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Asociación de Ayuda a la Creatividad, el Talento y la Superdotación
 
       
  
  

 

REFLEXIONES

 

 Después de estar en el último Congreso de atención a la diversidad de la Comunidad Autónoma de Madrid, en el que había un módulo especialmente dedicado al tema de la superdotación, se ha vuelto a sentir esa sensación de que no encajan las cosas y que faltan piezas al puzzle; emocionalmente sentimos desazón y desasosiego, como un vacío; una angustia que parece nacer de la evitación del qué profundo y del cómo. Para mi todo ello deviene del forzamiento de nuestras estructuras cognitivas en las que queremos encajar nuevas experiencias y fenómenos sin ampliar a su vez la perspectiva y el nivel de profundización, dejando sin analizar y revisar determinados conceptos básicos y a su vez axiomáticos (esto es, que parecen, e insisto, sólo nos parecen inamovibles) como por ejemplo "inteligencia". Así, sin darnos cuenta llegamos a calles cortadas como puede ser la definición de la OMS de lo que es un superdotado: una persona con un CI superior a 130 , concepto formal, frío, sin sentido, desprovisto de todo contenido (pues no dice nada, no evoca nada) y con las consiguientes contradicciones, como por ejemplo, la dificultad de responder a la pregunta "¿qué diferencia hay entre un 129 y un 130?"; hoy vivimos un poco esta locura formalista, debida a quedarnos en la superficie de las cosas. Esta última cuestión opino que es consecuencia de nuestra manera occidental de pensar, es decir, a base de definiciones, a base de poner fronteras y tratando de parar un acontecer, una fenomenología en movimiento y continua, elevando el concepto a la categoría de fenómeno. El tema estaría más claro si diferenciásemos entre esa fenomenología y la manera que tiene nuestra mente de ir encajando, ordenando, registrando, sistematizando, etc., los diferentes acontecimientos que van ocurriendo. Con lo cual quiero decir que el conceptualizar, el definir las cosas es una herramienta muy útil, que nos ayuda a relacionarnos con lo que acontece, pero así debemos de observarlo, como una herramienta a nuestro servicio y para nuestra felicidad como individuos y como humanidad, y siempre sin confundirla con lo que experimentamos. De ahí que el concepto "superdotación" nos rechine a los oídos, pues estamos etiquetando olvidándonos que estamos etiquetando, olvidándonos que toda frontera que pongamos es provisional, para ir tirando y que por lo tanto es útil para manejarnos y comunicarnos, pero no deja de ser una manera, entre otras tantas posibles, de ver y contemplar las cosas.

De ahí que me atreva a proponeros bajar un nivel en nuestras estructuras de conocimiento para ver si más que el concepto superdotación lo que no nos encaja es el concepto "inteligencia", y me atreva así mismo a sugerir el reflexionar si no merecería la pena incluso retocar un poco, sólo un poco, nuestra manera de contemplar las cosas.

"Y ahogados en las palabras que han creado, los hombres corren el riesgo de perder de vista el Problema" (Teilhard de Chardin).

 

ANTONIO OLIVARES

(Madrid, 16 de enero de 2000)

 

  

 

ESQUEMA DE NIVELES

(de aquello que queda en el aire cada vez que hablamos o vamos a un Congreso o Curso)

  1. REALIDAD
  2. EL SER HUMANO. LA MENTE. LA CONSCIENCIA
  3. LA INTELIGENCIA
  4. LA TRADICIONAL ALTA CAPACIDAD INTELECTUAL O SUPERDOTACIÓN COMO ESPECÍFICAS CAPACIDADES DE RELACIÓN, ABSTRACCIÓN, TEORIZACIÓN, PERSPECTIVA Y CREATIVIDAD.
  5. ACCIÓN.
    1. Función Social del creativo/inquieto
    2. Actitud de los Equipos de Orientación Psicopedagógica y profesionales en general ante la temática de la creatividad
    3. Educación

 

PERSPECTIVA

(última revisión: noviembre de 2000)

Muchas de las palabras que se transcriben aquí no creemos que sean originales. Lo que sí creemos es que será muy útil el verlo todo junto, con la posibilidad de dar un vistazo general a muchas y muy importantes cuestiones en a lo sumo un par de horas. Este escrito no es patrimonio de nadie; es libre y tiene entidad propia. Es la integración de muchas ideas, de muchos sentimientos, de muchas personas, de muchas inquietudes, de muchas vidas: es de todos los que quieran y para todos los que lo quieran.

 

LA INTELIGENCIA

  • 1. HIPERVALORACIÓN

    Nuestro interés por comentar lo que vais a leer proviene de una problemática: la hipervaloración de lo que consideramos inteligencia en la sociedad actual. Eso nos lleva a la necesidad de profundizar en este concepto de inteligencia, para tratar de entender las raíces de lo que nos preocupa. ¿Y qué nos preocupa?. Entre otras cosas el elitismo que se pudiera derivar de esa hipervaloración. Dividimos la sociedad en listos, medianos y tontos, no como algo objetivo y natural sino añadiéndole valoración, con lo que a los listos los elevamos a la categoría de súperpersonas y, así, al no listo le acompañaría siempre una carga peyorativa, con el consiguiente dolor que eso produce. Irónicamente, los que debido a esta manera de conceptualizar las capacidades mentales deberían ser considerados como muy listos (los hiper-súper), al encontrarse bastante más allá de los límites de la medianidad, quedan socialmente al margen, esto es, quedan marginados. Por lo tanto, pasan de ser los potencialmente exitosos en teoría, a, en la práctica, los probablemente fracasados.

    Esta clasificación entre mejores y peores, este elitismo, incluso podría llevarnos a degenerar en un racismo, si tuviésemos en cuenta ese componente genético que siempre está planeando sobre el ambiente.

    Sugerimos pasar a analizar la inteligencia desde un punto de vista relativista, es decir, en vez de hablar de superioridad hablar de idoneidad. Creemos que nadie es ni puede ser valorado como mejor que nadie en términos generales y absolutos, sino, como mucho, con relación a una capacidad específica, en base a la idoneidad para tareas concretas. Ello contrasta con la sensación que surge cuando hablamos de superdotación, pues parece que nos estamos refiriendo a un ser que casi lo puede todo, o eso es lo que tendemos a imaginarnos.

    Valga como anécdota lo siguiente: un día una madre echó en cara a su hijo que tendía fatal la ropa, a lo que este último respondió irónicamente que si había que estudiar alguna carrera para hacerlo mejor. Pero quedémonos con la copla y reflexionemos sobre ello, tratando de encajar lo sucedido en el marco de lo que aquí se expone. ¿No será que la inteligencia la utilizamos para todo y que para toda labor específica haya una capacidad igualmente específica, sin poder hablar de ser inteligente o no en términos generales? ¿No es verdad que para el trabajo más físico o manual necesitamos que todos nuestros músculos, tendones, articulaciones,... que todos nuestros movimientos estén coordinados (a veces parece que de manera milagrosa, sobretodo cuando se observa a algún bailarín ruso)?, ¿y qué es lo que utilizamos para coordinar? : LA INTELIGENCIA. Luego, todo el mundo sería inteligente para lo que es inteligente, para ese trabajo que se le da bien o para el que ha aprendido un montón. Pensamos que esta es la manera de huir de aquella cerrazón conceptual y valorar la diversidad y la necesaria integración de las diferentes capacidades y los distintos individuos, cada uno único y útil a la sociedad. No somos ajenos a que estamos animando a reestructurar una nueva escala de valores (más que unos valores nuevos), una nueva perspectiva en la que manejemos la multidimensionalidad de la mente y del acontecer. Y de esta manera, a pesar de que alguno odie el fútbol, aceptar que Rivaldo es un individuo muy inteligente, kinestésico-corporalmente hablando.

