Nihil

 

 

 

NIHIL, MÉXICO.

 

 

 

 

El Paraíso de las Mentiras

 

PERSONAJES:
ANGÉLICA...........20 AÑOS DE EDAD
PADRE..................40 AÑOS DE EDAD


ESCENOGRAFÍA
Fondo negro. Una cama llena de objetos incluido un vestido de novia.


VESTUARIO:
ANGÉLICA: Vestirá de luto.
PADRE: Traje negro, camisa blanca, corbata roja.


ILUMINACIÓN:
Luces tenues azules.

Frente una cama, Angélica se encuentra susurrando meditabunda, hasta que su padre entra a escena.

PADRE.- ¿Angélica, me llamaste?

ANGELICA.- No, nunca te he llamado. Sólo hablaba sola.

PADRE.- Shh, tranquila. Tú siempre estás encerrada en tu mundo de ensueños.

ANGELICA.- Si, me gusta estar entre tenues luces azules. ¿Y tú? ¿No tienes un mundito también? ¿No eres el hombrecito que se oculta en su oficina?.

PADRE.- No considero prudente discutir en este momento, por favor, respeta el luto.

ANGELICA.- Mejor ayúdame arreglar este cuarto. (Angélica y su padre retiran algunos objetos de la cama). Yo no lloré en su sepulcro porque no podía creer que estuviera muerta. Esto sigue sin caberme en la cabeza. Ayer, cuando me levanté, esperaba verla durmiendo… Todos suponemos que es así y lo seguiremos creyendo.

PADRE.- ¿Qué? ¿En qué seguiremos creyendo?

ANGELICA.- Vivir por siempre en el curso de la monotonía. Esa es la comodidad en la que descansamos, esto es lo que poseemos. Hasta que nuestros muertos nos recuerdan que sin excepción la simplicidad desaparecerá. Vivo pero a la vez recuerdo.

PADRE.- ¿Qué recuerdas?

ANGELICA.- Cuánto la abuela me reclamó cuando terminé con Uriel.

PADRE.- Yo no supe cómo terminaste con él.

ANGELICA.- Seguirás sin saber, esa relación es más que algo personal.

PADRE.- ¿Es o quisiste decir fue?

ANGELICA.- Lo mismo yo podría preguntar de mi madre. ¿Fue o sigue siendo?

PADRE.- No tienes derecho de…

ANGELICA.- Vivo pero a la vez recuerdo. Hubo cosas que mi abuela dijo de mi madre, pero sé que gran parte me lo han ocultado.

PADRE.- Vamos a seguir arreglando este cuarto.

ANGELICA.- No, mi tiempo es ahora. Dime, ¿por qué mi madre te abandonó?
PADRE.- Esa aclaración es el... que tengo que contarte que... fuimos personajes de esas bellas historias en las que...

ANGELICA.- Al grano.

PADRE.- No te metas en mi vida.

Angélica levanta el vestido de novia de la cama.

ANGELICA.- Toda esta indumentaria es evidencia de que aún la sigues amando, indirectamente. Si mostraras indiferencia a todo lo que implicó su separación, no conservarías aquí todo esto.

PADRE.- ¿Por qué me hieres con comentarios tan déspotas? ¿Quién dijo que deseo mostrar indiferencia?

ANGELICA.- Estás en un error padre, tienes un orgullo que te sobrepasa. Quieres ver estos comentarios déspotas porque aún la necesitas.

PADRE.- Bueno ya... cuéntame. ¿Por qué terminaste con Uriel?.

ANGELICA.- ¿Recuerdas cuando yo trabajaba en la librería?

PADRE.- Como dices, al grano.

ANGELICA.- No padre a ti no te concierne.

PADRE.- ¿A qué te refieres? Te he dicho cosas que no tenía por qué explicarte y ahora ve como respondes.

ANGELICA.- ¿Qué me has explicado?

PADRE.- Me traicionas.

ANGELICA.- Te traicionaría aún más si te dijera que entre él y yo hubo una estúpida competencia por demostrarnos... no nos demostramos nada. Solo que la amistad con mi maestro de filosofía terminó con varias aventuras de las cuales a Uriel terminé confesando. No tengo nada que demostrar.

PADRE.- Esto es una maldición.

ANGELICA.- No, no lo es. Todo esto siempre será así. No es nada. ¿A dónde vas?

PADRE.- A callar. Tengo mucho trabajo en el despacho, como para estar soportando estas ridiculeces.

ANGELICA.- Pues lárgate, nunca necesité de ti, ni de la abuela (se escucha el azotar de una puerta, Angélica termina en voz baja) ...ni de Uriel.

 

 

 

 

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