HISTORIA DEL ENFRENTAMIENTO ENTRE UN HUMANO Y UN VIRUS, CON UN INOCENTE ORDENADOR COMO CAMPO DE BATALLA. |
VERSIÓN CORTA (Añadida por petición de los primeros lectores :-D. Destinada a los que NO tengan tiempo, paciencia, mucho interés o costumbre de leer) |
DIA 1: Después de restaurar Windows por los motivos habituales, por descuido me conecto a Internet sin haber instalado un antivirus. |
DIA 2: Al arrancar el ordenador se producen varios fallos hasta que no responde en absoluto. Supuestamente se debe a algún virus con capacidad para inutilizar la placa base borrando la BIOS. Gracias a disponer de otra igual, consigo reparar la BIOS de mi placa, y la de otra más antigua con el mismo problema, con un programa para escribir flash BIOS. Pero por error instalo los chips cambiados, lo que produce una nueva avería en una de las placas. |
DIA 3: Instalo la placa antigua reparada para conseguir un sistema que funcione, y observo que la avería en la otra parece reducirse a un condensador quemado. |
DIA 4: Llevo la placa estropeada a un servicio técnico de televisores, donde sustituyen el componente estropeado. Compruebo que funciona y la instalo de nuevo en mi ordenador. Restauro todos los datos. Coste total de la operación: Un euro, y mucho tiempo y trabajo. Ir a las conclusiones. |
VERSIÓN LARGA (Destinada a los que tengan tiempo, paciencia, mucho interés o costumbre de leer. ¡Ánimo, campeones!) |
DIA 1: Todo empieza durante una tarde tranquila, en la que un Windows cualquiera empieza a quejarse de la repetida instalación y prueba de programas, de la acumulación de archivos temporales, de la fragmentación del disco duro... todas esas cosas que le pasan a Windows después de una temporadita, aparte de lo que podría llamarse un “uso normal”. Es decir, ha llegado la hora de restaurar la instalación y dejar el sistema otra vez fresco y ligero con Drive Image, uno de esos programas de uso imprescindible. Como este proceso ya es algo rutinario para mí, todo transcurre sin problemas, de manera que en unos minutos todo estaba de nuevo en perfectas condiciones. Después de la cena, y aprovechando que estaba tranquilito en casa, me conecto a Internet para lo habitual: leer el correo, dar un vistazo a los foros y a algunas páginas interesantes. Pero en ese momento estaba cometiendo un grave error (el primero). La imagen de disco que había utilizado no contenía un antivirus, por ser un programa de frecuente y obligada actualización que no merece la pena “archivar”, sino que es mejor instalar en el momento de la restauración. Repito: despiste y grave error por mi parte. Es decir, que como consecuencia mi ordenador está expuesto durante un buen rato a todo lo que se mueve por Internet, sin ningún tipo de protección. Sin embargo, todo va aparentemente sin problemas, y lo apago con total normalidad. |
DIA 2: Al mediodía enciendo el equipo. Problemas al iniciar, error, pantalla azul... reinicio sin sospechar nada. Segundo error. El equipo deja de responder al botón de encendido. La placa parece estar completamente “muerta”. Ahora es cuando empiezo a usar la cabeza (no para golpear la caja, de momento) y pienso: uy uy uy, esto huele a virus que apesta, pero también puede ser que haya algún cable suelto... Busco un destornillador, y abro la caja. Todo normal. Malo, cada vez es más probable que sea un virus o una avería física de la placa. Lo segundo, prácticamente descartado. A ver: Un apagado normal, un inicio normal hasta entrar en el sistema operativo, un reinicio extraño... y ayer estuve navegando sin antivirus... Menos mal que tengo copia de seguridad de todos mis datos. Empiezo a actuar suponiendo que mi equipo ha sido infectado por el CIH o algún virus similar con capacidad para sobrescribir la flash BIOS con datos inservibles, y por lo tanto, capaz de inutilizar la placa. Pienso en este