    Sería ya hora de pasar de un debate sobre "superioridad" a uno sobre "adaptabilidad", más acorde con la visión de la naturaleza de Darwin como una evolución. Opinamos que al mismo naturalista inglés le deben de rechinar los oídos cada vez que se utiliza la expresión "darwinismo social", la cual se refiere a que del mismo modo que la Naturaleza actúa según la supervivencia de los más aptos, igual hace la sociedad. Según Herbert Spencer, filósofo inglés del siglo pasado, los ricos llegaron donde están porque son aptos, mientras que los pobres están donde están porque no son aptos. Es increíble como se puede utilizar el lenguaje para retocar las cosas como nos interese, mancillando el espíritu que las subyace. Creemos que una interpretación más profundamente coherente con las palabras de Darwin sería: el término apto describe individuos que tienen éxito en producir descendencia en la siguiente generación, y nada más; en general, aquellos individuos que se hallan mejor adaptados a su entorno serán "aptos" en este sentido. Por lo tanto la Naturaleza premia con la supervivencia al que mejor se adapte a las circunstancias (siempre cambiantes, por cierto); y nos parece que esta madre Natura no entiende de juicios morales ni de quién es mejor ni peor, ni superior ni inferior, ni del más fuerte, ni del más inteligente, ni del más rico. Así como en un momento dado una determinada característica puede ser la más adaptativa, en otras circunstancias puede ser destronada por otra diferente. Más claramente, un determinado tipo de inteligencia (o de grupo social) puede funcionar mejor para la realización de ciertas tareas que otras, o desarrollarse mejor en una sociedad o cultura en concreto, o dársele mejor un medio, un lugar, o un tiempo específico; pero no hay nadie que posea todas las posibles herramientas en su mayor grado ni existe la "súper-herramienta" que siempre acierte y sea la puntera. Así el mejor será "el mejor en cada momento, y para cada cosa en concreto" (adaptabilidad e idoneidad).

    Ciertamente que seguimos riéndonos (como niños asustados) de Darwin, llamándole "monkey", dado que todavía tenemos miedo a reconocer que somos monos recién salidos del "cole evolutivo". Por eso realzamos tanto nuestra "impresionante inteligencia", la cual no es tan diferente de la de los animales (eso depende de la escala que utilicemos). Os recomendamos que observéis la conducta de los animales (por ejemplo alguno doméstico como un gato) y a su vez os preguntéis qué sentirán las plantas o si una montaña tendrá algún tipo de conciencia.

    Podríamos caer en el engaño teórico de pensar que quien puede lo más puede lo menos, que el que se consideraba superdotado puede dedicarse a lo que quiera, mientras que las personas "normales" no pueden llegar a esos "niveles". Por consiguiente, habrá que diferenciar entre mayor capacidad y mayor perspectiva, pues el hecho de ver el conjunto no quiere decir que se pueda trabajar en lo más concreto. Desde nuestra experiencia podemos decir que hemos conocido a personas calificadas como superdotadas que han intentado ser, estudiar, trabajar en muchas cosas y que siempre han fracasado, se han sentido frustrados e infelices. Algunos de ellos, con capacidad "divergente", han buscado puestos de trabajo donde se les permitiese organizar, abstraer, utilizar la perspectiva, relacionar, teorizar y crear, para lo cual pensaban que estaban capacitados y lo cual preveían que les iba a hacer sentir útiles e incluso satisfechos ("encajando", siendo inteligentes efectivamente). Todo ello tras reconocer y aceptar que son unos "inútiles" en todo lo que no es su campo.

    Gráficamente, podemos ver a la inteligencia más como una herramienta que como una caja, más como un útil que ha ido evolucionando de una llave inglesa a una navaja multiuso. La madre naturaleza nos provee de una gran variedad de herramientas para subsistir como especie o como "Gaia" (como planeta vivo), para podernos adaptar a todas las posibles circunstancias. Es un proceso de incremento de la diversidad para así aumentar la probabilidad de adaptación al medio como grupo, como equipo, pues alguna de esas posibilidades acabará triunfando; alguno de los miembros del equipo ayudará a seguir hacia delante.

    Además, en este análisis sólo nos hemos referido a la necesidad de contemplar a la inteligencia como algo patrimonio de la humanidad como grupo, para contrastarlo con aquellos que piensan en ella como la herramienta que está en manos de algunos individuos (los inteligentes), o grupos (los ricos, los que han sabido utilizar mejor su inteligencia o sus capacidades). Quedarnos en un punto de vista, el de la supervivencia, sería una reflexión limitada, olvidándonos de la felicidad como algo más complejo y amplio que la mera vida, o la vida cómoda. La inteligencia también sería una herramienta en pos del altruismo, la tolerancia, la solidaridad, la fraternidad, la empatía y la simpatía, el equilibrio emocional e interno, la ampliación de nuestra consciencia, la integración... A lo mejor la inteligencia es una consecuencia de algo más básico: la sensibilidad...

    "Cada hombre es no sólo él mismo: es también el punto único, especialísimo y, en todo caso, importante y notable en el que se cruzan los fenómenos del mundo sólo una vez así, y nunca más." (El lobo estepario, Herman Hesse)

  • 2. HERRAMIENTAS

    No solamente la inteligencia sería una herramienta diversa sino dinámica. De ahí que pudiésemos distinguir entre inteligencia potencial y fáctica. La primera sería aquella que poseemos de manera latente y que puede ser explotada o no, expresada o no. La segunda sería la que de hecho está siendo aprovechada y manifestada, y vendría a llamar la atención sobre aquello de que no sólo hay que ser inteligente sino parecerlo.

    También podíamos hablar de inteligencia genética y aprendida. La primera sería la que heredamos y con la que nacemos. La segunda sería la que vamos incorporando sobre la base de nuestras experiencias y educación.

    Tanto la primera como la segunda diferenciación partirían, con matizaciones, de distinguir entre lo que se nos da y lo que tenemos que trabajar, entre lo que se nos limita y lo que podemos avanzar, en la interacción entre lo que tenemos que aceptar y aquello por lo que podemos luchar. Consecuentemente abogamos por un camino intermedio entre la dictadura de la genética y la dictadura de la conducta.

    A la pregunta de si es posible perder inteligencia podríamos responder que la potencial siempre está ahí, esperando que la estimulemos, que la llamemos porque la necesitamos. Lo que sí está claro es que se puede perder práctica y entrenamiento.

  • 3. EFECTIVIDAD

    No nos olvidemos de otra perspectiva desde la que podíamos contemplar la inteligencia y esa la podríamos llamar la efectiva, esto es, aquella con la que conseguimos ser felices. Con ello queremos llamar la atención sobre los siguientes interrogantes: ¿es inteligente una persona que no consigue ser feliz?. ¿Acaso no es muy inteligente un tradicional disminuido psíquico que optimiza sus recursos y posiblemente alcanza un grado de felicidad/estabilidad/equilibrio que se nos aparece a nuestros ojos como más satisfactorio que el de otros considerados como personas con altas capacidades intelectuales?.

