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El Paraíso de las Mentiras
PERSONAJES:
ANGÉLICA...........20 AÑOS DE EDAD
PADRE..................40 AÑOS DE EDAD
ESCENOGRAFÍA
Fondo negro. Una cama llena de objetos incluido un vestido de novia.
VESTUARIO:
ANGÉLICA: Vestirá de luto.
PADRE: Traje negro, camisa blanca, corbata roja.
ILUMINACIÓN:
Luces tenues azules.
Frente una cama, Angélica se encuentra susurrando meditabunda, hasta que su
padre entra a escena.
PADRE.- ¿Angélica, me llamaste?
ANGELICA.- No, nunca te he llamado. Sólo hablaba sola.
PADRE.- Shh, tranquila. Tú siempre estás encerrada
en tu mundo de ensueños.
ANGELICA.- Si, me gusta estar entre tenues luces azules. ¿Y tú? ¿No tienes un
mundito también? ¿No eres el hombrecito que se oculta en su oficina?.
PADRE.- No considero prudente discutir en este momento, por favor, respeta el
luto.
ANGELICA.- Mejor ayúdame arreglar este cuarto. (Angélica y su padre retiran
algunos objetos de la cama). Yo no lloré en su sepulcro porque no podía creer
que estuviera muerta. Esto sigue sin caberme en la cabeza. Ayer, cuando me
levanté, esperaba verla durmiendo… Todos suponemos que es así y lo seguiremos
creyendo.
PADRE.- ¿Qué? ¿En qué seguiremos creyendo?
ANGELICA.- Vivir por siempre en el curso de la monotonía. Esa es la comodidad
en la que descansamos, esto es lo que poseemos. Hasta que nuestros muertos
nos recuerdan que sin excepción la simplicidad desaparecerá. Vivo pero a la
vez recuerdo.
PADRE.- ¿Qué recuerdas?
ANGELICA.- Cuánto la abuela me reclamó cuando terminé con Uriel.
PADRE.- Yo no supe cómo terminaste con él.
ANGELICA.- Seguirás sin saber, esa relación es más que algo personal.
PADRE.- ¿Es o quisiste decir fue?
ANGELICA.- Lo mismo yo podría preguntar de mi madre. ¿Fue o sigue siendo?
PADRE.- No tienes derecho de…
ANGELICA.- Vivo pero a la vez recuerdo. Hubo cosas que mi abuela dijo de mi
madre, pero sé que gran parte me lo han ocultado.
PADRE.- Vamos a seguir arreglando este cuarto.
ANGELICA.- No, mi tiempo es ahora. Dime, ¿por qué mi madre te abandonó?
PADRE.- Esa aclaración es el... que tengo que contarte que... fuimos
personajes de esas bellas historias en las que...
ANGELICA.- Al grano.
PADRE.- No te metas en mi vida.
Angélica levanta el vestido de novia de la cama.
ANGELICA.- Toda esta indumentaria es evidencia de que aún la sigues amando,
indirectamente. Si mostraras indiferencia a todo lo que implicó su
separación, no conservarías aquí todo esto.
PADRE.- ¿Por qué me hieres con comentarios tan déspotas? ¿Quién dijo que
deseo mostrar indiferencia?
ANGELICA.- Estás en un error padre, tienes un orgullo que te sobrepasa.
Quieres ver estos comentarios déspotas porque aún la necesitas.
PADRE.- Bueno ya... cuéntame. ¿Por qué terminaste con Uriel?.
ANGELICA.- ¿Recuerdas cuando yo trabajaba en la librería?
PADRE.- Como dices, al grano.
ANGELICA.- No padre a ti no te concierne.
PADRE.- ¿A qué te refieres? Te he dicho cosas que no tenía por qué explicarte
y ahora ve como respondes.
ANGELICA.- ¿Qué me has explicado?
PADRE.- Me traicionas.
ANGELICA.- Te traicionaría aún más si te dijera que entre él y yo hubo una
estúpida competencia por demostrarnos... no nos demostramos nada. Solo que la
amistad con mi maestro de filosofía terminó con varias aventuras de las
cuales a Uriel terminé confesando. No tengo nada que demostrar.
PADRE.- Esto es una maldición.
ANGELICA.- No, no lo es. Todo esto siempre será así. No es nada. ¿A dónde
vas?
PADRE.- A callar. Tengo mucho trabajo en el despacho, como para estar
soportando estas ridiculeces.
ANGELICA.- Pues lárgate, nunca necesité de ti, ni de la abuela (se escucha el
azotar de una puerta, Angélica termina en voz baja) ...ni
de Uriel.
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