EL CLICKER
Y SU PUTA MADRE
(AUTOR DEL ARTICULO ANTONIO TORRIJOS ANADON)
Bienaventurados los que se pasaron a poleas, porque no usarán el clicker.
Expresiones como éstas, seguro que en alguna ocasión, se nos han escapado a los que con tanta afición seguimos practicando el tiro con arco olímpico.
Para los que desconocen este noble y antiguo deporte, esto les sonará a chino y es por lo que voy a dar una explicación de que es el Clicker.
Todos pensaréis que un arco es un palo, mas o menos flexible, con una cuerda atada a los extremos muy tirante, la cual hace que el palo se curve, y que poniendo otro palito largo en la cuerda, tirando hacia atrás y soltándola de golpe sale el palito o flecha más o menos lejos.
Otros habréis hecho este artilugio con varillas de paraguas estropeados. Al menos es lo que la mayoría de los de mi quinta me dicen cuando hablamos de tirar con arco.
Yo pensaba lo mismo de una arco, o cuando más, aquel que estaba expuesto en el escaparate de Moral, (comercio de deportes y armería que estaba en el Plaza Mayor de Valladolid) que era de fibra de vidrio y que le incluía todos los años en mi carta a los Reyes Magos.
No se me logró por aquel entonces lo del arco, se conoce que Los Magos no se fiaban mucho de mi destreza con tal juguete y decidieron no echármelo.
Me costó más de treinta años poder tener un arco "de verdad" en mis manos. A eso se le llama perseverancia.
Actualmente llevo casi seis años tirando con arco olímpico federado y recuerdo el primer día que llegamos, mi esposa, mi hijo y yo, a la sede de la federación Vallisoletana, hartos de romper flechas en el pinar, buscando una diana confortable donde poder tirar con relativa seguridad, sobre todo para las flechas, ya que no nos duraban un asalto.
Allí vi por primera vez un arco de alta competición, que emoción, cuántos chismes tenía encima, tenía palitroques por todos sitios, un sistema de puntería la mar de sofisticado, empuñadura, (que por cierto era lo único que tenía de madera), contrapesos y cierto accesorio que a primera vista no se detecta, "El Clicker".
Tal fue la impresión que nos causó a mi hijo y a mí, que decidimos inscribirnos en un cursillo de iniciación, con el ánimo de conseguir la destreza que tenían aquellos muchachos y algunos no tan muchachos, que allí entrenaban en un ambiente la mar de cordial. Nos parecía imposible, dada nuestra corta experiencia que con un arco , por bueno que sea, fueran capaces de meter tres o cuatro flechas seguidas en un punto pintado en un parapeto, no más grande que una nuez, a dieciocho metros de distancia, incluso a veces chocaban unas flechas con otras. Y nosotros que presumíamos de acertar a un bote de Coca-Cola alguna que otra vez a unos diez metros.
Mientras asistíamos a las interesantes clases de tiro, los ya más expertos entrenaban a la par nuestra y se nos iba haciendo más familiar el ver esa puntería de la que nos asombrábamos al principio, excepto una cosa, un ruido, un clic, que antes de salir la flecha del arco, sonaba como si fuera el detonante de tal disparo. La curiosidad y el ánimo de aprender, me hizo interesarme por ese ruido y lo que lo provocaba.
Es el clicker, me dijeron, de un modo tan natural, que casi me avergüenzo de haberlo preguntado; no obstante insistí sobre el aparato en cuestión, para saber su utilidad, pues no veía tanta importancia en una lámina metálica atornillada en el cuerpo del arco y que la única función aparente es la de sujetar la flecha presionándola hacia el arco para que no se caiga mientras se tira de la cuerda tensando el arco.
Entonces Quintero, nuestro monitor, apreciando nuestro interés, se dignó a explicarnos el secreto del aparato.
En primer lugar nos dijo que es imprescindible usarlo para poder obtener buenos resultados en el tiro con arco, sobre todo tirando a larga distancia.
El agrupar las flechas tirando a un blanco, se consigue tirando todas las flechas con la misma potencia, aparte de que el arco esté bien regulado, pero esto es harina de otro costal.
La potencia de un arco olímpico varía si le abrimos mas o menos como es lógico, entonces necesitamos algo que nos diga al tirar de la cuerdo, "hasta aquí" y eso es lo que se consigue con el clicker, por supuesto las flechas deberán ser exactamente iguales en longitud.
