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La devoción de los CINCO
PRIMEROS SABADOS de mes
consisten en confesarse y comulgar cinco primeros sábados de mes
sin interrupción.
Puede perfectamente compaginarse con la
devoción de los NUEVE
primeros viernes de mes.
El 13 de julio de 1917, acabando la primera guerra mundial, Nuestra
Señora se apareció por tercera vez a los tres
pastorcitos, Jacinta, Francisco y Lucía en la Cova de Iría.
Después de mostrarles una terrificante visión del Infierno,
Nuestra Señora les dijo:
«Vísteis el infierno a donde van las almas de los pobres
pecadores.
Para salvarlas Dios quiere establecer en el mundo la
devoción a mi
Inmaculado Corazón. Si se hace lo que os voy a
decir se salvarán
muchas almas y tendrán paz. La guerra
terminará pronto.
Pero si no dejaren de ofender a Dios, en el
pontificado de Pío XI
comenzará otra peor. Cuando veáis una noche iluminada por una luz
desconocida,
sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a
castigar al
mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre
y de
las persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirlo,
vendré a pedir la
consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, y la
Comunión
reparadora de los primeros sábados.»
Cómo debe ser esta devoción, le fué revelada a
Sor Lucía
de Jesús, por la Virgen María, el 10 de
Diciembre de 1925. Estando ella arrodillada, en el Convento de las Doroteas de
Pontevedra, la Santísima Virgen se le apareció con el Niño Jesús.
Jesús le dijo:
"Ten compasión del corazón de tu Santísima Madre. Está cubierto
con
espinas, con las que hombres ingratos le hieren en cada
momento; y no
hay nadie que las quite con un acto de reparación".
La Santísima Virgen sostenía un corazón rodeado con
espinas punzantes; y le dijo a la Hermana Lucia:
"Mira mi corazón rodeado de espinas que hombres ingratos
punzan en
cada momento con sus blasfemias e ingratitud. Tú por lo
menos tratas de
consolarme. Anuncia en mi nombre que
Yo prometo ayudar en la hora de
la muerte, con las
gracias necesitadas para la salvación, a cualquiera que
en
el Primer Sábado de cinco meses consecutivos haga esto:
1.- Confesarse (puede ser una semana antes, o después.)
2.- Recibir la Sagrada Comunión, en estado de Gracia, el
primer
sábado de mes.
3.- Rezar una parte (cinco misterios), del Rosario;
4.- Hacer compañía a la Santísima Virgen durante un cuarto de
hora,
meditando o pensando en
los misterios del Rosario,
5.- Hacer esto durante
CINCO PRIMEROS SABADOS de mes sin
interrupción.
6.- Tener la intención de consolar, honrar y desagraviar al
Inmaculado
Corazón de María.
DIFICULTADES Y VARIACIONES
El 15 de febrero de 1926, la Hna. Lucía expuso al Niño Jesús,
en una nueva aparición que tuvo en Pontevedra, las dificultades
que tenían algunas personas de confesarse el sábado; y pidió que
fuese válida la confesión dentro de los ocho días. Jesús
respondió:
–
"Sí, puede ser, y hasta de muchos días más, con tal de que cuando
me reciban estén en gracia y tengan la intención de desagraviar al
Inmaculado Corazón de María".
La Hna. Lucía incluso levantó la hipótesis de que alguien
se olvide de poner la intención al confesarse, a lo que Nuestro
Señor respondió:
–
"Pueden ponerla en la confesión siguiente,
aprovechando la primera ocasión que tengan para confesarse".
En la vigilia del 29 al 30 de mayo de 1930, Nuestro Señor,
hablando interiormente a la Hna. Lucía, resolvió también otra
dificultad:
–
"Será igualmente aceptable la práctica de esta devoción el
domingo siguiente al primer sábado, cuando mis sacerdotes, por
justos motivos, así lo determinen".
¿PORQUÉ CINCO SÁBADOS?
Los Cristianos siempre han honrado a la Virgen María los
Sábados por causa de su constante fe en Jesús en ese Primer Sábado
Santo antes de la Resurrección. Cinco primeros sábados de
reparación fueron pedidos para hacer reparación por las cinco
formas en que la gente ofende el Inmaculado Corazón de María:
1.- Ataques sobre la Inmaculada Concepción de María.
2.- Ataques en contra de su Perpetua Virginidad.
3.- Ataques sobre su Divina Maternidad y el rechazo de
aceptarla como
la Madre de toda la
humanidad.
4.- Por aquellos que tratan públicamente de implantar en los
niños
indiferencia, desprecio y aun
odio por esta Madre Inmaculada.
5.- Por aquellos que la insultan directamente en sus imágenes
sagradas.
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