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REFLEXIONES
Después de estar en el último
Congreso de atención a la diversidad de la Comunidad
Autónoma de Madrid, en el que había un módulo especialmente
dedicado al tema de la superdotación, se ha vuelto a sentir
esa sensación de que no encajan las cosas y que faltan
piezas al puzzle; emocionalmente sentimos desazón y
desasosiego, como un vacío; una angustia que parece nacer de
la evitación del qué profundo y del cómo. Para mi todo ello
deviene del forzamiento de nuestras estructuras cognitivas
en las que queremos encajar nuevas experiencias y fenómenos
sin ampliar a su vez la perspectiva y el nivel de
profundización, dejando sin analizar y revisar determinados
conceptos básicos y a su vez axiomáticos (esto es, que
parecen, e insisto, sólo nos parecen inamovibles) como por
ejemplo "inteligencia". Así, sin darnos cuenta llegamos a
calles cortadas como puede ser la definición de la OMS de lo
que es un superdotado: una persona con un CI superior a 130
, concepto formal, frío, sin sentido, desprovisto de todo
contenido (pues no dice nada, no evoca nada) y con las
consiguientes contradicciones, como por ejemplo, la
dificultad de responder a la pregunta "¿qué diferencia hay
entre un 129 y un 130?"; hoy vivimos un poco esta locura
formalista, debida a quedarnos en la superficie de las
cosas. Esta última cuestión opino que es consecuencia de
nuestra manera occidental de pensar, es decir, a base de
definiciones, a base de poner fronteras y tratando de parar
un acontecer, una fenomenología en movimiento y continua,
elevando el concepto a la categoría de fenómeno. El tema
estaría más claro si diferenciásemos entre esa fenomenología
y la manera que tiene nuestra mente de ir encajando,
ordenando, registrando, sistematizando, etc., los diferentes
acontecimientos que van ocurriendo. Con lo cual quiero decir
que el conceptualizar, el definir las cosas es una
herramienta muy útil, que nos ayuda a relacionarnos con lo
que acontece, pero así debemos de observarlo, como una
herramienta a nuestro servicio y para nuestra felicidad como
individuos y como humanidad, y siempre sin confundirla con
lo que experimentamos. De ahí que el concepto
"superdotación" nos rechine a los oídos, pues estamos
etiquetando olvidándonos que estamos etiquetando,
olvidándonos que toda frontera que pongamos es provisional,
para ir tirando y que por lo tanto es útil para manejarnos y
comunicarnos, pero no deja de ser una manera, entre otras
tantas posibles, de ver y contemplar las cosas.
De ahí que me atreva a proponeros bajar un
nivel en nuestras estructuras de conocimiento para ver si
más que el concepto superdotación lo que no nos encaja es el
concepto "inteligencia", y me atreva así mismo a sugerir el
reflexionar si no merecería la pena incluso retocar un poco,
sólo un poco, nuestra manera de contemplar las cosas.
"Y ahogados en las palabras que han
creado, los hombres corren el riesgo de perder de vista el
Problema" (Teilhard de Chardin).
ANTONIO OLIVARES
(Madrid, 16 de enero de 2000)
ESQUEMA DE NIVELES
(de
aquello que queda en el aire cada vez que hablamos o vamos a
un Congreso o Curso)
- REALIDAD
- EL SER HUMANO. LA MENTE. LA
CONSCIENCIA
- LA INTELIGENCIA
- LA TRADICIONAL ALTA CAPACIDAD
INTELECTUAL O SUPERDOTACIÓN COMO ESPECÍFICAS CAPACIDADES
DE RELACIÓN, ABSTRACCIÓN, TEORIZACIÓN, PERSPECTIVA Y
CREATIVIDAD.
- ACCIÓN.
- Función Social del
creativo/inquieto
- Actitud de los Equipos de
Orientación Psicopedagógica y profesionales en general
ante la temática de la creatividad
- Educación
PERSPECTIVA
(última
revisión: noviembre de 2000)
Muchas de las palabras
que se transcriben aquí no creemos que sean originales. Lo
que sí creemos es que será muy útil el verlo todo junto, con
la posibilidad de dar un vistazo general a muchas y muy
importantes cuestiones en a lo sumo un par de horas. Este
escrito no es patrimonio de nadie; es libre y tiene entidad
propia. Es la integración de muchas ideas, de muchos
sentimientos, de muchas personas, de muchas inquietudes, de
muchas vidas: es de todos los que quieran y para todos los
que lo quieran.
LA
INTELIGENCIA
1. HIPERVALORACIÓN
Nuestro interés por
comentar lo que vais a leer proviene de una
problemática: la hipervaloración de lo que
consideramos inteligencia en la sociedad actual. Eso nos
lleva a la necesidad de profundizar en este concepto de
inteligencia, para tratar de entender las raíces de lo que
nos preocupa. ¿Y qué nos preocupa?. Entre otras cosas el
elitismo que se pudiera derivar de esa
hipervaloración. Dividimos la sociedad en listos, medianos y
tontos, no como algo objetivo y natural sino añadiéndole
valoración, con lo que a los listos los elevamos a la
categoría de súperpersonas y, así, al no listo le
acompañaría siempre una carga peyorativa, con el
consiguiente dolor que eso produce. Irónicamente, los
que debido a esta manera de conceptualizar las capacidades
mentales deberían ser considerados como muy listos (los
hiper-súper), al encontrarse bastante más allá de los
límites de la medianidad, quedan socialmente al margen, esto
es, quedan marginados. Por lo tanto, pasan de ser los
potencialmente exitosos en teoría, a, en la práctica, los
probablemente fracasados.
Esta clasificación entre
mejores y peores, este elitismo, incluso podría llevarnos a
degenerar en un racismo, si tuviésemos en cuenta ese
componente genético que siempre está planeando sobre
el ambiente.
Sugerimos pasar a
analizar la inteligencia desde un punto de vista
relativista, es decir, en vez de hablar de
superioridad hablar de idoneidad. Creemos que
nadie es ni puede ser valorado como mejor que nadie en
términos generales y absolutos, sino, como mucho, con
relación a una capacidad específica, en base a la idoneidad
para tareas concretas. Ello contrasta con la sensación que
surge cuando hablamos de superdotación, pues parece que nos
estamos refiriendo a un ser que casi lo puede todo, o eso es
lo que tendemos a imaginarnos.
Valga como anécdota lo
siguiente: un día una madre echó en cara a su hijo que
tendía fatal la ropa, a lo que este último respondió
irónicamente que si había que estudiar alguna carrera para
hacerlo mejor. Pero quedémonos con la copla y reflexionemos
sobre ello, tratando de encajar lo sucedido en el marco de
lo que aquí se expone. ¿No será que la inteligencia la
utilizamos para todo y que para toda labor específica haya
una capacidad igualmente específica, sin poder
hablar de ser inteligente o no en términos generales? ¿No es
verdad que para el trabajo más físico o manual necesitamos
que todos nuestros músculos, tendones, articulaciones,...
que todos nuestros movimientos estén coordinados (a
veces parece que de manera milagrosa, sobretodo cuando se
observa a algún bailarín ruso)?, ¿y qué es lo que utilizamos
para coordinar? : LA INTELIGENCIA. Luego, todo el mundo
sería inteligente para lo que es inteligente, para
ese trabajo que se le da bien o para el que ha aprendido un
montón. Pensamos que esta es la manera de huir de aquella
cerrazón conceptual y valorar la diversidad y la
necesaria integración de las diferentes capacidades y los
distintos individuos, cada uno único y útil a la sociedad.