  • 4. APRENDIZAJE Y RETENCIÓN.

    Muy interesante diferenciar entre pillar las cosas al vuelo (entender algo a la primera) y asimilar (comprender). Para lo primero sólo es necesaria capacidad de relacionar datos, mientras que para lo segundo se hace imprescindible ponerle constancia e incluso "sentimiento". De ahí la estadística de fracaso escolar entre personas que en principio puedan aparentar una gran capacidad de aprendizaje pero que debido a la falta de motivación y disciplina todo eso quede en un mero fuego de artificio.

  • 5. RAZONAMIENTO ABSTRACTO. LOS DIFERENTES "CÓDIGOS"

    Dentro de las diferentes herramientas inteligentes, la típica es la capacidad de razonamiento abstracto, o sea, el mecanismo por el cual tras abstraer (simplificar los objetos percibidos y generalizar sobre la base de características comunes) y conceptualizar (asimilar a lo abstraído una imagen evocadora llamada concepto o significado a la que, a su vez hacemos acompañar de unos signos combinados verbales/escritos que llamamos en su conjunto palabra o significante) encontramos y manejamos relaciones entre este material que hemos elaborado. Las personas que manejan esta herramienta con mayor facilidad ("superdotados"), cuando están en el proceso de entender los diferentes procesos lógicos (por ejemplo: una cuenta de multiplicar), no se cumple eso de "cuanto mayor número de repeticiones, mejor" (es decir, hacer muchas cuentas), sino todo lo contrario: con el mínimo número de veces de experimentar tal proceso son capaces de captar las conexiones que le subsisten y le sirven de soporte.

    Paradójicamente, una persona con una buena capacidad de razonamiento abstracto podría parecer vaga, pues su herramienta no le permite, y subrayamos que no le permite, ejecutar un proceso para la consecución de un objetivo por el camino más largo y/o más costoso. Para él la ley del mínimo esfuerzo es insoslayable. Eso no quiere decir que no sea trabajador, pues su trabajo consistiría en ahorrar trabajo (y tiempo).

    ¿Qué tienen en común Einstein y Mozart? La gran capacidad de manejo mental abstracto. La diferencia estaría en el lenguaje, en los códigos que utilizan, pues ambos participan de una inquietud vital común, que traducen o derivan hacia esas diferentes formas de aprehender y "traducir" el universo en el que viven.

  • 6. TEORÍA DE LA SENSIBILIDAD BÁSICA

    ¿No será que la capacidad de captar y sentir es la base de la inquietud, de la creatividad y de la inteligencia?. Cómo Mozart, y luego Beethoven, superaron, ampliaron la consciencia de la música, para pasar del barroco al romanticismo, al no sentirse llenos por lo que escuchaban y sentían, al tener necesidad de más variedad, más complejidad, más juegos de notas, más combinaciones de instrumentos, más amplitud de melodías, armonías, y acordes.

     

     

    LA TRADICIONAL ALTA CAPACIDAD INTELECTUAL O SUPERDOTACIÓN

     

  • 1. AUTODENOMINACIÓN

    A menudo se nos pregunta por qué seguimos autodenominándonos superdotados, si no nos gusta este término, e incluso abogamos por uno nuevo para poder referenciar de lo que hablamos. En el apartado de la inteligencia ya hemos comentado cómo no hay personas "súper", y que el definir a un conjunto de ellas de esta manera genera más dolor que otra cosa, tanto a los que están dentro como a los que quedarían fuera. Y no sólo argumentativamente, sino emocionalmente hay algo en esta palabra que rechina a los oídos.

    Nos encontramos en un momento transitorio, investigador y en evolución, en el cual seguimos utilizando terminología que seguramente quedará obsoleta, pero que sigue cumpliendo su función conceptualizadora, esto es, ayudarnos a saber de manera rápida y lo más precisa posible a qué tema o conjunto de cuestiones nos estamos refiriendo. Por lo tanto, como hablamos y suponemos que seguiremos hablando durante un tiempo de superdotados, sigue siendo necesario continuar en esta línea, por lo menos en un nivel formal o de imagen. Así, podremos ayudar sobre todo a aquellos que, siendo novatos (tanto padres como adultos), en principio no saben a dónde acudir y, a pesar de que muchos de ellos nos confesaron cierta inquietud pensando que iban a hablar con gente o con una manera distante de ver las cosas (algo así como "¡qué corte llamar!", "pensarán que soy pedante" o "me dejo llevar por mi amor de madre"), no dejan de contactar. El término superdotado sigue siendo, lo queramos o no, el referente para la problemática que nos ocupa; y, aunque lo importante sea ésta, de alguna manera la tenemos que llamar y esa manera, por la lógica y practicidad del lenguaje debe ser por ahora aquella que comúnmente en la mente de las personas sea relacionada con todo aquello de lo que estamos hablando.

    En conclusión, somos conscientes de que el término superdotado en sí ya es un problema, pero poniéndolo en la balanza nos continuamos decantando por su utilización, sobre la base de la finalidad última de llamar la atención y atraer a todas aquellas personas interesadas y con inquietud vital.

  • 2. CARACTERÍSTICAS

    Algo ya hemos adelantado. No obstante, recapitulemos ese conjunto de herramientas inteligentes que maneja un superdotado con mayores posibilidades que la media. Entendemos que son:

    • Abstracción

    • Conceptualización

    • Razonamiento (relación) abstracto.

    • Escalamiento

    • Perspectiva y multidimensionalidad

    • Teorización

    • Creatividad

    Esto es una invitación a viajar por el universo de las preguntas sobre lo supuesto o evidente. Einstein lo hizo y cambió la faz de la física, cuestionándose conceptos básicos como el tiempo o el espacio. Y es a esto, y no a hacer grandes y complejas operaciones matemáticas de cabeza, a lo que pensamos que esta capacidad aspira para completarse.

    Opinamos que más que a la ingeniería, el superdotado de la rama científico/racional tiende a ser físico, pues, más que interesarle el construir una máquina, es preguntarse por qué, para qué y en el marco de qué mundo otros la construirán.

    En el lado emocional, manifiestan una gran sensibilidad, una "hipersensibilidad", a veces exteriorizada con facilidad, y otras no tanto.

    Cómo no, al lado de capacidades que podríamos considerar como positivas siempre nos encontramos con otras cuestiones que no lo son tanto y que son efecto directo e indirecto de aquellas capacidades. Para ello os invitamos a ver nuestro cuadro de características donde, entre otras repercusiones, resaltaríamos:

    • El síndrome de disincronía, por el cual se explica que el superdotado al ver vía libre en su área intelectual, tira millas, animado por una sociedad que venera la inteligencia, dejando aparcados otras cuestiones como la emocional o las relaciones sociales, incluso su cuerpo.

    • El efecto pigmalión negativo consistente en que, estimulados por la necesidad de cariño y aceptación, el superdotado renuncia a mostrar sus capacidades, tratando de asimilarse a los demás, pero dándose una vuelta de tuerca que sobra, pues incluso llega a hacerse el tonto.

