Después del asentamiento romano del que no se tienen muchos datos, Sádaba pasa a ser musulmana hasta que el rey alfonso I la reconquistó entre el año 1008 y 1010. A su muerte se va a convertir en territorio de disputa entre Navarra y Aragón.
En el siglo XIV, fue vendida a un noble, hasta que en 1399 volvió a pertenecer a la Corona de Aragón. En 1518 Carlos I confirma todos los privilegios de la Villa. Después de la guerra de sucesión se le otorga el título de Villa "fidelísima" y la flor de lis.
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