ARIANNA RASSÉ...

Biografía
Carmen Rosales Vera. Poetisa chilena, nacida en Santiago en 1971. Profesora, autodidacta de las letras. Se define como una poeta contemporánea que juega con el contenido, el manejo del léxico y los diálogos. Sus lecturas principales han sido la mitología griega y celta; los poetas de la generación del 27 y el irlandés William Buttler Yeats. Algunos méritos: Primer lugar en el concurso de poesía "Viento Nuevo" organizado por "Amigos de la Poesía" Monterrey, México, mayo 2004 . Mención de Honor en el Tercer Certamen Internacional de Poesía y Cuento Breve "Mis Escritos" Buenos Aires, Argentina, marzo 2004.
Estoy sentada frente a los espejos
Nada me rodea más que el silencio esta noche
Nada acaricia mi cuerpo más que la brisa del mar
Mis pies descalzos deambulan tras sueños perdidos
En los libros de arenas
Que guardas bajo tu almohada
Mis manos dibujan figuras con las estrellas
trazando ese destino que jamás será nuestro
Estás dando la cara al océano
Sumido como otras tantas noches
En tu silencio
No me ves
No alcanza mi voz a rozar tu oído
Estamos separados por vientos, mares, desiertos
Tú
Y tus noches
Prodigando sueños
Desatados de tu libro de arena
Yo
Y mis noches
Prodigando sordas palabras
Desarticuladas
Arrítmicas
Contemplando el mundo desde el verde mar que me rodea
Una noche entregada a los labios de la muerte
Una noche de hogueras
Una noche de presagios
Y de inútiles búsquedas
Una noche en la que mi nombre es un anónimo entre las piedras
Una noche en la que mi figura pierde contornos
Belleza
Sustancia
Una noche más de esperas
Al sur
A la deriva
Entre cuatro paredes de hielo, sal y lágrimas
Una noche brindada a las Furias
En copa de cristal
Bajo estrellas vedadas para mis ojos ...
Arianna.
Miro los paisajes
siempre iguales
un sopor
letargo
enmohecimiento
de miembros
de sueños
de pérdidas
y gritos
hasta que mi voz se mimetiza
con la melodía que taladra del parlante
como un tarro unísono
somos uno con esa canción
a veces la carretera se tiñe de sangre
otras se vuelve de un azul intenso
nieve que esparce en el piso
días que se deshollan la piel
y sigo sintiendo que el sopor es mayor
sigo sintiendo
que la vida me debe una respuesta
que me siento frenético de preguntas
y miro por el espejo retrovisor intentando
captar quien me persigue
fantasmas
voces
latidos
que nadie más percibe
la calle palpita
corazón de alquitrán
negro, espeso
que engulle los avances
Gritar
sentir
ahogar
pedirle
a tu dios
explicaciones
a ese dios mudo
que nos mira desde el espejo retrovisor
los mitos siguen retornando
aún soy Arianna
arrancando los hilos del ovillo
y desplazándome por esta ciudad de hollín
buscando la inocencia que dejé en el paradero
buscando el vacío
para propinarle un aventón a estas ansias de huir
y sólo escucho mi voz
y sólo escucho mi respiración
que se calla
que no exhuma vida
vértices
de un mismo prisma
allí
en ese silencio
que todos buscan en el dial...
Arianna
Apago
enciendo
luces
detrás
la
ciudad
se
abandona
detrás
los códices
que llevaba impresos
tantas puertas por franquear
tantas salidas
Tánatos está en la entrada de cada una de ellas
Cruzo?
Me arriesgo?