  • 3. SOLEDAD

    En un espacio social plural lo único que diferenciaría a un superdotado sería que es minoría, que hay pocos, que están fuera de la media; no por mejores, ni por tener más, sino porque son algo, un poco más diferentes. Partiendo de que todos somos diferentes, en el plano de las similitudes se diría que estas personas tienen menos similitudes con la mayoría y más con respecto a las que se pueden considerar dentro de este grupo. Imaginemos que en vez de gustarte el fútbol, te gusta el cricket, y que tienes la necesidad vital de jugarlo, de hablar de ello, y a su vez tu amor por este deporte también te hace tener unos problemas algo diferentes: encontrar gente con la que compartir todo esto, que sintonice contigo, que entienda ese apego al cricket y que no lo considere una tontería. Indudablemente encontrar personas a las que les guste el cricket va a costar, va a ser difícil, por una simple cuestión de probabilidades.

    La naturaleza nos ha parido así y debemos aceptarlo (por algo será, confiemos en ello y no nos sintamos ni traicionados, ni engañados), al igual que un coche tiene un volante y cuatro ruedas, parece que la natura necesita menos gente con capacidad de razonamiento abstracto, y siempre como una escala, para que se siga tirando del carro sin perder comunicación. Además, todo lo que nace en el seno de la naturaleza debería considerarse natural; otra cosa es que no le encontremos explicación en nuestras muy limitadas entendederas (con lo que, y sin ánimo de entrar en polémicas, podríamos afirmar que la existencia de personas a las que denominamos homosexuales, es algo natural. Diferente es que no nos guste o que le añadamos nuestras valoraciones, pero ya nos advirtió Hume sobre los problemas que conlleva el mezclar el mundo del ser con el del deber ser, el mundo natural con el ético)

    Entenderemos entonces la importancia de asociaciones que sirvan de punto de encuentro y así comenzar a paliar ese sentimiento de soledad obligatoria (a todos nos gusta, más o menos, el quedarnos solos en algún momento, pero todavía no he conocido a nadie que le guste la soledad a perpetuidad).

  • 4. LA ESCUELA

    ¿Por qué estos chavales tienen altibajos e incluso llegan a fracasar? Debido a la diferencia entre aprendizaje y retención. Creemos que estos niños, confiados en su capacidad de razonamiento, piensan que todo el trabajo ya está hecho. Nada más lejos de la realidad, pues la inteligencia es necesario trabajarla con constancia y disciplina, huyendo continuamente de la desidia, del aburrimiento y de la pereza. Seguramente no haya nada que pueda atraer y entretener en todo momento, lo cual no quiere decir que haya momentos estupendos y enriquecedores a los cuales se accede tras superar esos momentos de duda y falta de ganas. Como se supone que todo tiene un equilibrio, esto no sería para menos, y tampoco es cuestión de obligar a nadie a que se esfuerce en lo que no es su vocación, pero sí sería conveniente levantarse todos los días en búsqueda de esa vocación.

  • 5. GENÉTICA

    Aceptar la existencia de un componente genético en la inteligencia, y por ende en la superdotación, no implica una dictadura de lo heredado. En nuestra experiencia hemos ido constatando que muchos de los padres de niños superdotados descubren que por lo menos uno de ellos lo es también (cuando no ambos). Esta altísima probabilidad no tiene su correspondencia "hacia abajo", es decir no todos los hijos de un superdotado tienen que serlo, incluso cabe que ninguno lo sea.

    Volvemos a tener en cuenta que las fronteras en todo lo que acontece son difusas, y que seguimos preguntándonos dónde empieza un superdotado y acaba una persona normal. Tal vez existan una serie de personas "frontera" en las que es muy decisivo lo que les ocurra en la vida para que aparezcan con las circunstancias, los problemas, el perfil típico de un superdotado. Y con ello queremos darle una vuelta definitiva a la tortilla, para focalizarnos allí donde está la clave de todo este embrollo: lo importante no es que uno sea superdotado o no, sino que manifieste la característica dolorosa básica, el problema esencial: la inadapatación social, el no encajar, sea en el colegio, en el instituto, en la universidad, en las relaciones, en el trabajo… No entiendo la superdotación sin esta circunstancia; o sea que aquel al que no le ocurra esto, tal vez sea superdotado en potencia y no se entere en toda su vida (y casi que mejor para él, pues eso quiere decir que vive aceptablemente feliz), considerándosele como una persona muy inteligente al estilo de antaño, y nada más. Luego, nos cuesta considerar la superdotación como una simple cuestión cuantitativa ("ser más inteligente", a lo cual además debería preguntarse "¿en qué área de trabajo?"), si no cualitativa, pues se es de una manera lo suficientemente diferente como para que eso "cante" y se deba tener en cuenta. Con lo cual nos atrevemos a afirmar que uno es más potencialmente creativo cuanto mayor es la probabilidad de que en algún momento de su vida acabe por sentirse "al margen", a pesar de que las circunstancias fueran muy favorables para que esto no ocurriera.

    En definitiva, parece que lo único que podríamos echar en cara a nuestros padres (o a uno de ellos en todo caso) sería el habernos pasado una semilla, con más o menos ganas de salir a la luz y con la posibilidad de preocuparnos por ella, siempre que su brotar sea molesto o doloroso. De otra manera, si le damos especial importancia a algo tan natural como el que haya diferentes personas, todas ellas individuos y especiales en sí mismas(lo cual es mucho mejor que hablar de personas diferentes), podríamos acabar generando artificiosamente un problema donde no lo debería haber.

    Por lo demás, animamos a todos los padres en este camino de descubrimiento o de redescubrimiento de uno mismo, cosa igualmente recomendable para cualquier persona, aunque pueda dar cierta mieditis. En nuestro caso tengo la sensación de que ya estamos en un punto en el que parece bastante difícil mirar hacia atrás.

  • 6. ABURRIMIENTO

    Tal vez sea la característica más comentada (en un primer momento) al hablar sobre superdotación. Parece ser fruto de una actividad mental a la que le cuesta parar y que sigue demandando atención y nutrición. Desde este punto de vista, no deberíamos someternos al dictado de dicha gran actividad. El camino sería disciplinarnos, dejando de pensar que es posible estar todo el día entretenido o activo, viéndole el aspecto positivo y rico a la contemplación, a la meditación (cuantas veces escuchamos eso de "¿para qué sirve meditar, si no se hace nada?", a lo que se puede objetar si es necesario estar todo el día haciendo algo, pues esta exigencia parece fruto de nuestra estructura occidental de pensamiento, que desprecia todo lo que no sea trabajo y producción, olvidándose de preguntar para qué trabajar tanto, si al final sobra producción y falta tiempo para disfrutar, tanto de lo que hemos producido como de la vida y del presente, siendo necesario equilibrar el utilitarismo y el practicismo, típico diálogo de "para qué te sirve").