La manera de utilizarlo es de lo más simple: se pone una flecha en el arco, encajando el culatín o ranura, en la cuerda, el tubo de la flecha sobre el reposaflechas, y sobre ésta se monta el clicker. Ya sólo queda tirar de la cuerda hasta que la punta de la flecha libera el fleje metálico y se produce el "CLIC" que nos indica que hemos abierto lo justo. Ahora es cuando debemos de soltar la cuerda para que la flecha inicie su glorioso vuelo hacia el DIEZ de la diana.
Después de esta magistral lección, nos dijo Quintero, que de momento no debemos usarlo hasta aprender la técnica del tiro con arco correctamente.
Ya se ha terminado el cursillo, ahora viene el perfeccionamiento. Con mucha ilusión vamos a entrenar siempre que podemos, bueno mas bien a tirar flechas a una diana y llega el momento de instalar un Clicker en el arco. Como siempre que se compra algo, cogemos el catálogo y elegimos uno. Ya tenemos el mejor. Con un destornillador le acoplamos al arco y nos apresuramos a tirar la primera flecha con el nuevo aparato.
Colocado en la línea de tiro de la sala, montamos la primera flecha, con el Clicker por encima de ella y comenzamos el proceso: abrimos el arco despacio apuntando al mismo tiempo al diez, cuando nos sorprende el clic antes de acabar el recorrido que habitualmente hacemos. No vale, está mal colocado, hay que retrasarlo un poco hacia atrás y proseguimos la tarea de tirar la flecha. Esta vez logramos que el clic, lo haga ya en una postura mas o menos adecuada a mis trazas de tirar, suelto la flecha y que desilusión, la flecha sale a toda caña pero se clava fuera del papel. Tanta concentración en oír el dichoso clic, que descuidé el apuntar correctamente.
Ya me dijeron que no era tan fácil, lo que pasa es que no me lo creía. Seguí insistiendo, pues se trata de mejorar. Al cabo de unos días de práctica la cosa ya iba mejorando, lograba hacer saltar el clicker y apuntar a la diana al mismo tiempo aunque no con tanta precisión como antes. Será cosa de tiempo, me dije a mi mismo.
Al cabo de unos años de usar clicker, como todo buen arquero, parece que funciona, hasta que te encuentras en una competición y después de llevar unas cuantas flechas tiradas y has llegado hasta los cuartos de final, en la tercera ronda, cuando piensas que la vas a pasar, llega un momento que el "jodio" clicker no salta. Parece como si las flechas se hubieran alargado dos palmos y medio, cuando más tiras de la cuerda, más lejos está la punta de la flecha del clicker. Bajas el arco, respiras, relajas músculos e intentas tranquilizarte, porque sabes que es el hombro que le tienes encogido y te das casi en la oreja con él.
Repites el proceso desde el principio, vuelves a levantar el brazo del arco, pero esta vez, con el hombro bajo y bien estirado, tensas el arco, apuntas a la diana, tienes el diez en el punto de mira, sigues tensando para oír el clic pero no suena, te empiezas a mover porque pasa el tiempo y estas tirando de cuarenta libras y de repente salta "clic", ya no puedes soltar la flecha porque con la oscilación que tenía el visor podía dar a algún espectador. Me refiero a algún espectador del estadio de al lado, porque por desgracia, salvo familiares y algún amigo comprometido nonos va a ver ni Dios.
Después que has jorobado la tirada, porque has tenido que tirar a toda leche si no te pasa el tiempo, el "puto" clicker vuelve a funcionar como es debido. Las tres últimas flechas que te quedaban por tirar, van de maravilla, salta el clicker a su debido tiempo, cuando tu quieres y haces una puntuación de cine.
Pero ya es tarde, el contrincante que tenías, te había sacado ya una ventaja sustancial y no ha habido manera de echarle mano.
Rick Mackinney, campeón del mundo o algo similar, escribió un articulo titulado. ¿quiere usar el Clicker?, y dice al final: El clicker es su mejor amigo y es uno de los mecanismos más críticos del arco.
Termina el artículo así: ¡Buena Suerte!
Creo que este caballero, de cuya reputación como gran arquero no he dudado ni por un momento, ha escrito esto con cierta ironía.
La segunda parte de la frase, de acuerdo. Pero eso de que el clicker es su mejor amigo, no me convence.
MUCHAS GRACIAS POR TU BUEN HUMOR ANTONIO.