Selección (algo pequeña ya sé, perdonadme) de sus mejores escritos de sus libros “El Loco” y el “Vagabundo”, ideal para meditar. G.
| Me preguntáis cómo me volví loco. Así sucedió: |
Dios |
| Amigo mío |
Ambición |
| Las dos jaulas | El Sepulturero |
| Derrota | La Noche y el Loco |
| Cuando nació mi Tristeza | Cuando nació mi Alegría |
| Vestiduras | El Loco |
Me preguntáis cómo me volví loco. Así sucedió: Un día, mucho antes de que nacieran muchos dioses, desperté de un profundo sueño y descubrí que habían robado todas mis máscaras –Si; las siete máscaras que yo mismo había confeccionado, y que llevado en siete existencias distintas-; Corrí sin máscara por las calles atestadas de gente, gritando: -¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos ladrones!- Hombres y mujeres se reían de mí, y al verme, varias personas, llenas de espanto, corrieron a refugiarse en sus casas. Y cuando llegué a la plaza del mercado, un joven, de pie en la azotea de una casa, gritó: -¡Mirad!¡Es un loco!-. Alcé la vista para mirarlo y por primera vez el sol besó mi rostro desnudo, y mi alma se inflamó de amor por el sol y ya no deseé más mis máscaras. Como en éxtasis grité: -¡Benditos, benditos sean los ladrones que me han robado mis máscaras!- Así fue cómo me convertí en un loco. Y en mi locura he hallado la libertad y seguridad; la libertad de la soledad y la seguridad de no ser comprendido, pues quienes nos comprenden esclavizan una parte de nuestro Ser. Pero no dejéis que me enorgullezca demasiado de mi seguridad; ni siquiera el ladrón encarcelado esta a salvo de otro ladrón. |
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DIOS En los días de mi más remota antigüedad, cuando el temblor primero del habla llegó a mis labios, subí a la montaña santa y hablé a Dios, diciéndole: -Amo, soy tu esclavo. Tu oculta voluntades mi ley, y te obedeceré por siempre jamás. Pero Dios no me contestó, y pasó de largo como una potente borrasca. Y mil años después volví a subir a la montaña santa, y volví a hablar a Dios, diciéndole: -Creador mío, soy tu criatura. Me hiciste de barro, y te debo todo cuanto soy. Y Dios no contestó; pasó de largo como mil alas en presuroso vuelo. Y mil años después volví a escalar la montaña santa, y hablé a Dios nuevamente, diciéndole: -Padre, soy tu hijo. Tu piedad y tu amor me dieron vida, y mediante el amor y la adoración a ti heredaré tu Reino. Pero Dios no me contestó; pasó de largo como la niebla que tiende un velo sobre las distantes montañas. Y mil años después volví a escalar la sagrada montaña, y volví a invocar a Dios, diciéndole: -¡Dios mío!, mi supremo anhelo y mi plenitud, soy tu ayer y eres mi mañana. Soy tu raíz en la tierra y tú eres mi flor en el cielo; junto creceremos ante la faz del sol. Y Dios se inclinó hacia mí, y me susurró al oído dulces palabras. Y como el mar, que abraza al arroyo que corre hasta él, Dios me abrazó. Y cuando bajé a las planicies, y a los valles vi que Dios también estaba allí.