No somos ajenos a que estamos animando a reestructurar una
nueva escala de valores (más que unos valores nuevos), una
nueva perspectiva en la que manejemos la
multidimensionalidad de la mente y del
acontecer. Y de esta manera, a pesar de que alguno odie el
fútbol, aceptar que Rivaldo es un individuo muy inteligente,
kinestésico-corporalmente hablando.
Sería ya hora de pasar de
un debate sobre "superioridad" a uno sobre
"adaptabilidad", más acorde con la visión de la
naturaleza de Darwin como una evolución. Opinamos que al
mismo naturalista inglés le deben de rechinar los oídos cada
vez que se utiliza la expresión "darwinismo social",
la cual se refiere a que del mismo modo que la Naturaleza
actúa según la supervivencia de los más aptos, igual hace la
sociedad. Según Herbert Spencer, filósofo inglés del siglo
pasado, los ricos llegaron donde están porque son aptos,
mientras que los pobres están donde están porque no son
aptos. Es increíble como se puede utilizar el lenguaje para
retocar las cosas como nos interese, mancillando el espíritu
que las subyace. Creemos que una interpretación más
profundamente coherente con las palabras de Darwin sería: el
término apto describe individuos que tienen éxito en
producir descendencia en la siguiente generación, y nada
más; en general, aquellos individuos que se hallan mejor
adaptados a su entorno serán "aptos" en este sentido.
Por lo tanto la Naturaleza premia con la
supervivencia al que mejor se adapte a las
circunstancias (siempre cambiantes, por cierto); y
nos parece que esta madre Natura no entiende de juicios
morales ni de quién es mejor ni peor, ni superior ni
inferior, ni del más fuerte, ni del más inteligente, ni del
más rico. Así como en un momento dado una determinada
característica puede ser la más adaptativa, en otras
circunstancias puede ser destronada por otra diferente. Más
claramente, un determinado tipo de inteligencia (o de grupo
social) puede funcionar mejor para la realización de ciertas
tareas que otras, o desarrollarse mejor en una sociedad o
cultura en concreto, o dársele mejor un medio, un lugar, o
un tiempo específico; pero no hay nadie que posea todas las
posibles herramientas en su mayor grado ni existe la
"súper-herramienta" que siempre acierte y sea la puntera.
Así el mejor será "el mejor en cada momento, y para cada
cosa en concreto" (adaptabilidad e
idoneidad).
Ciertamente que seguimos
riéndonos (como niños asustados) de Darwin, llamándole
"monkey", dado que todavía tenemos miedo a reconocer que
somos monos recién salidos del "cole evolutivo". Por
eso realzamos tanto nuestra "impresionante inteligencia", la
cual no es tan diferente de la de los animales (eso depende
de la escala que utilicemos). Os recomendamos que observéis
la conducta de los animales (por ejemplo alguno doméstico
como un gato) y a su vez os preguntéis qué sentirán las
plantas o si una montaña tendrá algún tipo de
conciencia.
Podríamos caer en el
engaño teórico de pensar que quien puede lo más puede lo
menos, que el que se consideraba superdotado puede dedicarse
a lo que quiera, mientras que las personas "normales" no
pueden llegar a esos "niveles". Por consiguiente, habrá que
diferenciar entre mayor capacidad y mayor
perspectiva, pues el hecho de ver el conjunto no quiere
decir que se pueda trabajar en lo más concreto. Desde
nuestra experiencia podemos decir que hemos conocido a
personas calificadas como superdotadas que han intentado
ser, estudiar, trabajar en muchas cosas y que siempre han
fracasado, se han sentido frustrados e infelices. Algunos de
ellos, con capacidad "divergente", han buscado puestos de
trabajo donde se les permitiese organizar, abstraer,
utilizar la perspectiva, relacionar, teorizar y crear, para
lo cual pensaban que estaban capacitados y lo cual preveían
que les iba a hacer sentir útiles e incluso satisfechos
("encajando", siendo inteligentes efectivamente). Todo ello
tras reconocer y aceptar que son unos "inútiles" en todo lo
que no es su campo.
Gráficamente, podemos ver
a la inteligencia más como una herramienta que como
una caja, más como un útil que ha ido evolucionando de una
llave inglesa a una navaja multiuso. La madre naturaleza nos
provee de una gran variedad de herramientas para subsistir
como especie o como "Gaia" (como planeta
vivo), para podernos adaptar a todas las posibles
circunstancias. Es un proceso de incremento de la
diversidad para así aumentar la probabilidad de
adaptación al medio como grupo, como equipo, pues alguna de
esas posibilidades acabará triunfando; alguno de los
miembros del equipo ayudará a seguir hacia
delante.
Además, en este análisis
sólo nos hemos referido a la necesidad de contemplar a la
inteligencia como algo patrimonio de la humanidad como
grupo, para contrastarlo con aquellos que piensan en ella
como la herramienta que está en manos de algunos individuos
(los inteligentes), o grupos (los ricos, los que han sabido
utilizar mejor su inteligencia o sus capacidades). Quedarnos
en un punto de vista, el de la supervivencia, sería una
reflexión limitada, olvidándonos de la felicidad como algo
más complejo y amplio que la mera vida, o la vida cómoda. La
inteligencia también sería una herramienta en pos del
altruismo, la tolerancia, la solidaridad, la fraternidad, la
empatía y la simpatía, el equilibrio emocional e interno, la
ampliación de nuestra consciencia, la integración... A lo
mejor la inteligencia es una consecuencia de algo más
básico: la sensibilidad...
"Cada hombre es no
sólo él mismo: es también el punto único, especialísimo y,
en todo caso, importante y notable en el que se cruzan los
fenómenos del mundo sólo una vez así, y nunca más." (El
lobo estepario, Herman Hesse)
2.
HERRAMIENTAS
No solamente la
inteligencia sería una herramienta diversa sino
dinámica. De ahí que pudiésemos distinguir entre
inteligencia potencial y fáctica. La primera
sería aquella que poseemos de manera latente y que puede ser
explotada o no, expresada o no. La segunda sería la que de
hecho está siendo aprovechada y manifestada, y vendría a
llamar la atención sobre aquello de que no sólo hay que ser
inteligente sino parecerlo.
También podíamos hablar
de inteligencia genética y aprendida. La
primera sería la que heredamos y con la que nacemos. La
segunda sería la que vamos incorporando sobre la base de
nuestras experiencias y educación.
Tanto la primera como la
segunda diferenciación partirían, con matizaciones, de
distinguir entre lo que se nos da y lo que tenemos que
trabajar, entre lo que se nos limita y lo que podemos
avanzar, en la interacción entre lo que tenemos que aceptar
y aquello por lo que podemos luchar. Consecuentemente
abogamos por un camino intermedio entre la dictadura de la
genética y la dictadura de la conducta.
A la pregunta de si es
posible perder inteligencia podríamos responder que la
potencial siempre está ahí, esperando que la estimulemos,
que la llamemos porque la necesitamos. Lo que sí está claro
es que se puede perder práctica y entrenamiento.
3. EFECTIVIDAD
No nos olvidemos de otra
perspectiva desde la que podíamos contemplar la inteligencia
y esa la podríamos llamar la efectiva, esto es,
aquella con la que conseguimos ser felices. Con ello
queremos llamar la atención sobre los siguientes
interrogantes: ¿es inteligente una persona que no consigue
ser feliz?. ¿Acaso no es muy inteligente un tradicional
disminuido psíquico que optimiza sus recursos y posiblemente
alcanza un grado de felicidad/estabilidad/equilibrio que se
nos aparece a nuestros ojos como más satisfactorio que el de
otros considerados como personas con altas capacidades
intelectuales?.