Propinar el golpe antes de recibir la estocada
Propinar el salto antes de que me atrapen los fantasmas
caer
sentir que la velocidad de caída es certera
sentir que rasga mi ceguera
sentir que los ojos se pierden en el nadir
mientras caigo
sobre la carretera
sentir
hoy que no siento
más que los martillazos de un teclado
sentir el sol acariciar mi espalda
sentir el viento que me eleva
y me hace caer con la ligereza de una hoja
planear
caer
deslizarse
cruzar los límites de la realidad
y no oír
las palabras que queman
palabras que se estrellan
palabras que lastiman...
dejarlas ahí en el pavimento
en la vereda de frente
y sólo ser
Yo
más allá de las persianas
abiertas espiando mi caída...
Arianna
Me contabas un cuento
y el miedo trepaba por mi espalda
la transpiración cautivadora
de tus perversas historias...
Subía cada noche al ático
a escuchar tus historias
a morder mis labios para ahogar el grito
y trenzar mis piernas
para no ser víctima de una huida precipitada
por los escalones hacia el salón...
Llegaste de improviso
una tarde de lluvia
hojeaba el álbum de fotografías
y susurraste a mi oído
Provecto encanto
se apoderó de mí
y fui incondicional a tu hechizo
a tus palabras que relamían la rutina
y las trocabas en conjuros
en episodios espeluznantes
pesadillas y temores
que aún se me aparecen
por las esquinas desiertas...
¿Cuándo desapareciste?
¿Cuándo el poder de tu palabra
pereció?
Intento recordar
mas el aullido de la ciudad
me perturba
y olvido
desato los cordones de mis zapatos
desabotono mi blusa
escudriño en los pasajes
ocultos de mi inconsciente
y olvido
Amnesia
Dolor
Lágrimas
No sé...
Mi infancia ha muerto
se ha suicidado
en su reemplazo ha dejado
a la otra
a la cuerda
a la amnésica...
a la mujer de tacones altos
y vestido rojo...
Arianna
La lluvia resbalando
las aguas se aquietan
los pensamientos afloran
la melodía de los pasos se funde en uno
sin palabras
transgredo los pasillos prohibidos
no sé hacia dónde ir
me pierdo en las anquilosadas salas
en los caminos ya trazados
Caminar?
Tendrá sentido?
la soledad se adueña de estas horas muertas
y mi voz
se pierde
se muere en los acantilados
no lo sabes
jamás has volteado el rostro
Niebla
soledad
lágrimas
sal
vacío
muerte
guerra
antorchas encendiendo el rostro del enemigo
la promesa
se queda adherida en los precipicios
con el corazón roído
las manos atrapadas
en los senderos ciegos
cuando retornes
cuando retorne
¿miraré tu rostro
y te reconoceré?
¿mirarás mi rostro?
¿o seguiremos siendo los desconocidos?
Pedir a la noche un deseo
pedir a las estrellas un camino
pedir a los dioses
que me encuentres
en el laberinto
peticiones que se pierden en la profundidad del océano
No volveré a ver tu rostro
me lo arrebatan
te encierran en cristales
te esconden en espejos
y sé que el camino se hará cada vez más solitario
porque todos los han cercado...
Arianna
El azul de mi tinta
derramado en tu mar
reflejado en el cielo
y en la tierra
va dibujando estelas
en la soledad que me rodea...
palabras como nubes
viajeras
con olor a huertas de naranjos en flor...
atardecer ardiente
acarciando mis sentidos
desnudos al viento
sol
fuego
que corroen las venas
derramados en mi falda...
palabras musitadas
derretidas en tu boca
El azul
abrazado al rojo de tu sangre
Dos amantes
entrelazados por el viento
madurando como espigas
desplegando las alas
enmarcando el cielo
girando,
revoloteando,
acariciando los labios,
los cabellos,
los dedos...
Siempre en las tardes
el azul y el rojo
unidos en un beso
rasguñan rocas
y quiebran estrellas...
