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Un poco de historia

         Huellas de perro.jpg (12614 bytes)    San Bernardo de Menthon   Huellas de perro.jpg (12614 bytes)

   Indudablemente, la fascinación que ejercían en los noble suizos los gigantescos molosos, no se debía solamente a su aspecto impresionante ni a su fuerza hercúlea, sino también a su fama de sanguinario justiciero.

   Sólo San Bernardo de Menthon (966 - 1.081), con la fundación del Hospicio, crearía las condiciones para que el casi prehistórico combatiente se transformase en un buen samaritano, haciéndose perdonar así los delitos a los que el hombre le había empujado durante siglos.San Bernardo y su perro.gif (305152 bytes)

   Bernardo de Menthon nació en un castillo no lejos de las orillas del lago Annecy. Poco después de cumplir los 20 años , empujado por una irresistible vocación religiosa, huyó de casa abandonando las comodidades a las que la familia le había habituado, y se refugió en Aosta, donde fue acogido entre los canónigos de la catedral.

   Después de un período dedicado a la predicación religiosa, en los más remotos valles alpinos, para convertir a las poblaciones aún paganas, llegó a ser arcediano de Aosta. Su obra misionera entre la gente de la montaña le hizo nacer la idea de levantar los dos Hospicios después denominados del Grande y Pequeño San Bernardo, situados en las zonas más solitarias de los Alpes. Su objetivo, además de religioso, era el de socorrer a los viandantes que frecuentemente se perdían en las gélidas alturas o que eran sepultados por las avalanchas.

Iglesia de Feltham, Inglaterra

   El Hospicio del Gran San Bernardo surgió en el valle que en la antigüedad era considerado el más impresionante de los Alpes. Está demostrado que ya 800 años antes de Cristo el paso era utilizado por caravanas. El año 390 A.C. lo atravesaron los soldados de Brenne, después de la batalla contra los romanos, y el 218  A.C. Aníbal  lo utilizó para atacar Roma. En el 52 A.C. Cesar a fin de hacer frente a las bandas de malhechores que amenazaban el comercio romano a través del paso, colocó allí una guarnición perfectamente pertrechada. Después de no mucho tiempo, este punto de los Alpes, tan importante estratégicamente, fue confiado a tropas de presidio ayudadas por los molosos pesados. Al mismo tiempo, Augusto hizo que se abriera un camino para carros que, a través del valle, unía Europa del Norte con Roma.

   Detrás del lado occidental del Hospicio, los legionarios romanos levantaron un templo a Júpiter, nombre que el valle sigue conservando como alternativa al de Gran San Bernardo.                                                                                                                                                                                             Breviario que narra la vocación
                                                                                       de San Bernardo

   Annecy

   Junto al templo se construyó un refugio donde podían guarecerse y recuperar fuerzas los mensajeros imperiales y las tropas de paso.

   La construcción del Hospicio-Convento, obra de San Bernardo duró varios años. Terminó en 1.049 y se convirtió en la casa madre de la congregación de los canónigos regulares agustinianos, que ya desde entonces se impusieron como regla la hospitalidad y el salvamento de seres humanos.

   Es difícil decir en qué momento los monjes comenzaron a utilizar los molosos pesados. desgraciadamente, a causa de un incendio padecido en el siglo XVI, y otros sucesivos, quedó destruida gran parte del archivo del Hospicio. De lo que queda no se puede deducir nada concreto. No obstante, una cosa es cierta: los grandes molosos deben considerarse "magna pars" en la historia del monasterio desde el medievo, aunque sólo en 1.659 se tienen las primeras noticias de su presencia.Hospicio BE.gif (240412 bytes)

   Los primeros retratos modernos (por así decirlo) del moloso pesado (es decir, del San Bernardo), atribuidos a Salvador Rosa, pueden verse en el Hospicio, y se remontan a 1.695. Se ven en ellos dos perros de pelo corto muy típico.

   Es probable que los cenobitas del Gran San Bernardo hayan encontrado sus ayudantes de cuatro patas en la misma zona del monasterio y hayan recibido otros en donación de las familias nobles que criaban con mimo a estos gigantes.

   Ciertamente, los primeros molosos pesados del Hospicio tenían función de guardia y de defensa contra lobos y bandidos. Más tarde, fueron utilizados en trabajos de socorro. el aislamiento y la consanguinidad contribuyeron a fijar en los perros las mejores cualidades psicofísicas. Es curioso observar como la selección multisecular realizada por los monjes en un intento por desarrollar en los animales inteligencia y olfato, determinaron en el moloso modificaciones anatómicas en el cráneo , que de plano pasó a ser ligeramente convexo.

   Con la revolución francesa y los movimientos de tropas que se siguieron, unos 200.000 soldados atravesaron el paso . Muchos de estos, abandonados por sus compañeros, fueron recogidos por los perros y ayudados por los monjes.

   La obra de auxilio de los perros de San Bernardo alcanzó una extraordinaria eficiencia en los 20 años transcurridos de 1.790 a 1.810. , en 1.810, algunos perros del Hospicio fueron comprados por criadores británicos  para dar mayor vigor al "mastiff". cuatro años después, fue enviado a Inglaterra el famoso León, pintado en 1.815       Mastiff         por Landseer en un célebre cuadro.

 

   Looking for Crumbs from Richman's Tab Landseer, Sir Edwin Henry

   En 1.817, los monjes, para reducir los efectos de la consanguinidad y en un intento de mejorar el pelaje realizaron algunos cruces con Terranovas y Mastines de los Pirineos. Surgió de esta forma la variedad de pelo largo que no obstante no resultó de utilidad en la nieve y fue desechada para las tareas de salvamento.

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