4. APRENDIZAJE Y
RETENCIÓN.
Muy interesante
diferenciar entre pillar las cosas al vuelo (entender algo a
la primera) y asimilar (comprender). Para lo primero sólo es
necesaria capacidad de relacionar datos, mientras que para
lo segundo se hace imprescindible ponerle constancia e
incluso "sentimiento". De ahí la estadística de fracaso
escolar entre personas que en principio puedan aparentar una
gran capacidad de aprendizaje pero que debido a la falta de
motivación y disciplina todo eso quede en un mero fuego de
artificio.
5. RAZONAMIENTO ABSTRACTO. LOS
DIFERENTES "CÓDIGOS"
Dentro de las diferentes
herramientas inteligentes, la típica es la capacidad de
razonamiento abstracto, o sea, el mecanismo por el cual
tras abstraer (simplificar los objetos percibidos y
generalizar sobre la base de características comunes) y
conceptualizar (asimilar a lo abstraído una imagen
evocadora llamada concepto o significado a la que, a su vez
hacemos acompañar de unos signos combinados
verbales/escritos que llamamos en su conjunto palabra o
significante) encontramos y manejamos relaciones
entre este material que hemos elaborado. Las personas que
manejan esta herramienta con mayor facilidad
("superdotados"), cuando están en el proceso de entender los
diferentes procesos lógicos (por ejemplo: una cuenta de
multiplicar), no se cumple eso de "cuanto mayor número de
repeticiones, mejor" (es decir, hacer muchas cuentas), sino
todo lo contrario: con el mínimo número de veces de
experimentar tal proceso son capaces de captar las
conexiones que le subsisten y le sirven de
soporte.
Paradójicamente, una
persona con una buena capacidad de razonamiento abstracto
podría parecer vaga, pues su herramienta no le permite, y
subrayamos que no le permite, ejecutar un proceso para la
consecución de un objetivo por el camino más largo y/o más
costoso. Para él la ley del mínimo esfuerzo es insoslayable.
Eso no quiere decir que no sea trabajador, pues su trabajo
consistiría en ahorrar trabajo (y tiempo).
¿Qué tienen en común
Einstein y Mozart? La gran capacidad de manejo mental
abstracto. La diferencia estaría en el lenguaje, en los
códigos que utilizan, pues ambos participan de una inquietud
vital común, que traducen o derivan hacia esas diferentes
formas de aprehender y "traducir" el universo en el que
viven.
6. TEORÍA DE LA SENSIBILIDAD
BÁSICA
¿No será que la capacidad
de captar y sentir es la base de la inquietud, de la
creatividad y de la inteligencia?. Cómo Mozart, y luego
Beethoven, superaron, ampliaron la consciencia de la música,
para pasar del barroco al romanticismo, al no sentirse
llenos por lo que escuchaban y sentían, al tener necesidad
de más variedad, más complejidad, más juegos de notas, más
combinaciones de instrumentos, más amplitud de melodías,
armonías, y acordes.
LA
TRADICIONAL ALTA CAPACIDAD INTELECTUAL O SUPERDOTACIÓN
1. AUTODENOMINACIÓN
A menudo se nos pregunta
por qué seguimos autodenominándonos superdotados, si no nos
gusta este término, e incluso abogamos por uno nuevo para
poder referenciar de lo que hablamos. En el apartado de la
inteligencia ya hemos comentado cómo no hay personas
"súper", y que el definir a un conjunto de ellas de esta
manera genera más dolor que otra cosa, tanto a los que están
dentro como a los que quedarían fuera. Y no sólo
argumentativamente, sino emocionalmente hay algo en esta
palabra que rechina a los oídos.
Nos encontramos en un
momento transitorio, investigador y en evolución, en el cual
seguimos utilizando terminología que seguramente quedará
obsoleta, pero que sigue cumpliendo su función
conceptualizadora, esto es, ayudarnos a saber de manera
rápida y lo más precisa posible a qué tema o conjunto de
cuestiones nos estamos refiriendo. Por lo tanto, como
hablamos y suponemos que seguiremos hablando durante un
tiempo de superdotados, sigue siendo necesario continuar en
esta línea, por lo menos en un nivel formal o de imagen.
Así, podremos ayudar sobre todo a aquellos que, siendo
novatos (tanto padres como adultos), en principio no saben a
dónde acudir y, a pesar de que muchos de ellos nos
confesaron cierta inquietud pensando que iban a hablar con
gente o con una manera distante de ver las cosas (algo así
como "¡qué corte llamar!", "pensarán que soy pedante" o "me
dejo llevar por mi amor de madre"), no dejan de contactar.
El término superdotado sigue siendo, lo queramos o no, el
referente para la problemática que nos ocupa; y, aunque lo
importante sea ésta, de alguna manera la tenemos que llamar
y esa manera, por la lógica y practicidad del lenguaje debe
ser por ahora aquella que comúnmente en la mente de las
personas sea relacionada con todo aquello de lo que estamos
hablando.
En conclusión, somos
conscientes de que el término superdotado en sí ya es un
problema, pero poniéndolo en la balanza nos continuamos
decantando por su utilización, sobre la base de la finalidad
última de llamar la atención y atraer a todas aquellas
personas interesadas y con inquietud vital.
2. CARACTERÍSTICAS
Algo ya hemos adelantado.
No obstante, recapitulemos ese conjunto de herramientas
inteligentes que maneja un superdotado con mayores
posibilidades que la media. Entendemos que son:
- Abstracción
- Conceptualización
- Razonamiento (relación)
abstracto.
- Escalamiento
- Perspectiva y
multidimensionalidad
- Teorización
- Creatividad
Esto es una invitación a
viajar por el universo de las preguntas sobre lo supuesto
o evidente. Einstein lo hizo y cambió la faz de la
física, cuestionándose conceptos básicos como el tiempo o el
espacio. Y es a esto, y no a hacer grandes y complejas
operaciones matemáticas de cabeza, a lo que pensamos que
esta capacidad aspira para completarse.
Opinamos que más que a la
ingeniería, el superdotado de la rama científico/racional
tiende a ser físico, pues, más que interesarle el construir
una máquina, es preguntarse por qué, para qué y en el marco
de qué mundo otros la construirán.
En el lado emocional,
manifiestan una gran sensibilidad, una
"hipersensibilidad", a veces exteriorizada con
facilidad, y otras no tanto.
Cómo no, al lado de
capacidades que podríamos considerar como positivas siempre
nos encontramos con otras cuestiones que no lo son tanto y
que son efecto directo e indirecto de aquellas capacidades.
Para ello os invitamos a ver nuestro cuadro de
características donde, entre otras repercusiones,
resaltaríamos:
- El síndrome de disincronía,
por el cual se explica que el superdotado al ver vía libre
en su área intelectual, tira millas, animado por una
sociedad que venera la inteligencia, dejando aparcados
otras cuestiones como la emocional o las relaciones
sociales, incluso su cuerpo.
- El efecto pigmalión negativo
consistente en que, estimulados por la necesidad de cariño
y aceptación, el superdotado renuncia a mostrar sus
capacidades, tratando de asimilarse a los demás, pero
dándose una vuelta de tuerca que sobra, pues incluso llega
a hacerse el tonto.
