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La Madre:
La Paz del Señor es contigo, hijo mío.
La Madre:
Ave María Purísima.
La Madre:
Hijo mío, es
importante que todos presten atención a mis palabras y que no dejen que
escape nada a su entendimiento, el entendimiento del alma.
Los
hombres están retando a Dios a un juego suicida donde ellos tienen todas
las de perder: "Es
necesario que no permitáis que los hombres jueguen a ser Dios."
Porque la ofensa es muy grave,
y Dios no se quedará de brazos cruzados ante tal osadía.
Y hará ver al hombre la furia y el poder que ellos nunca
podrán mostrar al ser seres insignificantes en un mundo donde se creen
dueños de nada que les toca o conocen.
Son capaces de pretender que pueden crear al
hombre a su antojo, como si ellos pudieran dar alma al molde creado.
¡Qué ignorancia hay en tu mundo! ¡Se cansan de ser hombres y
juegan a ser Dios! También, hijo mío, dejan
que el libertinaje alcance las familias y no son capaces de ver con
claridad todos los avisos y consejos que desde lo más alto les estamos
dando.
Nadie está exento de responsabilidad, pues quien
mas y quien menos ha oído de Nosotros y de todo lo que concierne a la
moral espiritual y enérgica, que debe reinar en los
seres que se quieren acercar a Dios.
No atesoréis mis mensajes
y cuidad su difusión, pues hay quien por orgullo personal distribuye sin
ningún orden y a su antojo, haciendo que la obra de los que van delante se
desmorone y su paso sea más lento y mucho más difícil.
Es tan poco lo que Dios os pide,
y es tanto lo que espera de vosotros que el amor que derrama hacia
vuestros seres se ve despreciado por la lujuria que tenéis a este mundo.
"Debéis
de dar a conocer mis mensajes en otras partes del mundo,
sin miedo, sin
temores, pues yo acudo a vuestras llamadas sin temor
ninguno y de la misma
forma quiero ser correspondida."
Cuando una Madre habla de sus hijos, lo hace con
orgullo y con un amor imponente; de esa misma manera quiero que vosotros
habléis de vuestros Padres celestiales, y que
nunca sintáis vergüenza por habernos conocido o por estar cerca de
Nosotros.
Muchos de mis hijos creen estar muy cerca de
Nosotros, pero están muy lejos y no agradan a Dios
en nada de lo que pretenden, porque les falta fe y
amor, mucho amor.
"Se acercan momentos muy
críticos a la Tierra, momentos en los
que los hombres podrán ver la Ira de
Dios de cerca, fenómenos
inexplicables a la comprensión humana.
Y sobre todo un ataque
descomunal y violento
que el enemigo de Dios, Satanás,
desplegará sin piedad sobre los hombres."
Será entonces, hijo mío, cuando los
hombres tendrán que buscar de verdad a los Guerreros de Dios, que estarán
inmersos en la lucha y que sólo escucharán la voz y la plegaria que viene
de Dios. Esto no quiere decir que vayan a ser
despreciados, esto quiere decir que ellos despreciaron los avisos, los
consejos.
Oportunidades en la vida del hombre
hay pocas, al menos eso es lo que ellos dicen, hijo mío. Sed conscientes
de todo lo que os quiero decir, y no os
quedéis en escuchar: cumplid hijos
míos, cumplid.
No dejéis que el Brazo de
Dios Padre caiga al mundo por vuestras actuaciones y decisiones; cumplid,
y no es una petición, es un consejo y una orden de Madre a hijos.
Lo que queda de año y el siguiente serán claros
los designios, y los hombres desecharán totalmente a Dios de sus vidas,
más de lo que ahora lo hacen; ese será el principio de un nuevo final,
hijo mío.
No dejes que comercien con mis
mensajes; el que quiera que se ponga a tu entrega, y el que no ya sufrirá
sus consecuencias.
Que la paz del Señor,
quede contigo. Ave María Purísima.
Adiós, hijo
mío
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