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Amigo mío..., yo no soy lo que parezco. Mi aspecto es sólo un traje que llevo puesto, un traje hecho cuidadosamente; que me protege de tus preguntas, y a ti, de mi indiferencia. El “Yo” que hay en mí, amigo mío, mora en la casa del silencio, y en ella permanecerá por siempre, inadvertido, inabordable. No quisiera que creyeras en lo que digo ni que confiaras en lo que hago, pues mis palabras no son otra cosa que tus propios pensamientos, hechos sonido; y mis acciones, tus propias esperanzas convertidas en acción. Cuando dices: " El viento sopla hacia el oriente", yo digo: " Sí, sopla hacia al oriente"; pues no quisiera hacerte saber que mi mente no mora en el viento, sino en el mar. Tú no puedes comprender mis navegantes pensamientos, ni me interesa que los comprendas. Prefiero estar a solas en el mar. Cuando es de día para ti, amigo mío, es de noche para mí; sin embargo incluso así, hablo de la luz del mediodía que danza en las montañas y de la sombra escarlata que se abre paso sigilosamente por el valle; pues tú no puedes oír los cantos de mi oscuridad ni puedes ver mis alas que se agitan contra las estrellas. Y no me interesa que me oigas ni que me veas en mi. Deseo estar a solas con la noche. Cuando tú asciendes a tu Cielo, yo desciendo a mi Infierno. Incluso entonces tú me llamas a través del infranqueable abismo que nos separa: "Mi compañero, mi camarada", y yo te respondo: "Mi camarada, mi compañero", porque no quiero que veas mi infierno. Las llamas te cegarían y el humo te ahogaría. Y me gusta mi Infierno; lo amo tanto al grado de no dejar que lo visites. Prefiero estar a solas en mi Infierno. Tú amas la Verdad, la Belleza y la Justicia; y yo solo por complacerte te digo que es bueno amar esas cosas; pero en el fondo de mi corazón me río de tu amor por estas entidades. Sin embargo, no te dejo ver mi risa: Prefiero reír a solas... Amigo mío, tú eres bueno, discreto y sensato; es más: eres perfecto, y yo a mi vez hablo contigo con sensatez y discreción, pero... estoy loco. Solo que enmascaro mi locura. Prefiero estar loco a solas. Amigo mío, ...tú ni siquiera eres mi amigo, pero, ¿cómo hacer que lo comprendas?. Mi senda no es la tuya y, sin embargo, caminamos juntos, cogidos de la mano...
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DERROTA Derrota, mi Derrota, mi soledad y mi aislamiento: Para mí más valiosa que un mil triunfos, y más dulce a mi corazón que toda la gloria mundanal. Tu me has enseñado que soy joven aún y de pies ligeros y a no dejarme engañar porlaureles vanos. Y en tihe encontrado la dicha de estar solo. Y la alegría de ser ignorado y despreciado. en tus ojos he leído que ser entronizado es ser esclavizado, y que ser comprendido es ser derribado. Y ser apresado es llegar a la propia madurez. Y como un fruto maduro, caer y ser devorado. oirás mis cantos, mis gritos y silencios Y nadie mas que tú me hablará de batir de las alas, de la impetuosidad de los mares, y de montañas que arden de noche, y sólo tú escalarás las rocas y peñascos de mi alma. tú y yo reiremos juntos con la tormenta, y juntos cavaremos tumbas para todo lo que muere en nosotros, y hemos de erguirnos al sol, como una sola voluntad . Y seremos peligrosos. |