3. SOLEDAD
En un espacio social
plural lo único que diferenciaría a un superdotado sería que
es minoría, que hay pocos, que están fuera de la
media; no por mejores, ni por tener más, sino porque son
algo, un poco más diferentes. Partiendo de que todos somos
diferentes, en el plano de las similitudes se diría que
estas personas tienen menos similitudes con la mayoría y más
con respecto a las que se pueden considerar dentro de este
grupo. Imaginemos que en vez de gustarte el fútbol, te gusta
el cricket, y que tienes la necesidad vital de jugarlo, de
hablar de ello, y a su vez tu amor por este deporte también
te hace tener unos problemas algo diferentes: encontrar
gente con la que compartir todo esto, que sintonice contigo,
que entienda ese apego al cricket y que no lo considere una
tontería. Indudablemente encontrar personas a las que les
guste el cricket va a costar, va a ser difícil, por una
simple cuestión de probabilidades.
La naturaleza nos ha
parido así y debemos aceptarlo (por algo será, confiemos en
ello y no nos sintamos ni traicionados, ni engañados), al
igual que un coche tiene un volante y cuatro ruedas, parece
que la natura necesita menos gente con capacidad de
razonamiento abstracto, y siempre como una escala, para que
se siga tirando del carro sin perder comunicación. Además,
todo lo que nace en el seno de la naturaleza debería
considerarse natural; otra cosa es que no le encontremos
explicación en nuestras muy limitadas entendederas (con lo
que, y sin ánimo de entrar en polémicas, podríamos afirmar
que la existencia de personas a las que denominamos
homosexuales, es algo natural. Diferente es que no nos guste
o que le añadamos nuestras valoraciones, pero ya nos
advirtió Hume sobre los problemas que conlleva el mezclar el
mundo del ser con el del deber ser, el mundo natural con el
ético)
Entenderemos entonces la
importancia de asociaciones que sirvan de punto de encuentro
y así comenzar a paliar ese sentimiento de soledad
obligatoria (a todos nos gusta, más o menos, el
quedarnos solos en algún momento, pero todavía no he
conocido a nadie que le guste la soledad a
perpetuidad).
4. LA ESCUELA
¿Por qué estos chavales
tienen altibajos e incluso llegan a fracasar? Debido a la
diferencia entre aprendizaje y retención.
Creemos que estos niños, confiados en su capacidad de
razonamiento, piensan que todo el trabajo ya está hecho.
Nada más lejos de la realidad, pues la inteligencia es
necesario trabajarla con constancia y disciplina, huyendo
continuamente de la desidia, del aburrimiento y de la
pereza. Seguramente no haya nada que pueda atraer y
entretener en todo momento, lo cual no quiere decir que haya
momentos estupendos y enriquecedores a los cuales se accede
tras superar esos momentos de duda y falta de ganas. Como se
supone que todo tiene un equilibrio, esto no sería para
menos, y tampoco es cuestión de obligar a nadie a que se
esfuerce en lo que no es su vocación, pero sí sería
conveniente levantarse todos los días en búsqueda de esa
vocación.
5. GENÉTICA
Aceptar la existencia de
un componente genético en la inteligencia, y por ende en la
superdotación, no implica una dictadura de lo heredado. En
nuestra experiencia hemos ido constatando que muchos de los
padres de niños superdotados descubren que por lo menos uno
de ellos lo es también (cuando no ambos). Esta altísima
probabilidad no tiene su correspondencia "hacia abajo", es
decir no todos los hijos de un superdotado tienen que serlo,
incluso cabe que ninguno lo sea.
Volvemos a tener en
cuenta que las fronteras en todo lo que acontece son
difusas, y que seguimos preguntándonos dónde empieza un
superdotado y acaba una persona normal. Tal vez existan una
serie de personas "frontera" en las que es muy decisivo lo
que les ocurra en la vida para que aparezcan con las
circunstancias, los problemas, el perfil típico de un
superdotado. Y con ello queremos darle una vuelta definitiva
a la tortilla, para focalizarnos allí donde está la clave de
todo este embrollo: lo importante no es que uno sea
superdotado o no, sino que manifieste la característica
dolorosa básica, el problema esencial: la inadapatación
social, el no encajar, sea en el colegio, en el
instituto, en la universidad, en las relaciones, en el
trabajo… No entiendo la superdotación sin esta
circunstancia; o sea que aquel al que no le ocurra esto, tal
vez sea superdotado en potencia y no se entere en toda su
vida (y casi que mejor para él, pues eso quiere decir que
vive aceptablemente feliz), considerándosele como una
persona muy inteligente al estilo de antaño, y nada más.
Luego, nos cuesta considerar la superdotación como una
simple cuestión cuantitativa ("ser más inteligente", a lo
cual además debería preguntarse "¿en qué área de trabajo?"),
si no cualitativa, pues se es de una manera lo
suficientemente diferente como para que eso "cante" y se
deba tener en cuenta. Con lo cual nos atrevemos a afirmar
que uno es más potencialmente creativo cuanto mayor es la
probabilidad de que en algún momento de su vida acabe por
sentirse "al margen", a pesar de que las circunstancias
fueran muy favorables para que esto no ocurriera.
En definitiva, parece que
lo único que podríamos echar en cara a nuestros padres (o a
uno de ellos en todo caso) sería el habernos pasado una
semilla, con más o menos ganas de salir a la luz y con la
posibilidad de preocuparnos por ella, siempre que su brotar
sea molesto o doloroso. De otra manera, si le damos especial
importancia a algo tan natural como el que haya
diferentes personas, todas ellas individuos y
especiales en sí mismas(lo cual es mucho mejor que hablar de
personas diferentes), podríamos acabar generando
artificiosamente un problema donde no lo debería
haber.
Por lo demás, animamos a
todos los padres en este camino de descubrimiento o de
redescubrimiento de uno mismo, cosa igualmente recomendable
para cualquier persona, aunque pueda dar cierta mieditis. En
nuestro caso tengo la sensación de que ya estamos en un
punto en el que parece bastante difícil mirar hacia
atrás.
6. ABURRIMIENTO
Tal vez sea la
característica más comentada (en un primer momento) al
hablar sobre superdotación. Parece ser fruto de una
actividad mental a la que le cuesta parar y que sigue
demandando atención y nutrición. Desde este punto de vista,
no deberíamos someternos al dictado de dicha gran actividad.
El camino sería disciplinarnos, dejando de pensar que es
posible estar todo el día entretenido o activo, viéndole el
aspecto positivo y rico a la contemplación, a la meditación
(cuantas veces escuchamos eso de "¿para qué sirve meditar,
si no se hace nada?", a lo que se puede objetar si es
necesario estar todo el día haciendo algo, pues esta
exigencia parece fruto de nuestra estructura occidental de
pensamiento, que desprecia todo lo que no sea trabajo y
producción, olvidándose de preguntar para qué trabajar
tanto, si al final sobra producción y falta tiempo para
disfrutar, tanto de lo que hemos producido como de la vida y
del presente, siendo necesario equilibrar el utilitarismo y
el practicismo, típico diálogo de "para qué te
sirve").