virus en concreto porque ya es un viejo conocido. Hace algunos años, cuando yo era más pardillo en todo esto, ya me ocurrió algo similar (con antivirus instalado y todo), y en aquel momento no me quedó más remedio que ir a la tienda, fiarme de la palabra del vendedor: “es el virus CIH, se ha cargado la BIOS y no tiene arreglo. Bueno, si, cambiar el chip de la BIOS, pero conseguir un chip suelto... además entre envíos y demás te va a salir más caro que una placa nueva...”, bueno, pues nada, una placa nueva. Y como yo para esto soy como McGyver, resulta que todavía tenía por aquí la famosa placa, bien guardadita en su caja, por si acaso. ¿Por si acaso qué, si no sirve para nada y tienes una placa nueva instalada? Bueno, por si acaso. En este momento, y como tantas otras veces, me vuelvo a preguntar: ¿por qué la gente que se dedica a programar virus no hace algo más constructivo? Porque en este caso, haciendo una analogía con los argumentos de los hackers para romper barreras de seguridad, no creo que el motivo sea algo como: “Programo virus para demostrar las vulnerabilidades de los antivirus actuales, de manera que se puedan hacer mejores y más seguros”. Pues eso. Bueno, volviendo a lo que nos ocupa, empiezo a sopesar las opciones que tengo: -Comprar una placa nueva... claro, pero no sería una 440BX (si, sigo en los tiempos del Pentium II, y os aseguro que salvo contadas excepciones, todavía se defiende perfectamente), y entonces tendría que añadir como mínimo un procesador... y ya puestos a comprar... uffff, a ver si hay otra opción. -Conseguir restaurar la BIOS. Por lo que sé ahora, es difícil, pero no imposible. Si realmente el problema está producido por un virus, y consigo escribir una BIOS correcta, no hay motivos para que la placa no arranque... y por lo tanto puedo eliminar el virus y dejar todo en su estado original. Pero necesito algunas cosas, principalmente una placa igual (o similar, a falta de otra cosa) que tenga el mismo modelo de BIOS. La vieja 440LX de la que hablaba antes no me sirve, puesto que está en las mismas condiciones y tampoco arranca. Pero, por una de esas casualidades que se dan, resulta que uno de mis mejores amigos (de esos de toda la vida, de esos capaces de prestarle el ordenador a un amigo para que se lo despiece, fiándose de que se lo va a devolver entero), tiene la misma placa, idéntica... pobre hombre, le ha tocado. Allá voy, a su casa, a pedirle el equipo y además a explicarle lo que voy a hacer con él. Y claro, me lo deja. Así que dejo a la madre sin el solitario, a la hermana sin Internet, a este hombre sin apuntes, y me traigo su ordenador a casa. Lo primero que hago, usando su equipo, es una visita a la web de DFI para descargar el archivo con las BIOS correctas (tanto para la BX como para la LX, ya sabéis, “por si acaso”) y el programa de escritura. Podría usar la información de la misma BIOS de la placa que funciona, extrayendo el código a un disquete, pero prefiero no hacerlo así para no tener que arriesgarme a usar el programa de escritura sobre la única placa utilizable. Una vez descargados los archivos correspondientes, creo un disco de inicio con lo absolutamente imprescindible, sin ningún tipo de controlador, y copio además el programa de escritura y el archivo .bin de la BIOS. También reviso las opciones y anoto la cadena de parámetros que voy a necesitar. Bien, pues ya tengo todo lo necesario. Es hora de sacar todo el armamento pesado: destornilladores, pinzas, cuchillo de punta, martillo. J Abro los dos equipos, y los desmonto completamente, hasta tener las placas fuera de las cajas. Hago un montaje “en el aire” con lo imprescindible: fuente de alimentación, la placa que funciona, una tarjeta de vídeo, disquetera y teclado. Compruebo que arranca, cortocircuitando con un destornillador los pins correspondientes al botón