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El 26 de diciembre del 2004 el sunami arrasó las costas
surasiáticas, provocando una inmensa catástrofe material,
y un inconmensurable dolor humano. Más de trescientas
mil personas perecieron, millones perdieron sus hogares
y todas sus pertenencias.
Ante semejante destrozo se hace siempre más patente y
actual la gran
tragedia de la que nadie quiere saber,
ni
autoridad alguna está dispuesta a impedir.
Hay una TRAGEDIA ANUNCIADA
mucho más grave y
fatal que la del sunami y a nadie le importa mucho, pues
ninguna autoridad, civil o eclesiástica, quieren poner los
medios
adecuados y necesarios para esquivarla.
Hay una TRAGEDIA ANUNCIADA y todos
miran de lado,
a ninguno le preocupa. Unos se ríen, otros lo rechazan.
Hay una TRAGEDIA ANUNCIADA y nadie hace
caso.
Pero esta vez no van a ser doscientos los muertos, (como
en el
11-M), ni trescientos mil, como en el sunami asiático.
Cuando llegue serán más de dos mil millones de muertos, y
la obra del hombre será arrasada de la tierra, destrozada.
Véase Apocalipsis 9,18; Zacarías 13,8:
«Y sucederá que en toda la tierra -oráculo de Yahveh- serán
exterminados los dos tercios, y perecerán, pero será preservado
un tercio.» -Zacarías 13,8.
«Con las tres plagas
perecieron la tercera parte de los hombres,
es a saber, por el humo, por el fuego y por el azufre que salía
de sus bocas.»
-Apocalipsis 9,18
¡2.000.000.000
de muertos! Y muchos se ríen,
otros lo
desprecian lacónicamente, y a nadie le importa mucho.
Dios, nuestro Padre, nos hubiera perdonando, hubiera
consumado esta energía negativa, esta polución espiritual
que nos envuelve y amenaza, si se le hubiera pedido perdón
de corazón. Como EL pidió. -C.f.
años del perdón.
Pero muy lejos de ello, el pueblo, el clero, la autoridad,
lo ridiculizaron persiguiendo al vidente y su familia, con
bochornos, ridículos, calumnias y escarnios.
Si las autoridades -político o religiosas- de los paises afectados
por el Sunami, o el
11-M, hubieran sabido, y no pusieran los
medios adecuados para evitarlo, serían juzgados y condenados.
¡Está claro! Y ¿qué ocurrirá con todos aquéllos que no tienen
la voluntad de evitar ni paliar, la mayor catástrofe de todos los
tiempos? Solo Dios tiene la respuesta.
Ruégenle a Dios por sus almas.
26 de diciembre de 2007.
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Del el 4 de Abril de 1985, Nuestro Señor Jesucristo y la
Santísima Virgen, dieron centenares de mensajes a los fieles
que diariamente se reunían en la "Finca
de Nazaret", enTalavera (Toledo), para rezar el santo rosario.
Revelaron a la humanidad profecías y pormenores del
fin de los tiempos:
Tinieblas, Aviso, el
gran Milagro, la
Señal,
y el
Castigo, con la Segunda
Venida de Nuestro Señor.
Otros mensajes aprobados
recientemente por la Iglesia, AKITA en
1988;
KIBEHO
en 2001;
AMSTERDAM
en
2002, dicen esencialmente lo mismo.
Sin olvidar el Tercer
Secreto de Fátima, el
mensaje de Jesús
a San Padre
Pio de Pietrelcina, o el Secreto, revelado en
Peñablanca.
¡Sepa fué anunciado
a la humanidad!
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