Siempre estamos
pendientes de asegurar nuestra posición socioeconómica
pensando que el futuro no traerá nada bueno o que siempre
puede traer penurias, pero así estamos hipotecándonos a esa
expectativa pesimista (algunos dirían que realista). Esta
filosofía de vida tiene una razón muy consistente para
darse, cual es el no haber pasado suficiente tiempo desde
nuestra guerra civil y las dos grandes guerras mundiales. No
se está abogando por un "¡viva la vida!" y "¡todo está
bien!", sino por un camino evolutivo hacia el equilibrio,
adaptándose a los nuevos tiempos, sin olvidarnos de las
enseñanzas del pasado (aunque, si viniese otra guerra,
volvería la mentalidad de posguerra, pues mandaría la
adaptación al medio). Ese camino nos dice que deberíamos
aprender el camino de la aceptación de ciertos
acontecimientos, de ciertas cosas, superando la continua
angustia de tenerlo todo controlado; deberíamos fluir con la
naturaleza en vez de querer siempre dominarla y someterla,
(lo cual siempre me ha sonado a quimera. ¿Quién es ahora el
soñador y quién el realista?) pues reconozcamos que es algo
que nos supera ("un cuñado mío se reía cuando escuchaba eso
de que estamos acabando con la Tierra, y decía que ella
antes prescindiría de nosotros, cual bicho molesto"). Se
está hablando, más que de algo lógico, de una actitud, de un
sentimiento, de una forma de ver las cosas que funciona
desde nuestras estructuras más profundas y de lo cual sólo
nos daremos cuenta si nos paramos a reflexionar sobre
ello.
Parece increíble, pero
todo está relacionado. El trabajarse el aburrimiento debe
empezar por preguntarse por qué uno está aburrido a menudo,
ya que si este sentimiento de desidia sólo apareciese de vez
en cuando no habría problema. El aburrimiento surge de la
necesidad de hacer algo (lo cual ya hemos relacionado con lo
que podrían ser sus causas); si calmamos esta necesidad,
calmamos el aburrimiento, en lugar de estar continuamente
dando de comer a esa insaciable comezón interna con la
ilusoria esperanza de que pierda el apetito.
Lo cual no quiere decir
que dejemos de buscar nuestra vocación, nuestros intereses,
aquello que nos gusta y que nos llena.
En el caso de los niños,
creemos que no debemos supeditar todo en lo que les ayudemos
a tranquilizar su aburrimiento, no sólo por lo ya expuesto
(es un camino sin fin, nunca acabarán por estar contentos y
cada vez su intelecto pedirá más; mejor iniciar el camino
del autocontrol emocional, pues el aburrimiento es una
emoción), sino porque es preferible que se aburra antes
que pierda capacidad de relacionarse socialmente.
Queremos decir que somos partidarios de que los chavales
superdotados sigan en colegios normales: lo ideal sería que
no se aburran y que se relacionen, y este es nuestro
objetivo y por lo que estamos luchando, pero
provisionalmente animamos a aguantar el tirón del
aburrimiento, lo cual es superable (y es un trabajo que más
tarde o más temprano se tiene que hacer) a través de
disciplina y entrenamiento, compensando el esfuerzo con
actividades extraescolares en las que haya otros niños de
similares características. Y no tengamos miedo a que se
anquilose o se pierda el potencial intelectivo, el cual
siempre está ahí y sólo hay que recuperarlo cuando así se
precise. No parece que exista problema para dar de comer al
intelecto, a través de libros, ordenador, t.v., cine,
museos, naturaleza, observación, planetario. "…En cambio sí
he sentido el dolor, muy agudo por cierto, de sentirme
raro".
7. SUFRIMIENTO Y
AUTOCOGNICIÓN
A estas alturas parece
quedar claro que no "mola" tanto ser superdotado. De
todas formas no es nuestra intención dar una imagen quejica,
pues todo el mundo tiene sus cuestas que subir, sus
obstáculos a superar, sus circunstancias que asimilar.
Opinamos que la naturaleza provee y que tenemos las
herramientas a nuestro alcance; nos podemos buscar la vida y
llegar a poder ayudar mucho.
Algunos podrían pensar
que han debido de existir personas así a lo largo de la
historia, y, que si ellas pudieron manejarse y adaptarse al
mundo que les había tocado, por qué en las circunstancias
actuales no se debería permitir que cada cual "se buscase la
vida"; pues si se es "más inteligente" por algo será, dado
que todo tiene un lado favorable y otro desfavorable a la
vez, no todo va a ser un "camino de rosas". Seguramente que
en parte una opinión de este tipo tenga toda la razón, pero
en parte. Hoy en día las cosas han cambiado respecto de
otros momentos históricos: las comparaciones son coherentes
cuando se tienen en cuenta las diferentes circunstancias que
rodean e influyen en los hechos/datos a comparar. Vivimos la
era de la comprensión de la globalización, mientras que
aquella opinión suena a "individualista" ("que cada uno se
apañe con lo que le ha tocado"); en cambio, lo que se está
tratando de sugerir a lo largo de todo este escrito es que
la cuestión y los problemas que se exponen no lo son de una
persona, ni siquiera de un grupo, sino que afectan al
completo de la humanidad, y que aquel que por lo menos no lo
intente ver/comprender se está quedando como los
dinosaurios, obsoleto. Este escrito pretende
COMPARTIR, hacer común, comunicar algo que es de
vital importancia: el deseo y la necesidad de colaborar,
de cooperar, de que todos nos sintamos que formamos parte de
lo mismo, de un mismo equipo de trabajo en el que cada
componente es fundamental e imprescindible. Con este
escrito se está hablando de un sufrimiento y se está
pidiendo ayuda, pero siempre con el ánimo de a su vez
también prestar todos los oídos necesarios para escuchar el
dolor de los demás y toda la ayuda que se pueda.
Muchos de nosotros no
estaríamos aquí si no fuese por un proceso de autocognición.
"Imagino que el mío propio lo comencé con la profundidad y
la apertura de mente que ello merece a la edad de dieciséis
años, cuando por primera vez estudié filosofía y me planteé
la existencia de Dios. Esta fue la chispa que detonó mi
volcán de inquietud existencial y comenzó mi revisión
sistemática e imparable de todas las estructuras
intelectuales, socioculturales, y emocionales que encontraba
a mi paso y en relación conmigo (esto es, cómo pensaba,
valoraba, sentía y me comportaba, y por qué)".
A lo largo de este
proceso se puede descubrir la importancia de:
- La autoaceptación: algunas de
nuestras características son menos maleables que otras, y
aunque todo es retocable y trabajable debemos asumir
nuestras limitaciones.
- La autoadaptación: estar
dispuesto siempre al cambio de circunstancias, al dialogo,
a encajarse, pero sin perder tu individualidad.
- La autodetección: saber en
qué estado te encuentras, sin alarmarse, sin
retroalimentación (repetirse una y otra vez "¡hay qué
malito estoy!"), buscando causas pero sin obsesionarse en
buscarlas.
- La autoarmonización: no
tratar de controlar pero que no te controlen ni tu
actividad intelectual ni la emocional. Aristóteles nos
desafía en su "Ética a Nicómaco" a que
"cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo;
pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado
exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y
del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan
sencillo."
- El autodidactismo: como la
capacidad de aprender por uno mismo, de las propias
experiencias, buscando las fuentes de conocimiento (el
árbol de la ciencia), utilizando el método "natural" (pues
lo utiliza la misma Naturaleza) más antiguo que se conoce:
el ensayo/error.
- La autoafirmación: entrenar
la fuerza de voluntad, superando los momentos difíciles,
pero también aceptando nuestros fracasos (pues creo, como
Rudyard Kipling, que el éxito y el fracaso son meras
ilusiones). Entre unos papeles encontramos lo siguiente:
"Necesitamos tener tanto una visión y la creatividad
como la dedicación para hacer de la visión una realidad.