de encendido, y modifico algunas cosas en la configuración de la BIOS: El orden de las unidades en el arranque para que lo haga desde la disquetera, y establezco como activa la opción “System BIOS cacheable” para que el contenido de la BIOS se cargue en memoria y no sea necesario acceder directamente a ella una vez arrancado el ordenador. Guardo y reinicio. Disquete en la disquetera. Arranco. Todo comprobado y correcto. Apago usando de nuevo el destornillador como interruptor. Llega la hora de la verdad. Con un cuchillo y mucho cuidado, voy sacando la BIOS del zócalo. Perfecto, ninguna patilla doblada. Ahora la “estropeada”. Esto está chupado. Vaya, esta va un poco más dura, a ver, venga, sal de una vez... zás, el chip por el aire y a la alfombra. Varias patillas dobladas, pero aparentemente no dañadas. Ahora sí, con mucho cuidado, las vuelvo a enderezar y alinear con unos alicates planos. Sitúo la BIOS buena sobre el zócalo, y la presiono un poco pero sin llegar a introducirla. Arranco el ordenador (o como se llame lo que tengo aquí encima) por el procedimiento “toma chispa con la punta del destornillador”. ¡Bien, arranca!. Y ahora, lo más delicado de la operación: sustituir un chip por otro con el ordenador encendido. Sin problema. Un poco de presión para que haya buen contacto, y: A:\ A:\Flash P2XBL-2.bin /py /ns A:\Award Modular BIOS Flash Writer... NO HAY MEMORIA SUFICIENTE. ¿Qué? Pero si no hay nada cargado, NADA, ¿como no va a haber memoria suficiente?. No penséis en utilizar himem ni en cosas similares, nada de eso. Pruebo todo lo habido y por haber en cuanto a configuración de MS-DOS para liberar memoria. Nada. En este momento, empieza a surgir mi característica persistencia (o cabezonería, llamadlo como queráis), esto se está convirtiendo en algo personal, y yo no soy de los que abandonan fácilmente. Voy a llegar hasta el final. Pero necesito acceder a mi disco duro. La versión de la BIOS que tiene mi amigo no reconoce discos de más de 8 GB, y el mío es de 45. Otro problema. A abrir también el Athlon XP de mi hermano para instalarlo. En este momento, ya le pido colaboración. Empiezo a estar cansado. Bueno, ya tenemos el disco accesible. Para no correr riesgos de infección, formateo directamente las particiones de sistema (prefiero hacerlo así, a lo bruto, aunque posiblemente no llegue a conocer el virus en cuestión), y hago un escaneo completo de todo el disco duro. Aparentemente está limpio. Así que vamos a ver, hay problemas con MS-DOS, entonces usemos otra cosa compatible, por ejemplo el PC-DOS de IBM. Creo un nuevo disco de inicio y copio los archivos de la BIOS. Intercambio otra vez las BIOS para poder arrancar, e introduzco el disquete con PC-DOS. Cambio otra vez los chips, y: A:\ A:\Flash P2XBL-2.bin /py /ns A:\Award Modular BIOS Flash Writer... Escribiendo BIOS... Ahora sí, vamos, rápido, no vaya a ser que ahora se corte la luz o suceda cualquier otra catástrofe. Escritura finalizada correctamente, reinicio... jeje, empiezo a ganar batallas, no todo iba a ser perderlas. El comportamiento “extraño” de MS-DOS queda sin explicación, pero el caso es que esto funciona. La placa ya puede arrancar con la BIOS “estropeada”. Así que ya no está estropeada... Pero ya que estoy, voy a hacer lo mismo con la de la placa LX, que igual la arreglo, “por si acaso”. Reinicio, nuevo intercambio de chips, cambio el nombre del archivo .bin en la cadena de parámetros, y allá vamos, otra flash BIOS con información correcta. También podría estar bien intentar escribir la información de la BX en los dos chips, ya que en caso de un nuevo problema de este tipo no necesitaría pedirle el ordenador a mi amigo. A ver que pasa. “Error. Los tamaños de los archivos no coinciden, no se puede actualizar”. Bueno, no he perdido nada, al contrario, en teoría ahora tengo dos BIOS válidas, cada