Arianna
La música
se duerme
como cada día
como todos los días de mi vida
y
quedo allí presa de las últimas palabras
de lo que no debi oír
de lo que llevaba tatuado en su piel
La música
y yo
muriendo
desangrando
notas
sin sentidos
lágrimas
dolores
tristezas que se van amoldando
a mi piel
ya desgastada de preguntarle a la vida
a los espejos
a la vida
a los vientos
y a ti
La música
y yo
siempre
nunca
ayer hoy mañana
los pasos se borrarán
llegarán otras naves
y la música llenará mi casa
de voces
ajenas
nunca las de antes
nunca las que yo deseaba oír al amanecer
La música
y yo
se desvanecen
se pierden
se mueren
en esta tarde
de labios rotos
de ojos ciegos
de manos atadas
de palabras
de silencios
de muertes
de círculos de fuego
que se apagaron
que se estrellaron contra las paredes
Arianna
Caminas
sin certezas
como una hoja más
dentro
de la esfera celeste
planeando
sin rumbo decidido...
Vidas
que se cortan
se apagan
o desaparecen
velas que se soplan a ras del suelo
eres esa melodía infinita
y no lo sabes
lo ignoras
avanzas
por esa ciudad
sin sentido
¿por qué?
espejos que te regalan tu imagen malgastada
espejos que rebotan tu imagen roída
espejos
imágenes
caleidoscopios
de una vida
de miles de vidas que se entrecruzan
y encienden sus ojos
cuando cae la noche...
Máscaras
retocadas
arlequines
soles negros
memorias
obsesiones
inocencia
locura
es el delgado límite de los muertos
caminando por las avenidas...
Arianna
Elévate
por
sobre
el
asfalto
por
sobre
las
cabezas
de
los
demás
sacude el polvo que llevas
adherido en la planta de tus pies
y
sólo
siente
El círculo de luz
en tus ojos
encegueciendo los soles
que dormían en tus pupilas
Volar
y deslizarse
suavemente
sin prisas
de cara al sol
sin miedos pintados en la piel
los tatuajes
se han borrado
tu corazón de arpillera
siente que el mundo insufla su aliento
en tus sentidos
la libertad de despertar
deseoso
por esa avenida que habías transitado sólo en sueños
Deslízate hasta ella
y contémplala
no es más pequeña ni más extensa
ni más inocente ni más vivida
es sólo una avenida
donde los rostros se confunden
bajo el sol
sin preguntarse por qué el sol brilla más de lo habitual
y allí estás tú
formando círculos convexos
en esa avenida por sobre las cabezas
y
desde el cenital contemplas
sonrisas
ojos extraviados
manos que se rozan
pasos perdidos
en la furia de cemento
Nadie más para contemplar
Estás allí...
Desde el nadir
puedo ver tus alas
contemplando los rostros
de nosotros
los perdidos en los caminos de asfalto...
en algún momento
¿fijarás tus ojos en mí?
Yo también camino a espaldas por la avenida
sin ver más que el sol
dorando mis pupilas
yo tampoco pertenezco
a este lugar
transito a ciegas
buscando los signos
leyendo en las paredes mensajes
que sólo yo comprendo
que sólo yo recibo
también mi corazón es de arpillera
también...
Arianna
Me preguntas
y respondo
en la soledad
en los vacíos clandestinos
que encuentro a mis espaldas
tanto polvo
tanta lágrima
tanto sueño
que teje y desteje su madeja...
Laberintos
penínsulas
islas
que se entrecruzan
y que luego
se despiden
como labios
desprendiéndose de mi piel
desgastada bajo un sol artificial
Respuestas que van a dar al tacho de basura
respuestas que te abren las venas
que comen de tu corazón
que late
en mi pecho
arrítmico
algebraico
perdido en los logaritmos
en las ecuaciones
en la volátil hipotenusa
que es nuestro corazón
Y
caminamos
a ciegas
en
este
pasillo
estrecho
silencioso
tétrico
y
desnudo
caminamos
zigzagueando
como
dos desconocidos
que se leen
el alma
en los espejos
de las avenidas
opuestas
Arianna
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