el punto de vista psicofísico.
El padre Luís hablaba de Barry con respeto, sin dar nunca la impresión de considerarlo
sólo un perro, atónito ante "el fuego interior que parece invadir cada gesto
suyo".Lo describe "grandísimo en el aspecto, parecido al de un oso y de carácter fuerte como un verdadero habitante de las montañas". También nos dice que Barry había desarrollado una técnica especial para desenterrar a las personas víctimas de los aludes: primero excavaba un hoyo profundo alrededor del desafortunado, después apartaba delicadamente la nieve que lo recubría, disponiéndose finalmente sobre el desdichado en una especie de abrazo para transmitirle enseguida el calor de su cuerpo.
|
