Es curioso el ritual que siguen, unos quitan las redes, otros sueltan las cuerdas que
sujetan las campanas, mientras que el que va hacer el repiqueteo espera a que las
campanas de la Iglesia den el primer toque. Con qué compás y con qué arte toca las
campanas pequeñas, luego con qué garbo y ritmo van volteando esas enormes
campanas que nos anuncian la fiesta del día.