|
Mensaje
de la Santísima Virgen María, recibido
a través de José-Luis Manzano García,
en Talavera de la Reina (Toledo).
El día 4 de Marzo de 1989.
LA
MADRE: La Paz del Señor esté con vosotros.
PUBLICO: Y con tu Espíritu Madre.
LA MADRE:
La Paz del Señor YAHVÉ, vuestro Padre, esté con todos vosotros.
PUBLICO: Y con tu Espíritu Madre.
LA MADRE: Ave María Purísima.
PUBLICO: Sin pecado concebida.
LA MADRE:
¡No os asustéis!, soy Yo, vuestra Madre, que ha venido a una cita con mis
hijos. Como tú has dicho hijo mío en tu oración: "Con el mismo dolor que
aquel día, estoy aquí de nuevo, sin sonrisa, con lágrimas, triste y
llorando."
Llorando por todos vosotros que sois los causantes de mi aflicción hijos
míos. Pero Yo os quiero igual. "Aunque
me sigáis ofendiendo, seréis mis hijos. Aunque me rechacéis..., Yo seguiré
viniendo. Aunque todas las almas del mundo hagan lo posible porque no piséis
este lugar...
PADRE ETERNO: Yo seguiré aquí...
LA MADRE: Porque así es el poder del Señor.
Hijos míos: ¡Cuántas veces he llorado porque mis hijos no me han
escuchado...! ¡Cuántas veces he llorado poque mis hijos me rechazaban...!, y
aún lo hacen.
Yo estoy triste hijo mío; cuando ví a mi Hijo llorar por su dolor en la
Cruz, mis manos abrazaban la Cruz, un madero..., como a la vez cuando era
niño abrazaba a mi Hijo en aquel pesebre. Desgarrada por el dolor, intentaba
hacer lo posible porque mi Hijo no me viera sufrir.
Y mi Hijo lloró..., lloró por vosotros en la Cruz. Su sangre corría por sus
espaldas y brazos y piernas; sus lágrimas por su cara. Y vosotros
mientras... ¿Qué hijos míos...? Así le dijeron:
«Dinos Profeta... ¿Quién es el que te ha herido?» En el monte de
la muerte, Calvario hijo mío, le dijeron: «Sabio, ¡tiéndete ante la
Cruz!»
Y EL se tendió para que esos duros hierros taladrasen sus manos y piés, y EL
lloró. Su sangre caía como fuego cuando sale de un
volcán ardiente; sus lágrimas caían muy de prisa, cuando una nube arroja la
lluvia. Y vosotros mientras... ¿Qué hacíais ahí parados?, esperando a que EL
dijera: "Ya estáis salvados".
¿Cuando dejaréis de engañaros los unos a los otros...? ¿Cuándo haréis
cumplir mi palabra? ¿Cuando dejaréis de miraros mal entre vosotros? Sois
hermanos hijos míos..., no bestias que luchan por la misma presa.
«Es muy triste cuando Yo veo desde allí arriba cómo mis hijos luchan.
Pero no luchan por Mí, sino por sus cuerpos y su vida en el mundo.
La vida es una prueba, y la vida es lo mismo
que cuando tenéis un sueño: La vida hay muchas veces que se convierte en
pesadilla, y otras en un sueño normal.»
Pero Yo estoy aquí para bendecir lo que mis hijos han traido..., para que Yo
les bendiga. Hijo mío he oido tu oración. He oido tu Santo Rosario, el que
tú me has hecho a mí hijo mío...
EL MAESTRO:
Hijo mío, eres grande; lo que tú aprendas..., enséñales a éstos que no
saben. Si ellos no te escuchan, tú no llores. Sé fuerte y camina hasta el
final. Si ellos no te escuchan a tí, sabes que al final hay algo que está
preparado para tí: Tu premio hijo mío.
Por todo lo que estás haciendo en este mundo, Dios te
tiene reservado un premio a su lado hijo mío.
JOSE-LUIS: Gracias Padre.
LA MADRE:
Hijo mío, tú no sufras; tú sigue el camino que has emprendido.
JOSE-LUIS:
Pero yo les quiero ayudar, y es difícil; muchos de ellos me acusan. ¡Madre!,
tú ayúdame Madre mía. Que yo pueda soportar lo que Dios
me envía con tu ayuda; como tú lo soportaste cuando estuviste al lado
de la Cruz. Yo hubiese querido estar a tu lado, desgarrándome como Tú, pero
el miedo me hizo esconderme Madre mía.
LA MADRE:
Hijo mío, tú ya sabes que tendrás tu premio. No temas..., sigue el camino y
no te equivoques.
JOSE-LUIS:
Sabes Madre mía que nunca me podré equivocar de camino. Si muchos de éstos
no saben caminar, Tú sabes que yo les ayudaré. Yo quisiera estar a tu lado
REINA, para poder llorar contigo por tanto daño como te hacemos.
