SELECCION DE POEMAS DE BAUDELAIRE

 

 

Poesía Maldita

 

 

 

 

 

SELECCION DE POEMAS DE BAUDELAIRE (1821 – 1867)

 

Estos poemas fueron extraídos de una edición magnifica de la Editorial de EDAF, impresos en Madrid el ano 1982, con una brillante traducción de Ángel Lázaro.

Estos poemas son los que más me gustan por lo tanto es una selección arbitraria y no una reproducción en orden del libro, a medida que tenga tiempo procurare ir subiendo más, si deseáis enviarme alguno ( y de esta forma que rimen tal como si fuera un libro en castellano) bienvenido será.

 

 

 

 

XXIV

 

Te adoro como adoro la bóveda nocturna,

!oh vaso de tristeza, oh grande taciturna!

Y tanto mas te amo, cuanto más me reproches,

porque tu sola eres el lujo de mis noches.

Se pudiera añadir aun, irónicamente,

más que hay de mi a los cielos, aunque es irreverente.

Al ataque me lanzo con furores insanos

como sobre un cadáver un coro de gusanos,

y -!oh mi cruel enemiga, oh mi bestia implacable!-

hasta esa frialdad te hace mas adorable.

 

CXXI

 

La Muerte de los Amantes

 

Tendremos un lecho de suaves olores,

divanes profundos como sepulturas,

y en tallos y búcaros nos darán las flores

aromas extraños bajo albas mas puras.

 

Nuestros corazones, amando a porfía,

darán de su antorcha la llama postrera:

dos llamas gemelas son tu alma y la mía,

espejos que miran la eterna ribera.

 

Relámpago único, centella preciosa,

una tarde mística de azul y de rosa,

el adiós seremos, el llanto, el sollozo.

 

Y después un ángel, abriendo las puertas,

los espejos turbios y las aguas muertas,

resucitaran temblando de gozo.

 

 

Suplemento a las Flores del Mal

 

Madrigal triste

I

 

¿Que me importa de tu cordura?

!Sé bella! !Y sé triste! Que el llanto

le da a tu rostro cierto encanto,

cual la lluvia a la flor la frescura,

y el rió al paisaje otro tanto.

 

Te adoro cuando de tu frente

acaba de huir la alegría,

cuando tu alma se torna sombría,

porque se cierne en tu presente

la negra nube de algún día...

 

Cuando tu pupila florece

con una lágrima quemante,

y a pesar de mecerte al instante

en mis brazos, tu angustia parece

el estertor de un agonizante.

 

Yo aspiro -!esencia divina,

himno profundo, delicioso!-

tu sollozo en que el llanto culmina

y su corazón ilumina

como un cristal maravilloso.

 

 

 

 

 

ARTHUR RIMBAUD (1854-1891)

 

Selección de poemas y escritos de Rimbaud en el orden que aparecen en mi Libro recopilatorio que contiene "Una Temporada en el infierno", "Iluminaciones" y "POEMAS". M.

 

 

Una Temporada en el Infierno

 

En otro tiempo, si mal no recuerdo. Mi vida era un festín en el que se abrían todos los corazones y en el que se derraman todos los vinos.

Una noche, senté a la belleza en mis rodillas. Y la halle amarga. - Y la injurie.

Me arme contra la justicia.

Me escape. ! Oh brujas, oh miseria, oh rencor ! Fue a vosotros que confié mi tesoro!

Logre que se desvaneciera en mi espíritu toda la esperanza humana. Sobre toda alegría, para estrangularla, di el salto sin ruido de la bestia feroz.

Llame a los verdugos para morder las culatas de fusiles en la agonía. Llame a las plagas por ahogarme en la arena y la sangre. La desgracia fue mi dios me tendí en el cieno. Me saque con el aire del crimen y le hice muy malas pasadas a la locura.

Y la primavera me trajo la horripilante risa del idiota.

Habiendo estado hace muy poco a punto de soltar mi postrer bufido, se me ocurrió buscar la llave del antiguo festín, para ver si, con ella, recobraba el apetito.

La caridad es esta llave.-!Esta inspiración demuestra que lo he soñado!-

"Seguirás para siempre siendo hiena, etc.", exclama el demonio que me corono con tan amables adormideras. "Llega a la muerte con tus pecados capitales".

!Ah! Ya aguante demasiado, tome una dosis excesiva de eso:

Pero, querido Satán, os conjuro: !Miradme con ojos menos irritados! Y, mientras legan las pequeñas vilezas rezagadas, para ti que aprecias en el escritor la carencia de facultades descriptas o instructivas, te arranco unos cuantos asquerosos pliegos de mi cuaderno de condenado.

 

 

Frases

 

Cuando somos muy fuertes, ¿Quién retrocede?

Cuando estamos muy alegres, ¿Quién cae en el ridículo?

Cuando seamos muy malos, ¿Qué harán con nosotros?

Engalánate, danza, ríe. Jamás podré tirar el amor por la ventana.

 

 

Los Puentes

 

Cielos grises de cristal. Un extraño trazado de puentes, rectos los unos, abombados los otros, en bajada aquellos o en ángulos oblicuos con relación a los primeros, y las figuras repitiéndose en los restantes circuitos del canal, pero todos tan largos que las orillas, cargadas de cúpulas pierden altura y se empequeñecen. Algunos de estos puentes sigue cargados de casuchas otros sostienen mástiles, señales, débiles parapetos. Acordes menores se entrecruzan, perdiéndose en la distancia, cables hacienden desde los ribazos.

Se ve una chaqueta roja, quizás otros trajes e instrumentos de música? ¿Son aires populares, fragmentos de conciertos señoriales, restos de himnos públicos?. El agua esta gris y azul, ancha como un brazo de mar.

Un rayo blanco venido de lo alto del cielo, reduce a la nada esta comedia.

 

 

Escenarios

 

La antigua comedia prosigue a sus acuerdos, y divide sus idilios: bulevares de tablados.

Un largo muelle de madera de punta a punta de un campo pedregoso donde la muchedumbre bárbara evoluciona bajos los árboles desnudos.

Por corredores de gasa negra, siguiendo las huellas de los pacientes que llevan faroles y hojas.

Pájaros de misterios, se abaten sobre un pontón de mampostería movido por el archipiélago que cubren las embarcaciones de los espectadores.

Escenas líricas con acompañamiento de flauta y tambor se reclinan bajo las pinturas del techo, en torno a los salones de los clubes modernos o a las salas del oriente antiguo.

La hechicería maniobra en lo alto de un anfiteatro coronado por los boscajes; o se agita y modula para los beocios, a la sombra de las arboledas que se mueven en la arista de los cultivos.

La opera cómica se divide en nuestro escenario por la arista de la intersección de diez tabiques levantados desde la galería hasta las candilejas.

 

Mi Bohemia

 

Con mis puños metidos en mis bolsillos,

mi paleto sintiendo que se hacia ideal,

andaba bajo el cielo. Musa, te era leal,

mas !ay! en mis sueños, cuan locos amorcillos...

 

Mi único pantalón tenia un agujero;

desgranaba en mi ruta -Pulgarcillo sonador-

mis rimas, y mi albergue, fue la Osa Mayor.

Tenían las estrellas como un crujir fulero,

 

las oía sentado, al borde del camino

y en las tardes de otoño sentí con emoción

las gotas del roció, vivificante vino.

 

Y así, rimando en medio de los sombras fantásticas,

de mis botas heridas tiraba las elásticas

como si fuesen liras, un pie en el corazón.

 

 

Después iré subiendo más poemas de otros Poetas Malditos como Verlaine y Mallarmé. G.

 

 

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