una para su placa. Ya es la una de la madrugada. A montarlo todo. Estoy cansado, pero todo parece funcionar, y ya no pongo mucha atención. Esta BIOS aquí, la otra allí, la original a su sitio, las aprieto bien, y ya está todo listo. Puedo montar el ordenador de mi amigo para devolvérselo en las mismas condiciones en que me lo dejó, es decir, funcionando. Un poco de limpieza, tornillos, cables, tarjetas, más tornillos, más cables, compruebo que arranca, y... no arranca. Solamente un par de pitidos de error, y la pantalla en blanco. NO, NO, NOOOOO. ¿Qué pasa ahora? Reinicio. Lo mismo. Apago. Vueltas y más vueltas. Tercer reinicio. Se acabó. La placa deja de dar señales de vida. Bueno, pero la mía funciona. Lo compruebo. Entonces tengo que instalarle mi placa, para cumplir lo que es el primer objetivo: Conseguir que su equipo funcione. Con el problema del mío ya me apañaré. Nuevo desmontaje y montaje de placa. Ahora sí, funciona. Todo normal. Cierro la caja y no toco nada más. Ya estoy muy quemado y empiezo a tener ganas de utilizar el martillo en lugar del destornillador, lo que me hace pensar en dejarlo todo de momento, antes de producir daños graves e irreversibles en el ordenador. |
DIA 3: A las ocho y media en pie. Ya dije que esto iba a llegar hasta el final. Traslado todo el material a la cocina, donde tengo más sitio para trabajar. Si la placa BX no funciona, instalaré la LX, y por lo menos tendré un ordenador operativo. Pero recibo una nueva sorpresa. Esta tampoco funciona. Y de repente, se hace la luz y empiezo a tener una grave sospecha. A ver si he puesto las BIOS en las placas correctas... pues no. Conclusión de lo anterior: No es nada aconsejable hacer este tipo de operaciones a altas horas de la madrugada y saturado de poner y quitar, conectar y desconectar, encender y apagar. Hay que hacerlo estando fresco y en perfectas condiciones físicas y mentales. J Bueno, al menos esta placa no ha llegado a arrancar y por lo tanto no hay motivo para que esté dañada. Vamos a cambiar de nuevo los chips. El de la LX sale como la seda. El otro, que ya estaba “tocado”, no. Con cuidado y todo, se vuelven a doblar algunas patillas. Vuelvo a enderezarlas, pidiendo por favor que no se rompa ninguna. Ya hay una en muy malas condiciones. Al pinchar el chip en el zócalo, no aguanta la presión y se rompe. Mal asunto. Pero se puede asegurar el contacto metiendo el trozo roto lateralmente sobre el otro y presionando con unas pinzas. Esto hace difícil una futura extracción, pero no hay otro remedio. Y de todas maneras, ahora sí es seguro, la placa tiene una avería física. Como la BIOS de la placa LX no ha dado ningún problema, la pongo en su sitio, pruebo la placa, y, ahora sí, funciona correctamente. Menos mal que la tenía “por si acaso”. Me voy haciendo a la idea de retroceder un paso en las prestaciones de mi equipo, pero al menos tendré algo utilizable. Otro inconveniente es que no puedo montar directamente mi disco duro, ya que esta placa tampoco lo reconoce, y la última actualización de la BIOS no resuelve el problema. Pero puedo acceder a él a través de la tarjeta de red. Y para instalar un sistema operativo tengo otro disco viejo más pequeño. Monto todo por enésima vez y cierro la caja. Mediodía. Por la tarde voy a devolver el ordenador a mi amigo, trasladándolo con una delicadeza sublime, para prevenir cualquier otra sorpresa. Cuando lo montamos y funciona todo, me sube ligeramente la moral. Por lo menos, no me he cargado su equipo. Pero ya tengo ganas de olvidarme de todo esto y poder usar el ordenador sin más. Así que ahora toca instalar un sistema operativo para que esto funcione. Bueno, no me voy a complicar, pondré Windows 98 SE con lo más básico. Un par de horitas, haciéndole caso a ratos, y ya tengo otra vez un ordenador que se puede usar para algo. Sin embargo, al poco