Soy como tú, ¡oh Noche!, oscuro y desnudo; camino por la flameante senda que está por encima de mis sueños diurnos, y siempre que mi planta toca la tierra brota de ella un roble. -No; no eres como yo, ¡oh Loco!, pues aún te vuelves a ver cuán grande es la huella de tus pasos en la arena. -Soy como tú, ¡oh Noche!, silente y profundo, y en el corazón de mi soledad yace una diosa en trabajo de parto; y en el ser que de ella está naciendo el Cielo toca al infierno. -No; no eres como yo, ¡oh Loco!, pues te estremeces aún antes de sentir el dolor, y el canto del abismo te aterroriza. -Soy como tú, ¡oh Noche!, salvaje y terrible; pues mis oídos perciben los gritos de naciones conquistadas y suspiros de olvidadas tierras. -No; no eres como yo, ¡oh Loco!, pues aún consideras a tu pequeño ego un compañero, y no puedes ser amigo de tu monstruoso ego. -Soy como tú, ¡oh Noche!, cruel y terrible, pues mi pecho está alumbrado por barcos que arden en el mar, y mis labios están húmedos de sangre de guerreros degollados. -No; no eres como yo, ¡oh Loco!, pues aún está en tí el anhelo de encontrar a tu alma gemela, y no has llegado a ser ley para ti mismo. -Soy como tú, ¡oh Noche!, gozoso y alegre; pues quien mora en mi sombra está ahora ebrio de vino virgen, y quien me sigue va pecando con regocijo. -No; no eres como yo, ¡oh Loco!, pues tu alma está envuelta en el velo de los siete pliegues, y no llevas en la mano el corazón. -Soy como tú, ¡oh Noche!, paciente y apasionado; pues en mi pecho están enterrados mil amantes muertos, envueltos en sudarios de marchitos besos. - Loco, ¿de veras piensas que eres como yo? ¿Te pareces a mí? ¿Puedes cabalgar en la tempestad como un potro salvaje, y asir el relámpago cual si fuera una espada? -Sí; como tú, ¡oh Noche!, como tú, soy poderoso y alto, y mi trono se asienta sobre montañas de dioses caídos; y también ante mí desfilan los días para besar la orla de mi veste, sin atreverse a mirarme al rostro. -¿Piensas que eres como yo, tú, el hijo de mi más oscuro corazón? ¿Puedes pensar mis indómitos pensamientos y hablar mi vasto lenguaje? -Sí; somos hermanos gemelos, ¡oh Noche!; pues tú revelas el espacio, y yo revelo mi alma. |
CUANDO NACIÓ MI TRISTEZA Cuando nació mi Tristeza, le prodigué mil cuidados, y la vigilé con amorosa ternura.
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CUANDO NACIÓ MI ALEGRÍA Y cuando nació mi Alegría, la alcé en brazos y subí con ella a la azotea de mi casa, a gritar: |
VESTIDURAS
Cierto día la Belleza y la Fealdad se encontraron a orillas del mar. Y se dijeron: -Bañémonos en el mar-. Entonces se desnudaron, y nadaron en el agua. Instantes mas tarde la Fealdad volvió a la costa y se vistió con las ropas de Belleza, y luego partió. La belleza también salió del mar, pero no hallo sus vestiduras, y como era demasiado tímida para estar desnuda, así que se vistió con la ropa de fealdad. Y la Belleza también siguió su camino. Y hasta hoy día, hombres y mujeres confunden la una con la otra. Sin embargo, hay algunos que contemplan el rostro de la Belleza y la reconocen aunque no lleve sus vestiduras. Y algunos otros que conocen el rostro de Fealdad, y sus falsas ropas no les engañan.
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En los jardines de un hospicio que conocí a un joven de rostro pálido y hermoso, allí internado. Y Sentándome a su lado sobre el banco le pregunte: -¿Por que estas aquí ? Me miró asombrado y respondió: -Es una pregunta inadecuada, sin embargo, la contestare: Mi padre quiso hacer de mi una reproducción de si mismo; también mi tío. Mi madre deseaba que fuera la imagen de su ilustre padre. Mi hermana me mostraba a su esposo navegante como el ejemplo perfecto a seguir. Mi hermano pensaba que debía ser como él, un excelente atleta. Y mis profesores, como el doctor de filosofía, el de música y el de lógica, ellos también fueron terminantes, y cada uno quiso que fuera el reflejo de sus propios rostros en un espejo. Por eso vine a este lugar. Lo encontré mas sano. Al menos puedo ser yo mismo. Enseguida se volvió hacia mí y dijo: -Pero dime, ¿ Te condujeron a este lugar la educación y el buen consejo?- Yo respondí: -No, soy un visitante-. - ¡Oh,-añadió él- tu eres uno de los que vive en el hospicio al otro lado del muro!- *Hospicio = manicomio |