Allá donde estés  

            (J.M.I)

 

Y en el tiempo de las horas perdidas,

saborearás los vinos y las carnes

que se te ofrezcan al paladar,

mientras aspiras el viento de la dicha

y tus sueños viajan libres allá donde habitan,

para forjar tu dicha y aliviar tu aliento

y en algún rincón quedarán los amigos

a la espera de tu afanada vuelta tardía

para depositar un abrazo en tu hombro

y una sonrisa en los labios que tengan

tanto que contar con el debido esmero,

con la parsimonia que da la sabiduría

acompañando el color del paisaje agreste

entre las frondas de lo vivido y el fulgor

de aquello que se busca y al fin llega.

 

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