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..eran
consultas permanentes a los cielos de Zafra, como un Segismundo
calderoniano, las mismas inquietas demandas hacia esos inmensos,
poderosos y silenciosos horizontes azules...
En
la Iglesia de Santa Marina, el cuadro de las nubes de algodón nos hacía
sentir el sueño dulce de la vida con unos ángeles que protegían
amablemente esa fantasía, en la Parroquia las esculturas barrocas y
ennegrecidas hacían estremecer el sentimiento junto a los claroscuros
contrastes que Zurbarán plasmó tenebrosamente en los lienzos de La
Candelaria.. Siempre los mismos pensamientos .. y al final cuando la vida
te devolvía a la realidad con un castigo que nunca entendías
(muerte de un amigo, injusticias, etc.) .. volvías los ojos
tristes, con lágrimas a esos cielos que de nuevo te envolvían en el
sueño... |
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