tiempo, un poco picado por mi error, porque me había “toreado” un virus, y por el cachondeo de mi hermano, empiezo a darle vueltas a la placa estropeada, y observo que, a simple vista, solamente tiene un condensador quemado. El problema es más que probable que fuese debido a un error en los voltajes, producido por los valores que indicaba la BIOS (destinada a otra placa diferente), y también era posible que el sobrevoltaje se lo “tragase” solo ese condensador, sin afectar a los demás componentes. Pienso que cambiar solamente un condensador para probar suerte no puede ser muy caro. Y ya no tengo nada que perder. Pero de momento no puedo hacer nada más. |
DIA 4: Aprovechando que tengo que ir a la “capital”, a tres Km. de mi casa, me llevo la placa y voy a un servicio técnico de televisores, vídeos y demás, donde explico el problema con detalle. El técnico no sabe mucho de ordenadores, pero sí que un condensador es un condensador, una resistencia es una resistencia, y que todos los circuitos integrados se sueldan igual. J Por supuesto, me dice que no podrá comprobar si funciona, algo con lo que ya contaba y daba por supuesto. Esto solamente es un último intento antes de asumir definitivamente que la placa está estropeada. Me dice que en media hora la tiene lista. Y cuando vuelvo a por ella, me cobra... ¡un euro!. Tengo que darle las gracias a este hombre por su rapidez y amabilidad al ocuparse de este “chollo”. Además, por ese precio está claro que merecía la pena hacer este último intento. Al volver a casa, me empiezo a plantear si merece la pena volver a “desguazar” mi equipo, que mal o bien, ahora está funcionando. Pero ya era una cuestión de principios, y de una guerra medio perdida a una guerra ganada hay mucha diferencia. Abro la caja y, de momento, desconecto solamente la fuente de alimentación. La conecto a la placa nueva, además de un ventilador, solamente para comprobar si se enciende. Destornillador a los pins del “power”, y... el ventilador empieza a girar. En este momento ya estoy casi seguro de que todo va a terminar funcionando, pero claro, hay que asegurarse. Apago. Más vueltas de destornillador, saco la tarjeta de video, el procesador, un módulo de memoria, y conecto todo en la placa “nueva”, además del teclado. Vuelvo a encender... ¡funciona!. Vamos a ver la BIOS. Pulso suprimir varias veces. Nada. Pulso Ctrl-Alt-Supr. Nada. Mosqueo. Al final va a haber algo que no va bien... Pero no, jeje, otro fallo. El teclado conectado en el segundo PS-2, en lugar de en el primero. Estos detalles parecen tonterías, pero... Apago y lo cambio. Ahora sí, puedo entrar en la configuración de la BIOS sin problemas. Añado la disquetera para hacer un arranque con un sistema operativo. Todo va bien. Empiezo a mentalizarme para volver a desmontar y montar todo el equipo. Os aseguro que durante estos días, el ordenador ha quedado impecable por dentro. No quedó ni una mota de polvo por remover. Bien, pues nada, a montar la placa BX, y todo lo demás, otra vez. A estas alturas tengo tal práctica para hacer este proceso, que todo me puede llevar unos 10 minutos, sin apurarme. Cuando acabo, antes de enchufarlo, se me pasa por la cabeza que si no arranca esta vez, me rindo y lo dejo todo en reposo durante una temporadita. Pero por suerte, ahora funciona todo correctamente. Solo falta restaurar de nuevo con Drive Image las particiones formateadas, INSTALAR UN ANTIVIRUS ACTUALIZADO (actualmente tengo una demo de NOD32), y escanear todo el disco duro. Todo bien. Y espero que por mucho tiempo. |
CONCLUSIONES
Enhorabuena a los que hayáis llegado hasta aquí siguiendo la versión larga (los otros lo han tenido mucho más fácil). Espero que toda esta parrafada no os haya sentado mal, y que podáis sacar alguna conclusión útil, principalmente:
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