Esta idea está encerrada en el siguiente poema de
Silverstein:
EL
PUENTE
Este puente sólo te
llevará a la mitad del camino
A aquellas tierras
misteriosas que anhelas ver
Por los campamentos
gitanos y las ferias árabes itinerantes
Y los bosques a la luz
de la luna donde los unicornios caminan
libres
Así que ven y camina un
rato conmigo y comparte
Los caminos retorcidos
y los mundos maravillosos que yo he conocido
Pero este puente sólo
te llevará a la mitad del camino
Los últimos pasos los
tendrás que dar tú solo.
- La autoconfianza: no caer en
la continua tentación del escepticismo (aunque a veces nos
demos un respiro, un descansito), es decir, vencer a ideas
como "no merece la pena luchar por conseguir un mundo
mejor", "siempre habrá cosas malas y dolorosas", "nada
cambia" pues en el fondo son excusas para cruzarse de
brazos y lo único que conseguimos es minar nuestro
optimismo, nuestra ilusión, nuestra fe en aquello que
todavía no existe salvo en nuestra imaginación o en
nuestro corazón. Nos permitimos acompañar lo dicho con
algo que comentó Ortega, a principios de nuestro
siglo:
"La vida humana, por
su naturaleza propia, tiene que estar presta a algo, a una
empresa gloriosa o humilde, a un destino ilustre o trivial.
Se trata de una condición extraña, pero inexorable, inscrita
en nuestra existencia. Por ello durante estos años,
asistimos al gigantesco espectáculo de innumerables vidas
humanas, que marchan perdidas en el laberinto de sí mismas,
por no tener a qué entregarse"
El escepticismo es
un camino que eligen bastantes superdotados, y tiene su
explicación en las muchas opciones que se mueven en su
cabeza, todas igualmente argumentables y válidas, con lo que
no se decanta por ninguna. Paradójicamente hay otra
posibilidad, y es decantarse por todas, y por todo, desde un
punto de vista más mental; en la dimensión material hay que
ir decantándose, hay que ir caminando, pues lo importante
es el viaje en sí.
- La libertad interior: según
Viktor E. Frankl "la última de las libertades humanas
es la elección de la actitud personal ante un
conjunto de circunstancias……, pues aún en un campo de
concentración puede (cualquier hombre) conservar su
dignidad humana. Dostoyevski dijo en una ocasión: Sólo
temo una cosa: no ser digno de mis sufrimientos. . Es esta
libertad espiritual, que no se nos puede arrebatar, lo que
hace que la vida tenga sentido y propósito. , una vida,
por tanto, cuyo sentido dependiera, en última instancia,
de la casualidad, no merecería en absoluto la pena ser
vivida." Tal vez esta característica y la anterior
sean lo mismo, o sean las dos caras de la misma
moneda.
A continuación os
aportamos una traducción libre del poema "IF" de Rudyard
Kipling, en el que se refleja mucho de todo esto; esperamos
que os inspire tanto como lo ha hecho ya con diferentes
generaciones:
"SI"
SI TÚ puedes mantener
tu cabeza cuando todo a tu alrededor
Está perdiendo la suya
y te están culpando de ello,
Si puedes confiar en ti
mismo cuando todos los hombres dudan de ti,
Pero también das
permiso a su dudar;
Si puedes esperar y no
estar cansado de esperar,
O siendo engañado, no
tratar con mentiras,
O siendo odiado, no dar
salida al odio,
E incluso no parecer
demasiado bueno, ni hablar demasiado
sabiamente:
Si puedes soñar – y no
hacer de los sueños tu maestro
Si puedes pensar – y no
hacer de los pensamientos tu aspiración
Si puedes encontrarte
con el Triunfo y el Desastre
Y tratar a esos dos
impostores exactamente de la misma manera;
Si puedes soportar
escuchar la verdad que has contado
Tergiversada por
bribones para hacer una trampa para locos.
U observar las cosas a
las que entregaste tu vida, rotas,
Y humilladas y las
reconstruyes con herramientas desgastadas:
Si puedes hacer un
montón con todas tus ganancias
Y arriesgarlas a una
tirada de dados,
Y perder, y empezar de
nuevo desde tus inicios
Y nunca expirar una
palabra sobre tu pérdida;
Si puedes forzar tu
corazón y tus nervios y tus tendones
Para servir a tu idea
mucho después de que ya no estén,
Y así aguantas cuando
no hay nada dentro de ti
Salvo la Voluntad que
les dice: "¡Aguantad!"
Si puedes hablar con
multitudes y mantener tu virtud,
O caminar junto a Reyes
– sin perder el toque común,
Si ni enemigos ni
amigos queridos pueden herirte,
Si todos los hombres
cuentan contigo, pero ninguno demasiado;
Si puedes llenar el
minuto que no perdona
Con el transcurso de
sesenta segundos,
Tuya es la Tierra y
todo lo que hay en ella,
Y – lo que es más –
¡serás un Hombre, hijo mío!
El poema no tiene
desperdicio. Tal vez podríamos adaptarlo un poco a nuestro
tiempo sustituyendo allá donde dice "Hombre" por "persona" o
"ser humano" (recordemos que el autor vivió a finales del
siglo pasado)
Todo esto es muy bonito y
como frontispicio queda muy bien, pero … ¿y el cómo?.
Hay dos útiles básicos:
- Método. La meditación,
mediante la vía que se desee, sea el yoga al estilo más
indio, o el tai-chi chino, o la simple introspección o
reflexión interna (lo cual se ha practicado también en
occidente según demuestran los comentarios de místicos,
ascetas y filósofos cristianos de la edad media, aunque
parece que no de manera tan difundida entre la gente de la
calle como en oriente). De lo que se trata es, no de
comerse el coco dando vueltas y vueltas sin más a una
preocupación, sino de vaciar la mente de toda implicación
cognitiva, emocional o volitiva; y esto no se consigue
mediante una orden ni tratando de parar nuestra mente.
Fijaos que no se ha dicho "vaciarnos de toda actividad
mental", pues creemos que la mente siempre está en
movimiento, aunque de diferentes maneras. Tratar de
impedir esta actividad sería como enfrentarse a una riada:
sólo consigues acabar agotado (sin energías para intentar
volver al estado de equilibrio) y arrastrado (envuelto en
un sinfín de espirales y procesos contradictorios y
paradójicos de los que parece ser imposible escapar).
Entonces, de qué se trata: de permitir que toda esa
riada fluya, quedándonos en un mero plano de
observadores.
- Confianza. Está claro que, si
no tenemos fe en que esto va a funcionar, no lo
hará. Sugerimos que se utilice el razonamiento "a la
desesperada", esto es, "si hasta ahora no me ha funcionado
nada de lo que he puesto en marcha para sintonizar mejor
con mi más interior, pues entonces probemos" (aunque
también se recomienda algo de paciencia).
8. INDECISIÓN Y
DIVERGENCIA
Se empieza a aceptar la
existencia de dos formas diferentes de manejarse con la
multiplicidad de herramientas mentales. Así hablaríamos de
convergentes en relación a aquellos genios que suelen
despuntar en una capacidad específica (Mozart, Einstein, Van
Gogh), y que suelen ser los que más fácilmente se reconoce
como tales. La otra posibilidad sería la de aquellos que no
pueden decantarse por ningún interés en especial, y a la vez
aspiran a estar a todas: los divergentes, de los
cuales pensamos que muy pocos llegan a hacer algo que la
sociedad compruebe de manera tangible (por ejemplo,
Leonardo).