LA MADRE: No soportarías mi dolor...
JOSE-LUIS:
Me da igual Madre mía; el caso es que yo quisiera estar a tu lado llorando
por todos..., y por mí mismo.
LA MADRE: ¿Porqué hijo mío, llorarías por tí
mismo?
JOSE-LUIS:
Lloraría por muchas cosas, muchas por tristeza y otras veces lloraría por
alegría. La tristeza de la vida pasada Madre mía..., yo me escondía porque
temía que a mí me cogiesen, y tuve miedo porque pensé que yo también estaría
en la Cruz con EL, Madre mía. También lloraría de alegría, por cuanto como
nos estáis ayudando, y además de eso Madre mía, lloraría porque me habéis
dado una oportunidad para ayudar a éstos, que tanto sufren en el mundo.
LA MADRE: No te preocupes hijo mío, y ya no tengas miedo.
JOSE-LUIS: Desde ahora nunca más Madre mía; el miedo acobarda, y yo estaré
siempre a tu lado defendiéndote.
LA MADRE: Así será por tu palabra.
JOSE-LUIS: Y así será con la tuya Madre mía..., nunca quisiera abandonarte,
y sé que nunca podré.
Quiero yo pedirte por cuantos aquéllos te han abandonado..., se han alejado
y te han destrozado más de lo que estabas. Yo te pido
por ellos: Que si nunca más vuelven a tu lado..., por lo menos que se
acuerden de Tí. Porque yo no sería capaz de hacer lo que ellos han
hecho.
LA MADRE: No te preocupes pequeña alma, sigue tu camino. JOSE-LUIS:
Así será.
LA MADRE: ¡Shalom hijo mío!
JOSE-LUIS: ¡Shalom madre mía!
LA MADRE:
Levantad los objetos hijos míos. Una bendición os cae del Cielo, con GRACIAS
ESPECIALES prometidas por Mí. Yo lo bendigo para los días que han de venir y
próximos están. (1)
Con mi bendición mis promesas son cumplidas. Os lo bendigo como el Padre os
bendice...
PADRE ETERNO: En MI Nombre.
EL MAESTRO: En el Mío.
LA MADRE: Y con la Luz de mi amado Esposo, el Espíritu Santo..., ya están
bendecidos.
PUBLICO: Gracias Madre.
LA MADRE:
Bendigo vuestras almas, para que sepan caminar con el Guerrero, porque él os
llevará hasta el Padre. Y así, como Dios lo bendice...
PADRE ETERNO: En mi Nombre y con mi Poder.
EL MAESTRO: En mi Nombre y con mi Sufrimiento.
LA MADRE:
En el Nombre de mi amado Esposo, el Espíritu Santo, y con la LUZ que de él
recibís..., vuestras almas ya están bendecidas.
PUBLICO: Gracias Madre.
LA MADRE: Me marcho hijo mío.
JOSE-LUIS:
Y yo quisiera marcharme contigo, pero me quedo aquí... ¿verdad?
LA MADRE: Tú lo has dicho hijo mío.
JOSE-LUIS: ¡ Maestro ! No pude estar a tu lado...
EL MAESTRO:
Dichosos aquéllos que son perseguidos por mi causa hijo mío, porque ellos
tendrán un lugar conmigo.
JOSE-LUIS:
Gracias Señor Jesús, perdona nuestras ofensas y pecados; y llévanos junto al
Padre.
EL MAESTRO: Tú eres el que has de llevarlos a ellos.
JOSE-LUIS: Con tu ayuda así será.
LA MADRE: Adiós hijos.
PUBLICO: Adiós Madre.
EL MAESTRO: Adiós hijos.
PUBLICO: Adiós Maestro.
PADRE ETERNO: Adiós hijos.
PUBLICO: Adiós Padre.
EL HERMANO: Adiós hermanos.
PUBLICO: Adiós Hermano.
EL HERMANO:
Que la paz del Señor YAHVÉ y la fuerza del príncipe de las almas, el Gran
Guerrero, quede con todos vosotros.
PUBLICO: Y con tu Espíritu Hermano.
EL HERMANO: Ave María Purísima.
PUBLICO: Sin pecado concebida.
EL HERMANO: ¡SHALOM hermano!
JOSE-LUIS: ¡SHALOM Hermano!
EL HERMANO: Adiós hermanos.
PUBLICO: Adiós Hermano._
__________
(1) Los objetos por Ella bendecidos: "brillarán
con Luz inmensa, y las almas no tendrán miedo a lo que ocurra...", en
losdías que vendrán sin luz,
(Tinieblas y el Castigo), como anunció
en varios mensajes.
|