¿Tiene usted un niño problemático? Hay muchas
variedades...
Si su hijo es inquieto y rebelde
hasta su desesperación y la de sus profesores, puede
llevarlo al médico. Probablemente le diagnosticarán
"hiperactividad" y le tratarán con tranquilizantes. Pues
tenga cuidado, tal vez no sea eso lo que le ocurre...
Pues no digamos si el niño es de los
introvertidos, despistados o tan
fantasiosos que siempre están "en babia". Esos pueden
volver llorando a casa cada día porque sus compañeros le
hacen burla o son los últimos de la clase. Si el médico le
recomienda tratarlo con antidepresivos, tenga también
cuidado, quizá no sea eso...
Seguramente no sabrá que, sólo en Madrid,
se estiman unos 40.000 escolares (uno o dos por
aula) con problemáticas similares, y cuya verdadera
enfermedad es que tienen un cociente intelectual superior
al habitual.
¿Sorprendente? ¡Claro!. Cualquiera pensaría
que si hay un superdotado en el aula será el típico
empollón, no el niño problemático al que el
profesor deja por imposible. ¡Pues gran error!, porque los
estudios indican que los empollones no suelen ser niños de
alto coeficiente intelectual, sino con abundantes estímulos
que les inducen a superarse. Por el contrario los niños con
elevada capacidad suelen tener todo tipo de dificultades
para adaptarse a una enseñanza que no suele
incentivarles.
Mas sorprendente aún (y triste) es
constatar que esto tampoco lo sepan la mayoría de
"profesionales de tratar niños", es decir, de
profesores: pocos sospechan que en cada aula tienen uno
o dos de estos alumnos, ni qué deben hacer con ellos.
Y en cuanto al conjunto de la sociedad la
visión es aún más distorsionada: cualquiera entiende
que un niño con deficiencias requiera atención especial,
pero muy pocos sospechan que un niño de alta capacidad
también la necesite. La imagen del superdotado suele ser la
del genio y no la del niño díscolo o con dificultades de
adaptación.
¿Que ocurre si un niño de alta capacidad
intelectual no es descubierto ni recibe estímulos adecuados?
Pues que habitualmente le espera el fracaso escolar,
y de adulto una personalidad insegura y poco adaptada
a su entorno.
En el otro extremo, ¿Qué suele resultar
cuando una alta capacidad intelectual se somete a
estricto entrenamiento? Pues alguno de esos
"portentos" que a los 12 años piden entrar en la universidad
para estudiar 4 carreras a la vez.
En Anasydac consideramos ambos extremos
lamentables. El primero, no sólo porque la sociedad
desperdicie un talento, sino también porque puede generar
una persona problemática. El otro extremo, porque esa
forma de acelerar a un niño nunca es adecuada para su
formación integral como persona, ni contribuye a su
felicidad.
Desde 1995, Anasydac es una asociación
(ONG) de amigos preocupados por estos temas. Nuestros
objetivos son, por una parte, ayudar a este tipo de
personas a superar sus muchas dificultades. Por otra parte
buscamos concienciar a la sociedad (especialmente
educadores e instituciones) de la importancia de estas
problemáticas y la necesidad de ayuda.
Asesórate. Estamos para ayudarte
Infórmate (marillac_777@hotmail.com).
Tienes muchas formas de aportar tu granito de arena.
F. Blanco 2º borrador Octubre
2000