Se ha tachado a algunos
superdotados como veletas (los típicos serían los
divergentes). Volvemos a traer a colación la capacidad para
mover y tener en cuenta muchas posibilidades, lo cual,
evidentemente, dificulta el proceso decisorio. Las
capacidades, en general, están compensadas en las personas;
con lo cual, esta dificultad no debería de existir. Pero
existe. La razón deberíamos de buscarla por otro sitio y
ésta es la autoestima: si el ambiente que le rodea
acepta esta forma de ser y la refuerza, seguramente que el
superdotado aclimatará su capacidad decisoria al manejo de
un mayor número de variables. Si es criticado, él mismo no
tendrá confianza en tal capacidad.
Por consiguiente, sería
muy conveniente detectar cuanto antes los intereses y
motivaciones de nuestros hijos, para comprender su conducta
y actitud, y de este modo poder ayudarles en el desarrollo
de sus potencialidades.
9. LO FEMENINO DE LA
CUESTIÓN
Es cierto que en la
experiencia cotidiana parecen detectarse más niños de altas
capacidades que niñas. Nos alegramos de ser testigos de unos
nuevos tiempos en los que cada vez afloran más niñas
superdotadas, incluso mujeres. Alguno se apuntaría a decir
que por fin tenemos la prueba de que el hombre es más
inteligente que la mujer. Ya hemos hablado de lo nefasto de
hablar de más y menos inteligentes en términos generales. La
experiencia nos dice que los diferentes sexos se diferencian
(y qué gozada que así sea) tanto en la forma de ser, de
sentir y, ahora viene el ¡tachán!, de pensar, con lo que
podríamos hablar de mentes femeninas y masculinas
(¿entenderíamos así a los homosexuales?).
Sin embargo, esto no
contradice el que algo nos diga que tiene que haber tantos
superdotados de un sexo como de otro. Y el que no aparezcan
tantas niñas podemos achacarlo a que todavía debemos luchar
por una sociedad en la que se igualen los sexos en todo lo
que son iguales, y no caer en lo típico de que el hombre
debe ser inteligente y la mujer guapa. Brindemos por todas
esas mujeres ultra-adaptativas que se han tenido que buscar
la vida a lo largo de tantos siglos para dar la vuelta al
dicho y "ser más inteligentes por no
parecerlo".
10. EL DEBATE INTELECTUALISMO VS.
EMOCIONALISMO
Parece que siempre
tenemos que estar luchando entre diferentes opciones. Hemos
ido comprobando que ésta temática también está impregnada de
ideología, sobre la base de nuestras valoraciones y
forma de ver las cosas. Según parece hay algunas personas
que ven la superdotación como la oportunidad de dar un salto
hacia delante en el campo de la inteligencia, con lo que el
objetivo principal sería potenciar ésta, o tendríamos que
precisar que lo que se quiere es seguir con más de lo mismo
(almacenamiento de datos y procesos de razonamiento
"típicos").
Otros opinan que los
seres humanos somos algo más que una máquina de razonar y
que no podemos olvidarnos de los sentimientos, trayendo a
colación el ya conocido síndrome de disincronía.
A esto deberemos
comentar:
- Aquí podríamos volver a exponer todo
lo relacionado con nuestras dudas sobre el concepto
tradicional de intelecto. Si se trata de potenciar la
inteligencia, revisemos cuáles son las características
específicas que un superdotado maneja y ayudémosle a que
se entrene en esas (es decir, la cuestión no es hacer más
cuentas, ni más clases de inglés, ni más clases de
informática, sino alimentar la curiosidad básica y la
creatividad).
- Apoyémosle a que se compense
en aquellas herramientas inteligentes en las que el
superdotado en principio no se manejaría tan bien,
como:
- La intrapersonal, como la
capacidad de tener conciencia de uno mismo, de
autorregularse y automotivarse.
- La interpersonal, como la
capacidad de empatía y habilidad social
- La kinestésico-corporal, como
la capacidad de fluidez y gracia corporal.
- No es que el superdotado no sea
sensible y emotivo, o poco sociable y relativamente
necesitado de amigos, familia, novia, relaciones, afecto o
cariño, sino que todo ello le desborda. El típico
proceso de "intelectualización" del niño con altas
capacidades pensamos que se debe, no a no poseer
"caballos", sino a su mayor dificultad para "domarlos". Es
más fácil manejar y manejarse con simples números,
relaciones lógicas, razonamientos,... que con las propias
emociones y con las que nos expresan los demás. Los
sentimientos son a menudo desconcertantes y dolorosos, no
tienen nada de asépticos (como lo puede ser un número).
Todos buscamos el no padecer, el estar seguros... y para
ello huimos de esa sensibilidad acuciante, de la duda, del
vacío, de la inseguridad, del cuestionamiento profundo.
Todo humano no creemos que sea misántropo por naturaleza,
pero a ello nos aboca ese miedo.
- O sea, en vez de colmar toda el
ansia de intelecto, planteémonos otros retos, que también
incluirían la autodisciplina, la aceptación y adaptación a
los ritmos y carencias de la vida, la paciencia, la
templanza...
- En conclusión busquemos la
complementación más que la exclusión, busquemos el
no olvidarnos ninguna pieza del puzzle o las menos
posibles; no tenemos por qué elegir entre intelecto o
emoción. Y esto sí sería potenciar y ampliar la
inteligencia.
11. EL TEST
En principio, ¿qué
persona no ha pensado que los tests son una manera inhumana
y fría de tratar a un individuo?. "En COU un psicólogo me
echó por tierra mis ilusiones al decirme que según las
pruebas que había hecho, no podía aspirar a todo aquello que
me había propuesto".
Algunos interesados de
manera directa en este tema, en sus primeros contactos con
la asociación se muestran reacios a hacerse el test
(simplemente quieren disfrutar de lo que pasa, de los amigos
que se van encontrando). Evidentemente estas posturas son
comprendidas. No obstante, se puede argumentar que estas
cosas podrían tomarse como un plus de información, un
dato más. "Al final, una experiencia profesional nefasta me
empujó a hacérmelo (creo que el último), y mira tu por donde
salió el famoso "numerito", una etiqueta más de las muchas
que nos vamos poniendo. De todas esas etiquetas la que más
me gusta es persona, y creo que soy la misma
persona antes y después del test". Esto no es un dato
para explicarse a uno, ni para entender todas las cosas que
nos van pasando, ni, por supuesto, es una excusa para
estancarse en un sufrimiento, que es como el de todo ser
vivo. Considerémoslo como un pasito más para seguir andando
y descubriendo.
Algunos profesionales de
la psicología prefieren, a la hora de ayudarnos, utilizar
herramientas más "subjetivas", como el perfil
(conjunto de características que se pueden aceptar como
comunes en un alto grado entre los individuos de altas
capacidades) y la sintomatología (tomando como que lo
importante no sería "el qué" sino el "qué problema"). Las
baremaciones, las estadísticas, las mediciones, los datos,
los percentiles, etc. quedarían como útiles de
apoyo.
12. ¿PROFESORES Y PSICÓLOGOS
SUPERDOTADOS?
No pensamos que sea
necesario, pero no estaría de más el que se formasen
especialistas de la rama psicológica y pedagógica. A la vez,
se debería de revisar qué falla en los planes de
formación del profesorado para que siga habiendo un
porcentaje tan alto de profesionales que no tengan ni la más
remota idea de a qué se están enfrentando.