    Siempre estamos pendientes de asegurar nuestra posición socioeconómica pensando que el futuro no traerá nada bueno o que siempre puede traer penurias, pero así estamos hipotecándonos a esa expectativa pesimista (algunos dirían que realista). Esta filosofía de vida tiene una razón muy consistente para darse, cual es el no haber pasado suficiente tiempo desde nuestra guerra civil y las dos grandes guerras mundiales. No se está abogando por un "¡viva la vida!" y "¡todo está bien!", sino por un camino evolutivo hacia el equilibrio, adaptándose a los nuevos tiempos, sin olvidarnos de las enseñanzas del pasado (aunque, si viniese otra guerra, volvería la mentalidad de posguerra, pues mandaría la adaptación al medio). Ese camino nos dice que deberíamos aprender el camino de la aceptación de ciertos acontecimientos, de ciertas cosas, superando la continua angustia de tenerlo todo controlado; deberíamos fluir con la naturaleza en vez de querer siempre dominarla y someterla, (lo cual siempre me ha sonado a quimera. ¿Quién es ahora el soñador y quién el realista?) pues reconozcamos que es algo que nos supera ("un cuñado mío se reía cuando escuchaba eso de que estamos acabando con la Tierra, y decía que ella antes prescindiría de nosotros, cual bicho molesto"). Se está hablando, más que de algo lógico, de una actitud, de un sentimiento, de una forma de ver las cosas que funciona desde nuestras estructuras más profundas y de lo cual sólo nos daremos cuenta si nos paramos a reflexionar sobre ello.

    Parece increíble, pero todo está relacionado. El trabajarse el aburrimiento debe empezar por preguntarse por qué uno está aburrido a menudo, ya que si este sentimiento de desidia sólo apareciese de vez en cuando no habría problema. El aburrimiento surge de la necesidad de hacer algo (lo cual ya hemos relacionado con lo que podrían ser sus causas); si calmamos esta necesidad, calmamos el aburrimiento, en lugar de estar continuamente dando de comer a esa insaciable comezón interna con la ilusoria esperanza de que pierda el apetito.

    Lo cual no quiere decir que dejemos de buscar nuestra vocación, nuestros intereses, aquello que nos gusta y que nos llena.

    En el caso de los niños, creemos que no debemos supeditar todo en lo que les ayudemos a tranquilizar su aburrimiento, no sólo por lo ya expuesto (es un camino sin fin, nunca acabarán por estar contentos y cada vez su intelecto pedirá más; mejor iniciar el camino del autocontrol emocional, pues el aburrimiento es una emoción), sino porque es preferible que se aburra antes que pierda capacidad de relacionarse socialmente. Queremos decir que somos partidarios de que los chavales superdotados sigan en colegios normales: lo ideal sería que no se aburran y que se relacionen, y este es nuestro objetivo y por lo que estamos luchando, pero provisionalmente animamos a aguantar el tirón del aburrimiento, lo cual es superable (y es un trabajo que más tarde o más temprano se tiene que hacer) a través de disciplina y entrenamiento, compensando el esfuerzo con actividades extraescolares en las que haya otros niños de similares características. Y no tengamos miedo a que se anquilose o se pierda el potencial intelectivo, el cual siempre está ahí y sólo hay que recuperarlo cuando así se precise. No parece que exista problema para dar de comer al intelecto, a través de libros, ordenador, t.v., cine, museos, naturaleza, observación, planetario. "…En cambio sí he sentido el dolor, muy agudo por cierto, de sentirme raro".

  • 7. SUFRIMIENTO Y AUTOCOGNICIÓN

    A estas alturas parece quedar claro que no "mola" tanto ser superdotado. De todas formas no es nuestra intención dar una imagen quejica, pues todo el mundo tiene sus cuestas que subir, sus obstáculos a superar, sus circunstancias que asimilar. Opinamos que la naturaleza provee y que tenemos las herramientas a nuestro alcance; nos podemos buscar la vida y llegar a poder ayudar mucho.

    Algunos podrían pensar que han debido de existir personas así a lo largo de la historia, y, que si ellas pudieron manejarse y adaptarse al mundo que les había tocado, por qué en las circunstancias actuales no se debería permitir que cada cual "se buscase la vida"; pues si se es "más inteligente" por algo será, dado que todo tiene un lado favorable y otro desfavorable a la vez, no todo va a ser un "camino de rosas". Seguramente que en parte una opinión de este tipo tenga toda la razón, pero en parte. Hoy en día las cosas han cambiado respecto de otros momentos históricos: las comparaciones son coherentes cuando se tienen en cuenta las diferentes circunstancias que rodean e influyen en los hechos/datos a comparar. Vivimos la era de la comprensión de la globalización, mientras que aquella opinión suena a "individualista" ("que cada uno se apañe con lo que le ha tocado"); en cambio, lo que se está tratando de sugerir a lo largo de todo este escrito es que la cuestión y los problemas que se exponen no lo son de una persona, ni siquiera de un grupo, sino que afectan al completo de la humanidad, y que aquel que por lo menos no lo intente ver/comprender se está quedando como los dinosaurios, obsoleto. Este escrito pretende COMPARTIR, hacer común, comunicar algo que es de vital importancia: el deseo y la necesidad de colaborar, de cooperar, de que todos nos sintamos que formamos parte de lo mismo, de un mismo equipo de trabajo en el que cada componente es fundamental e imprescindible. Con este escrito se está hablando de un sufrimiento y se está pidiendo ayuda, pero siempre con el ánimo de a su vez también prestar todos los oídos necesarios para escuchar el dolor de los demás y toda la ayuda que se pueda.

    Muchos de nosotros no estaríamos aquí si no fuese por un proceso de autocognición. "Imagino que el mío propio lo comencé con la profundidad y la apertura de mente que ello merece a la edad de dieciséis años, cuando por primera vez estudié filosofía y me planteé la existencia de Dios. Esta fue la chispa que detonó mi volcán de inquietud existencial y comenzó mi revisión sistemática e imparable de todas las estructuras intelectuales, socioculturales, y emocionales que encontraba a mi paso y en relación conmigo (esto es, cómo pensaba, valoraba, sentía y me comportaba, y por qué)".

    A lo largo de este proceso se puede descubrir la importancia de:

    • La autoaceptación: algunas de nuestras características son menos maleables que otras, y aunque todo es retocable y trabajable debemos asumir nuestras limitaciones.

    • La autoadaptación: estar dispuesto siempre al cambio de circunstancias, al dialogo, a encajarse, pero sin perder tu individualidad.

    • La autodetección: saber en qué estado te encuentras, sin alarmarse, sin retroalimentación (repetirse una y otra vez "¡hay qué malito estoy!"), buscando causas pero sin obsesionarse en buscarlas.

    • La autoarmonización: no tratar de controlar pero que no te controlen ni tu actividad intelectual ni la emocional. Aristóteles nos desafía en su "Ética a Nicómaco" a que "cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo; pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo."

    • El autodidactismo: como la capacidad de aprender por uno mismo, de las propias experiencias, buscando las fuentes de conocimiento (el árbol de la ciencia), utilizando el método "natural" (pues lo utiliza la misma Naturaleza) más antiguo que se conoce: el ensayo/error.

    • La autoafirmación: entrenar la fuerza de voluntad, superando los momentos difíciles, pero también aceptando nuestros fracasos (pues creo, como Rudyard Kipling, que el éxito y el fracaso son meras ilusiones). Entre unos papeles encontramos lo siguiente: "Necesitamos tener tanto una visión y la creatividad como la dedicación para hacer de la visión una realidad. Esta idea está encerrada en el siguiente poema de Silverstein:

    EL PUENTE

    Este puente sólo te llevará a la mitad del camino

    A aquellas tierras misteriosas que anhelas ver

    Por los campamentos gitanos y las ferias árabes itinerantes

    Y los bosques a la luz de la luna donde los unicornios caminan libres

    Así que ven y camina un rato conmigo y comparte

    Los caminos retorcidos y los mundos maravillosos que yo he conocido

    Pero este puente sólo te llevará a la mitad del camino

    Los últimos pasos los tendrás que dar tú solo.

