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| La babesiosis canina es una enfermedad
parasitaria producida por un protozoo que parasita a los glóbulos rojos sanguíneos. El
parásito se transmite mediante la picadura de la garrapata. Los perros con esta
enfermedad pueden presentar diferentes cuadros clínicos, desde anorexia y apatía, hasta
anemia hemolítica, shock y muerte. La enfermedad se diagnostica con el hallazgo de anemia
y trombocitopenia y la presencia de parásitos dentro de los glóbulos rojos en el
hemograma completo. En casos dudosos se puede utilizar la serología sanguínea. El
tratamiento de la enfermedad se escoge en función del cuadro clínico. Si el cuadro es
severo hay que actuar con urgencia y establecer fluidoterapia intravenosa e incluso
transfusión en caso de anemia severa. Si el animal está estable se utilizan fármacos
para eliminar el parásito. La forma de prevención principal de esta enfermedad es el
tratamiento contra las garrapatas.
¿Qué la produce y cómo se adquiere? La
babesiosis canina está producida por un protozoo que parasita los glóbulos rojos
sanguíneos.
En esta imagen pueden observarse babesias (en lila más intenso) en el interior de algunos glóbulos rojos. ¿Qué síntomas presenta un perro con babesiosis? Los síntomas se deben al daño que produce el parásito en sí a nivel celular y/o a la respuesta inmunitaria que genera. Los individuos más susceptibles a la infección son los cachorros. Hay tres cuadros clínicos de presentación de la enfermedad: - Cuadro hiperagudo que se caracteriza por cursar con un shock hipotensivo en el que se produce hipotermia (temperatura corporal baja), hipoxia tisular (bajo aporte de oxígeno a los tejidos) y otras lesiones en tejidos y vasos. Este es el cuadro más grave y pocos animales se recuperan. Suelen ser cachorros o perros con una infestación severa con garrapatas. - Cuadro agudo, el más frecuente, que se caracteriza por presentar anemia hemolítica (destrucción de glóbulos rojos). Los síntomas son anorexia (disminución o ausencia de apetito), letargia, fiebre, linfadenopatía (aumento de los ganglios linfáticos) y esplenomegalia (aumento del tamaño del bazo). En el caso de parasitación por Babesia canis es bastante frecuente encontrar ictericia (color amarillo de mucosas) y hemoglobinuria (presencia de hemoglobina en orina) debido a la hemólisis. - Cuadro
crónico que se caracteriza por fiebre intermitente, anorexia y pérdida de peso. Este
cuadro ha sido descrito sólo para Babesia canis y es poco habitual. También
se han descrito una serie de síntomas que se presentan con mucha menor frecuencia,
normalmente asociados al cuadro agudo. Entre ellos destacan: alteraciones
gastrointestinales (vómitos, diarreas), ascitis (acúmulo de líquido en cavidad
abdominal), problemas oculares o signos neurológicos (convulsiones o descoordinación al
andar).
¿Cómo se diagnostica? La babesiosis se caracteriza por producir anemia y trombocitopenia (número bajo de plaquetas). La bioquímica sérica y la analítica de orina pueden presentar alteraciones, pero no son específicas de la enfermedad. Para el diagnóstico definitivo hay que visualizar la presencia del parásito en sangre. Si no se observa no se puede descartar y entonces la serología (detección de anticuerpos frente al parásito) es la base del diagnóstico. El inconveniente más importante que presenta la serología es que no puede diferenciar entre las dos especies de Babesia que producen esta enfermedad en el perro.
¿Cómo se trata? El tratamiento se basa en la terapia de soporte y el uso de fármacos encaminados a eliminar el parásito. Los animales que presentan un cuadro agudo o hiperagudo necesitan fluidoterapia intravenosa. En algunos perros con anemia muy severa es necesario realizar una transfusión. Es importante controlar que no haya otro proceso patológico concurrente que pueda empeorar el cuadro, como sería una parasitación intestinal (en el caso de cachorros). Hay
varios productos que actúan frente al parásito, como son el aceturato de diminaceno
y el dipropionato de imidocarb. El más utilizado es el segundo. Se trata de un
compuesto que se administra inyectado vía intramuscular o subcutánea y que se debe
repetir su administración a las 2 semanas de haber puesto la primera dosis. Sólo hay que
tener en cuenta que este fármaco puede producir efectos secundarios transitorios como
vómitos, diarreas y/o temblores. Los tratamientos orales con antibióticos como el
metronidazol o la clindamicina presentan una respuesta parcial, pero son la única opción
cuando el acceso a los otros tratamientos es imposible. La eficacia del tratamiento en el caso de parasitación por Babesia gibsoni es menor que para Babesia canis.
¿Cómo se puede prevenir? En Europa existe una vacuna comercializada contra la babesiosis producida por Babesia canis, pero los estudios realizados se muestran contradictorios respecto a su eficacia. La forma principal de prevención es el control de las garrapatas en el perro. Los perros deben ser inspeccionados con frecuencia para detectar la presencia de garrapatas. Baños antiparasitarios, limpieza con productos insecticidas del ambiente, utilización de collares de amitraz, u otros productos antiparasitarios tópicos efectivos contra las garrapatas (pulverizadores, pipetas) son medidas preventivas útiles para que el perro no se infeste con garrapatas. Hay que recordar que una forma de transmisión de la enfermedad es mediante transfusión y, por tanto, la sangre a transfundir debe ser analizada previamente. Cristina Sánchez (veterinaria) Fuente: e-animales.com
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