13. IMAGEN
Hemos observado que la
superdotación no es un "chollo", y, una vez llegados hasta
aquí, creemos haber reblandecido esa imagen monolítica, a
partir de la cual la gente no puede entender por qué pedimos
subvenciones (como diciendo, ¡¡Pero bueno, encima, lo único
que faltaba, que a éstos les diésemos dinero!!). Sabemos que
ello es fruto del desconocimiento (y del sensacionalismo de
ciertos medios de comunicación que lleva a que incluso los
padres de niños superdotados lo tengan más difícil para
detectarlos, pues no les identifican con los niños de la
tele).
Sin embargo, por la parte
que nos toca, ya es hora de ponernos en marcha también para
compensar una nueva imagen quejumbrosa, que podría
empezar a arraigar en la opinión pública, con otra más
optimista y que mire a un futuro en el que las personas
superdotadas ni siquiera tengan que ser conceptualizadas,
pues serán un elemento más al servicio de la comunidad.
Entonces, relajémonos y disfrutad del viaje
14. IDIOSINCRASIA Y CAMALEONISMO
SOCIAL
Volvemos a encontrarnos
con otra disyuntiva: ¿es posible armonizar el ser tú mismo y
la convivencia con los demás?. Pues ahí estamos, tratando de
descubrirlo cada día, caminando sobre el filo para no caer
en el efecto pigmalión negativo. A su vez, tengamos en
cuenta que no todo el mundo debemos estar siempre
relacionándonos estupendamente, que no con todo el mundo
puedes hablar de todo lo que te interesa, que debemos de ser
tolerantes (incluso con nosotros mismos). No pensemos
que tras descubrir que se tiene algo que ver con la
superdotación, ya está todo hecho, pues esto no acaba
más que de empezar; no nos encerremos. Elaboremos
estrategias de comunicación y comprensión, hagámonos
entendibles.
15. ADULTOS
Se nos ha preguntado qué
sentido tiene, una vez entrados en edades "maduras",
descubrir / investigar si uno es superdotado. Está claro que
la "etiqueta" es lo de menos. La clave está en una
resituación: "nunca es tarde si la dicha es buena". Si el
punto de vista es "vamos a aprovechar nuestras
potencialidades" puede parecer que sea tarde. Pero ¿quién se
considera una máquina que sea necesario reprogramar?.
Precisamente es la humanidad que llevamos dentro la que pide
(día tras día, minuto a minuto) responder a la pregunta
¿quién soy?, ¿cómo soy?, ¿por qué siento lo que siento?,
¿por qué tiendo a comportarme de esta manera? ..... Y esto
ocurre, se tenga la edad que se tenga.
Lo siguiente que nos
preocupa es perder la perspectiva histórica de todo lo que
estamos analizando. ¿Qué hacemos con estas personas, hombres
– mujeres ya de 16 años a punto de sumergirse en el océano
de la vida de los mayores?. ¿Estarán preparados para ello?.
¿Les habremos proporcionado todas las herramientas
necesarias?. ¿Querrán seguir relacionándose entre
ellos?.
16. HIPERACTIVIDAD, NEUROLOGÍA Y
PASTILLAS
Posiblemente hayáis
tenido noticia de la existencia de esta "enfermedad", la
hiperactividad, y de la similitud de algunos de sus efectos
con características del perfil que actualmente se maneja de
un superdotado. Desde aquí queremos pedir a todos los
profesionales, sobre todo de la psiquiatría, que por favor
tengan mucho cuidado a la hora de etiquetar a las
personas como enfermas, y más cuando relacionamos
conductas y características humanas con la genética y la
neurobiología.
La teoría de algún
psiquiatra para explicar estos "trastornos" es la falta de
desarrollo de los lóbulos prefrontales del cerebro, donde
según parece se localizan las áreas de la racionalidad, la
autoconciencia o la supervisión y planificación de una
acción motora o verbal. Creemos que una afirmación tal es
muy seria y que a cualquiera le erizaría los pelos del
cogote, pues supone algo así como que el catalogado como
hiperactivo no tiene remedio o que su única salvación son
los fármacos. Tampoco es que las "pastillas" sean un medio
hacia la esclavitud ("No hay veneno, sino dosis", decía
Paracelso), pudiéndose apoyar en éstas para salir de ciertos
pozos, espirales o círculos viciosos; pero hacer depender
toda solución de ellas…… Además nos preguntamos ¿es
conveniente insistir a alguien que está o, lo que es peor,
que ES un enfermo?; ¿no estaremos de alguna manera
retroalimentando ese problema, haciendo que esa persona crea
que no tiene salida, restándole energía y autocapacidad de
equilibrio?; ¿nos preguntamos alguna vez cuán a menudo
catalogamos lo DIFERENTE de estúpido, tonto, loco,
enfermo e incluso inexistente?. Algún doctor afirma que el
problema de un hiperactivo "no es que se mueva mucho, sino
que lo hace en momentos INAPROPIADOS", pero ¿cuál es el
momento apropiado?, ¿quién o qué ley o qué Institución
define lo que es un momento apropiado?, ¿en qué nos basamos
para decir que un momento es apropiado o no?, ¿podemos
catalogar a alguien de enfermo por la inapropiación de
sus momentos?, ¿no será una manera encubierta de
quitarnos a las personas molestas de en medio, como ya se ha
intentado con "magníficas teorías" a lo largo de nuestra
historia como humanos, tratando de tapar nuestra carencia de
comprensión?.
Ni que digamos que todo
esto tiene más enjundia cuando es posible que muchos niños y
adultos superdotados pudiesen estar siendo diagnosticados
como hiperactivos, y dándoseles la pastilla para
"calmarles". Ciertamente, el tema nos preocupa.
17. SOLUCIONES
- Asociación, ¿sólo de
superdotados?, ¿pedimos el carnet a la entrada?,
¿dónde ponemos el listón?. Y seguimos preguntándonos ¿qué
diferencia hay entre un 129 y un 130?. Por nuestra parte,
nos hemos decantado por estar abiertos a todas las
personas, sin poner impedimentos a nadie que esté
interesado o se sienta a gusto, debido a nuestro objetivo
de integrarnos en la sociedad (resultaría incoherente que
partiendo de este objetivo quisiésemos, a su vez,
"recluirnos" en nosotros mismos, cerrásemos nuestras
puertas y discriminásemos por sentirnos
discriminados. La pescadilla que se muerde la
cola).
- Escuela de Padres, el foro
para no sentirse ni tan sólo ni tan raro (contándonos
nuestras penas y anécdotas), y también para ir
avanzando.
- Grupo de Adultos (inquietos
de todo el mundo, reuníos!). Podemos ayudar a muchos
chicos/as para no sentirse tan diferentes, tan perdidos o
tan tontos (ir encajándonos) pero, a su vez no avivar la
llama (siempre ahí presente) del elitismo. Una de cal y
otra de arena.
18. ¿QUÉ SENTIDO TIENEN LAS ALTAS
CAPACIDADES?
¿Para qué todo esto de lo
que hablamos?:
- Teoría de la Evolución Jerárquica:
el superdotado es un escalón más en la evolución, hacia la
perfección. (¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿)
- Teoría de la Evolución Adaptativa o
Probatoria: el superdotado es una prueba de la Naturaleza,
que si tiene éxito sobrevivirá. ("O sea, que soy un
experimento de Dios/Madre Naturaleza. Pues mira, gracias
pero no!!!").
- Teoría de la Red Integradora y
Diversa: Con el ánimo de que se de un nuevo salto de
conciencia en la humanidad, aparecen "catalizadores"
(reactivos, aceleradores) para ayudar a todas las
personas en ese camino (por lo menos esta parece más
"humana").
- ......(pon aquí una Teoría de tu
propia cosecha).
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