    • La autoconfianza: no caer en la continua tentación del escepticismo (aunque a veces nos demos un respiro, un descansito), es decir, vencer a ideas como "no merece la pena luchar por conseguir un mundo mejor", "siempre habrá cosas malas y dolorosas", "nada cambia" pues en el fondo son excusas para cruzarse de brazos y lo único que conseguimos es minar nuestro optimismo, nuestra ilusión, nuestra fe en aquello que todavía no existe salvo en nuestra imaginación o en nuestro corazón. Nos permitimos acompañar lo dicho con algo que comentó Ortega, a principios de nuestro siglo:

    "La vida humana, por su naturaleza propia, tiene que estar presta a algo, a una empresa gloriosa o humilde, a un destino ilustre o trivial. Se trata de una condición extraña, pero inexorable, inscrita en nuestra existencia. Por ello durante estos años, asistimos al gigantesco espectáculo de innumerables vidas humanas, que marchan perdidas en el laberinto de sí mismas, por no tener a qué entregarse"

    El escepticismo es un camino que eligen bastantes superdotados, y tiene su explicación en las muchas opciones que se mueven en su cabeza, todas igualmente argumentables y válidas, con lo que no se decanta por ninguna. Paradójicamente hay otra posibilidad, y es decantarse por todas, y por todo, desde un punto de vista más mental; en la dimensión material hay que ir decantándose, hay que ir caminando, pues lo importante es el viaje en sí.

    • La libertad interior: según Viktor E. Frankl "la última de las libertades humanas es la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias……, pues aún en un campo de concentración puede (cualquier hombre) conservar su dignidad humana. Dostoyevski dijo en una ocasión: Sólo temo una cosa: no ser digno de mis sufrimientos. . Es esta libertad espiritual, que no se nos puede arrebatar, lo que hace que la vida tenga sentido y propósito. , una vida, por tanto, cuyo sentido dependiera, en última instancia, de la casualidad, no merecería en absoluto la pena ser vivida." Tal vez esta característica y la anterior sean lo mismo, o sean las dos caras de la misma moneda.

    A continuación os aportamos una traducción libre del poema "IF" de Rudyard Kipling, en el que se refleja mucho de todo esto; esperamos que os inspire tanto como lo ha hecho ya con diferentes generaciones:

    "SI"

    SI TÚ puedes mantener tu cabeza cuando todo a tu alrededor

    Está perdiendo la suya y te están culpando de ello,

    Si puedes confiar en ti mismo cuando todos los hombres dudan de ti,

    Pero también das permiso a su dudar;

    Si puedes esperar y no estar cansado de esperar,

    O siendo engañado, no tratar con mentiras,

    O siendo odiado, no dar salida al odio,

    E incluso no parecer demasiado bueno, ni hablar demasiado sabiamente:

    Si puedes soñar – y no hacer de los sueños tu maestro

    Si puedes pensar – y no hacer de los pensamientos tu aspiración

    Si puedes encontrarte con el Triunfo y el Desastre

    Y tratar a esos dos impostores exactamente de la misma manera;

    Si puedes soportar escuchar la verdad que has contado

    Tergiversada por bribones para hacer una trampa para locos.

    U observar las cosas a las que entregaste tu vida, rotas,

    Y humilladas y las reconstruyes con herramientas desgastadas:

    Si puedes hacer un montón con todas tus ganancias

    Y arriesgarlas a una tirada de dados,

    Y perder, y empezar de nuevo desde tus inicios

    Y nunca expirar una palabra sobre tu pérdida;

    Si puedes forzar tu corazón y tus nervios y tus tendones

    Para servir a tu idea mucho después de que ya no estén,

    Y así aguantas cuando no hay nada dentro de ti

    Salvo la Voluntad que les dice: "¡Aguantad!"

    Si puedes hablar con multitudes y mantener tu virtud,

    O caminar junto a Reyes – sin perder el toque común,

    Si ni enemigos ni amigos queridos pueden herirte,

    Si todos los hombres cuentan contigo, pero ninguno demasiado;

    Si puedes llenar el minuto que no perdona

    Con el transcurso de sesenta segundos,

    Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,

    Y – lo que es más – ¡serás un Hombre, hijo mío!

    El poema no tiene desperdicio. Tal vez podríamos adaptarlo un poco a nuestro tiempo sustituyendo allá donde dice "Hombre" por "persona" o "ser humano" (recordemos que el autor vivió a finales del siglo pasado)

    Todo esto es muy bonito y como frontispicio queda muy bien, pero … ¿y el cómo?. Hay dos útiles básicos:

    • Método. La meditación, mediante la vía que se desee, sea el yoga al estilo más indio, o el tai-chi chino, o la simple introspección o reflexión interna (lo cual se ha practicado también en occidente según demuestran los comentarios de místicos, ascetas y filósofos cristianos de la edad media, aunque parece que no de manera tan difundida entre la gente de la calle como en oriente). De lo que se trata es, no de comerse el coco dando vueltas y vueltas sin más a una preocupación, sino de vaciar la mente de toda implicación cognitiva, emocional o volitiva; y esto no se consigue mediante una orden ni tratando de parar nuestra mente. Fijaos que no se ha dicho "vaciarnos de toda actividad mental", pues creemos que la mente siempre está en movimiento, aunque de diferentes maneras. Tratar de impedir esta actividad sería como enfrentarse a una riada: sólo consigues acabar agotado (sin energías para intentar volver al estado de equilibrio) y arrastrado (envuelto en un sinfín de espirales y procesos contradictorios y paradójicos de los que parece ser imposible escapar). Entonces, de qué se trata: de permitir que toda esa riada fluya, quedándonos en un mero plano de observadores.

    • Confianza. Está claro que, si no tenemos fe en que esto va a funcionar, no lo hará. Sugerimos que se utilice el razonamiento "a la desesperada", esto es, "si hasta ahora no me ha funcionado nada de lo que he puesto en marcha para sintonizar mejor con mi más interior, pues entonces probemos" (aunque también se recomienda algo de paciencia).

  • 8. INDECISIÓN Y DIVERGENCIA

    Se empieza a aceptar la existencia de dos formas diferentes de manejarse con la multiplicidad de herramientas mentales. Así hablaríamos de convergentes en relación a aquellos genios que suelen despuntar en una capacidad específica (Mozart, Einstein, Van Gogh), y que suelen ser los que más fácilmente se reconoce como tales. La otra posibilidad sería la de aquellos que no pueden decantarse por ningún interés en especial, y a la vez aspiran a estar a todas: los divergentes, de los cuales pensamos que muy pocos llegan a hacer algo que la sociedad compruebe de manera tangible (por ejemplo, Leonardo).

    Se ha tachado a algunos superdotados como veletas (los típicos serían los divergentes). Volvemos a traer a colación la capacidad para mover y tener en cuenta muchas posibilidades, lo cual, evidentemente, dificulta el proceso decisorio. Las capacidades, en general, están compensadas en las personas; con lo cual, esta dificultad no debería de existir. Pero existe. La razón deberíamos de buscarla por otro sitio y ésta es la autoestima: si el ambiente que le rodea acepta esta forma de ser y la refuerza, seguramente que el superdotado aclimatará su capacidad decisoria al manejo de un mayor número de variables. Si es criticado, él mismo no tendrá confianza en tal capacidad.

    Por consiguiente, sería muy conveniente detectar cuanto antes los intereses y motivaciones de nuestros hijos, para comprender su conducta y actitud, y de este modo poder ayudarles en el desarrollo de sus potencialidades.

  • 9. LO FEMENINO DE LA CUESTIÓN

    Es cierto que en la experiencia cotidiana parecen detectarse más niños de altas capacidades que niñas. Nos alegramos de ser testigos de unos nuevos tiempos en los que cada vez afloran más niñas superdotadas, incluso mujeres. Alguno se apuntaría a decir que por fin tenemos la prueba de que el hombre es más inteligente que la mujer. Ya hemos hablado de lo nefasto de hablar de más y menos inteligentes en términos generales. La experiencia nos dice que los diferentes sexos se diferencian (y qué gozada que así sea) tanto en la forma de ser, de sentir y, ahora viene el ¡tachán!, de pensar, con lo que podríamos hablar de mentes femeninas y masculinas (¿entenderíamos así a los homosexuales?).

    Sin embargo, esto no contradice el que algo nos diga que tiene que haber tantos superdotados de un sexo como de otro. Y el que no aparezcan tantas niñas podemos achacarlo a que todavía debemos luchar por una sociedad en la que se igualen los sexos en todo lo que son iguales, y no caer en lo típico de que el hombre debe ser inteligente y la mujer guapa. Brindemos por todas esas mujeres ultra-adaptativas que se han tenido que buscar la vida a lo largo de tantos siglos para dar la vuelta al dicho y "ser más inteligentes por no parecerlo".

  • 10. EL DEBATE INTELECTUALISMO VS. EMOCIONALISMO

    Parece que siempre tenemos que estar luchando entre diferentes opciones. Hemos ido comprobando que ésta temática también está impregnada de ideología, sobre la base de nuestras valoraciones y forma de ver las cosas. Según parece hay algunas personas que ven la superdotación como la oportunidad de dar un salto hacia delante en el campo de la inteligencia, con lo que el objetivo principal sería potenciar ésta, o tendríamos que precisar que lo que se quiere es seguir con más de lo mismo (almacenamiento de datos y procesos de razonamiento "típicos").

    Otros opinan que los seres humanos somos algo más que una máquina de razonar y que no podemos olvidarnos de los sentimientos, trayendo a colación el ya conocido síndrome de disincronía.

    A esto deberemos comentar:

    • Aquí podríamos volver a exponer todo lo relacionado con nuestras dudas sobre el concepto tradicional de intelecto. Si se trata de potenciar la inteligencia, revisemos cuáles son las características específicas que un superdotado maneja y ayudémosle a que se entrene en esas (es decir, la cuestión no es hacer más cuentas, ni más clases de inglés, ni más clases de informática, sino alimentar la curiosidad básica y la creatividad).

    • Apoyémosle a que se compense en aquellas herramientas inteligentes en las que el superdotado en principio no se manejaría tan bien, como:

    1. La intrapersonal, como la capacidad de tener conciencia de uno mismo, de autorregularse y automotivarse.

    2. La interpersonal, como la capacidad de empatía y habilidad social

    3. La kinestésico-corporal, como la capacidad de fluidez y gracia corporal.

    • No es que el superdotado no sea sensible y emotivo, o poco sociable y relativamente necesitado de amigos, familia, novia, relaciones, afecto o cariño, sino que todo ello le desborda. El típico proceso de "intelectualización" del niño con altas capacidades pensamos que se debe, no a no poseer "caballos", sino a su mayor dificultad para "domarlos". Es más fácil manejar y manejarse con simples números, relaciones lógicas, razonamientos,... que con las propias emociones y con las que nos expresan los demás. Los sentimientos son a menudo desconcertantes y dolorosos, no tienen nada de asépticos (como lo puede ser un número). Todos buscamos el no padecer, el estar seguros... y para ello huimos de esa sensibilidad acuciante, de la duda, del vacío, de la inseguridad, del cuestionamiento profundo. Todo humano no creemos que sea misántropo por naturaleza, pero a ello nos aboca ese miedo.

    • O sea, en vez de colmar toda el ansia de intelecto, planteémonos otros retos, que también incluirían la autodisciplina, la aceptación y adaptación a los ritmos y carencias de la vida, la paciencia, la templanza...

    • En conclusión busquemos la complementación más que la exclusión, busquemos el no olvidarnos ninguna pieza del puzzle o las menos posibles; no tenemos por qué elegir entre intelecto o emoción. Y esto sí sería potenciar y ampliar la inteligencia.

  • 11. EL TEST

    En principio, ¿qué persona no ha pensado que los tests son una manera inhumana y fría de tratar a un individuo?. "En COU un psicólogo me echó por tierra mis ilusiones al decirme que según las pruebas que había hecho, no podía aspirar a todo aquello que me había propuesto".

    Algunos interesados de manera directa en este tema, en sus primeros contactos con la asociación se muestran reacios a hacerse el test (simplemente quieren disfrutar de lo que pasa, de los amigos que se van encontrando). Evidentemente estas posturas son comprendidas. No obstante, se puede argumentar que estas cosas podrían tomarse como un plus de información, un dato más. "Al final, una experiencia profesional nefasta me empujó a hacérmelo (creo que el último), y mira tu por donde salió el famoso "numerito", una etiqueta más de las muchas que nos vamos poniendo. De todas esas etiquetas la que más me gusta es persona, y creo que soy la misma persona antes y después del test". Esto no es un dato para explicarse a uno, ni para entender todas las cosas que nos van pasando, ni, por supuesto, es una excusa para estancarse en un sufrimiento, que es como el de todo ser vivo. Considerémoslo como un pasito más para seguir andando y descubriendo.

    Algunos profesionales de la psicología prefieren, a la hora de ayudarnos, utilizar herramientas más "subjetivas", como el perfil (conjunto de características que se pueden aceptar como comunes en un alto grado entre los individuos de altas capacidades) y la sintomatología (tomando como que lo importante no sería "el qué" sino el "qué problema"). Las baremaciones, las estadísticas, las mediciones, los datos, los percentiles, etc. quedarían como útiles de apoyo.

  • 12. ¿PROFESORES Y PSICÓLOGOS SUPERDOTADOS?

    No pensamos que sea necesario, pero no estaría de más el que se formasen especialistas de la rama psicológica y pedagógica. A la vez, se debería de revisar qué falla en los planes de formación del profesorado para que siga habiendo un porcentaje tan alto de profesionales que no tengan ni la más remota idea de a qué se están enfrentando.

  • 13. IMAGEN

    Hemos observado que la superdotación no es un "chollo", y, una vez llegados hasta aquí, creemos haber reblandecido esa imagen monolítica, a partir de la cual la gente no puede entender por qué pedimos subvenciones (como diciendo, ¡¡Pero bueno, encima, lo único que faltaba, que a éstos les diésemos dinero!!). Sabemos que ello es fruto del desconocimiento (y del sensacionalismo de ciertos medios de comunicación que lleva a que incluso los padres de niños superdotados lo tengan más difícil para detectarlos, pues no les identifican con los niños de la tele).

    Sin embargo, por la parte que nos toca, ya es hora de ponernos en marcha también para compensar una nueva imagen quejumbrosa, que podría empezar a arraigar en la opinión pública, con otra más optimista y que mire a un futuro en el que las personas superdotadas ni siquiera tengan que ser conceptualizadas, pues serán un elemento más al servicio de la comunidad. Entonces, relajémonos y disfrutad del viaje

  • 14. IDIOSINCRASIA Y CAMALEONISMO SOCIAL

    Volvemos a encontrarnos con otra disyuntiva: ¿es posible armonizar el ser tú mismo y la convivencia con los demás?. Pues ahí estamos, tratando de descubrirlo cada día, caminando sobre el filo para no caer en el efecto pigmalión negativo. A su vez, tengamos en cuenta que no todo el mundo debemos estar siempre relacionándonos estupendamente, que no con todo el mundo puedes hablar de todo lo que te interesa, que debemos de ser tolerantes (incluso con nosotros mismos). No pensemos que tras descubrir que se tiene algo que ver con la superdotación, ya está todo hecho, pues esto no acaba más que de empezar; no nos encerremos. Elaboremos estrategias de comunicación y comprensión, hagámonos entendibles.

  • 15. ADULTOS

    Se nos ha preguntado qué sentido tiene, una vez entrados en edades "maduras", descubrir / investigar si uno es superdotado. Está claro que la "etiqueta" es lo de menos. La clave está en una resituación: "nunca es tarde si la dicha es buena". Si el punto de vista es "vamos a aprovechar nuestras potencialidades" puede parecer que sea tarde. Pero ¿quién se considera una máquina que sea necesario reprogramar?. Precisamente es la humanidad que llevamos dentro la que pide (día tras día, minuto a minuto) responder a la pregunta ¿quién soy?, ¿cómo soy?, ¿por qué siento lo que siento?, ¿por qué tiendo a comportarme de esta manera? ..... Y esto ocurre, se tenga la edad que se tenga.

    Lo siguiente que nos preocupa es perder la perspectiva histórica de todo lo que estamos analizando. ¿Qué hacemos con estas personas, hombres – mujeres ya de 16 años a punto de sumergirse en el océano de la vida de los mayores?. ¿Estarán preparados para ello?. ¿Les habremos proporcionado todas las herramientas necesarias?. ¿Querrán seguir relacionándose entre ellos?.

  • 16. HIPERACTIVIDAD, NEUROLOGÍA Y PASTILLAS

    Posiblemente hayáis tenido noticia de la existencia de esta "enfermedad", la hiperactividad, y de la similitud de algunos de sus efectos con características del perfil que actualmente se maneja de un superdotado. Desde aquí queremos pedir a todos los profesionales, sobre todo de la psiquiatría, que por favor tengan mucho cuidado a la hora de etiquetar a las personas como enfermas, y más cuando relacionamos conductas y características humanas con la genética y la neurobiología.

    La teoría de algún psiquiatra para explicar estos "trastornos" es la falta de desarrollo de los lóbulos prefrontales del cerebro, donde según parece se localizan las áreas de la racionalidad, la autoconciencia o la supervisión y planificación de una acción motora o verbal. Creemos que una afirmación tal es muy seria y que a cualquiera le erizaría los pelos del cogote, pues supone algo así como que el catalogado como hiperactivo no tiene remedio o que su única salvación son los fármacos. Tampoco es que las "pastillas" sean un medio hacia la esclavitud ("No hay veneno, sino dosis", decía Paracelso), pudiéndose apoyar en éstas para salir de ciertos pozos, espirales o círculos viciosos; pero hacer depender toda solución de ellas…… Además nos preguntamos ¿es conveniente insistir a alguien que está o, lo que es peor, que ES un enfermo?; ¿no estaremos de alguna manera retroalimentando ese problema, haciendo que esa persona crea que no tiene salida, restándole energía y autocapacidad de equilibrio?; ¿nos preguntamos alguna vez cuán a menudo catalogamos lo DIFERENTE de estúpido, tonto, loco, enfermo e incluso inexistente?. Algún doctor afirma que el problema de un hiperactivo "no es que se mueva mucho, sino que lo hace en momentos INAPROPIADOS", pero ¿cuál es el momento apropiado?, ¿quién o qué ley o qué Institución define lo que es un momento apropiado?, ¿en qué nos basamos para decir que un momento es apropiado o no?, ¿podemos catalogar a alguien de enfermo por la inapropiación de sus momentos?, ¿no será una manera encubierta de quitarnos a las personas molestas de en medio, como ya se ha intentado con "magníficas teorías" a lo largo de nuestra historia como humanos, tratando de tapar nuestra carencia de comprensión?.

    Ni que digamos que todo esto tiene más enjundia cuando es posible que muchos niños y adultos superdotados pudiesen estar siendo diagnosticados como hiperactivos, y dándoseles la pastilla para "calmarles". Ciertamente, el tema nos preocupa.

  • 17. SOLUCIONES

    • Asociación, ¿sólo de superdotados?, ¿pedimos el carnet a la entrada?, ¿dónde ponemos el listón?. Y seguimos preguntándonos ¿qué diferencia hay entre un 129 y un 130?. Por nuestra parte, nos hemos decantado por estar abiertos a todas las personas, sin poner impedimentos a nadie que esté interesado o se sienta a gusto, debido a nuestro objetivo de integrarnos en la sociedad (resultaría incoherente que partiendo de este objetivo quisiésemos, a su vez, "recluirnos" en nosotros mismos, cerrásemos nuestras puertas y discriminásemos por sentirnos discriminados. La pescadilla que se muerde la cola).

    • Escuela de Padres, el foro para no sentirse ni tan sólo ni tan raro (contándonos nuestras penas y anécdotas), y también para ir avanzando.

    • Grupo de Adultos (inquietos de todo el mundo, reuníos!). Podemos ayudar a muchos chicos/as para no sentirse tan diferentes, tan perdidos o tan tontos (ir encajándonos) pero, a su vez no avivar la llama (siempre ahí presente) del elitismo. Una de cal y otra de arena.

  • 18. ¿QUÉ SENTIDO TIENEN LAS ALTAS CAPACIDADES?

    ¿Para qué todo esto de lo que hablamos?:

    • Teoría de la Evolución Jerárquica: el superdotado es un escalón más en la evolución, hacia la perfección. (¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿)

    • Teoría de la Evolución Adaptativa o Probatoria: el superdotado es una prueba de la Naturaleza, que si tiene éxito sobrevivirá. ("O sea, que soy un experimento de Dios/Madre Naturaleza. Pues mira, gracias pero no!!!").

    • Teoría de la Red Integradora y Diversa: Con el ánimo de que se de un nuevo salto de conciencia en la humanidad, aparecen "catalizadores" (reactivos, aceleradores) para ayudar a todas las personas en ese camino (por lo menos esta parece más "humana").

    • ......(pon aquí una Teoría de tu propia cosecha).