Dos retratos
Tengo dos retratos – antes, en tiempos de nuestros abuelos así se llamaban, más de uno tendrá algún recuerdo de esos en su pared, sin saber que hacer con él – pero ahora se llaman fotos; dos retratos, dos fotos y dos maneras de entender el mundo que te rodea.
En uno, tu mirada refleja todo el extravío de la persona que está feliz porque quiere olvidar algo y a la vez está disfrutando del momento que vive – a eso se llama en mi tierra estar feliz porque el “pedal es impresionante, pero sienta bien” - y eso es lo que parece reflejar el retrato y también tu mirada y tu sonrisa entre lánguida y perdida.
En el otro – el retrato claro- la cosa cambia, estás hermosa, pero pareces ausente, con la mirada perdida en algún sueño que se te escapó y con tu mano diciendo adiós, pero tal parece que se lo dices a todo el mundo, como si ese fuera el último adiós que dedicas a la gente que te quiere – la verdad y que no te parezca mal, es que cuando te vi en ese “retrato” pensé que era una despedida de esas de para siempre – y al fondo otro retrato, otra foto, que no se adivina porque se ve difuminada, pero que uno piensa que es de algún ser que algún día quisiste o te quiso.
Entre los dos, entre esos dos retratos, hay una vida - mejor dicho, muchas vidas – y todo un tratado sobre la felicidad fingida, el sufrimiento de esos de todos los días, la tristeza de aquello que perdiste y de todo aquello que soñaste alguna vez, la sonrisa que uno pone cuando ve a un buen amigo, la soledad que no se cuenta pero que se siente; en definitiva, es el retrato de tu vida, de tus sentimientos vividos y tal vez – eso lo pienso yo, no te vayas a creer – los sentimientos que esperas que algún día lleguen y te empapen.
Si me das a elegir, yo me quedo con el primero; bien es verdad que las formas no son serias – no te rías que es cierto, mírate bien - pero en tus ojos hay un atisbo de felicidad, un retazo de sonrisa, un pedazo de alegría, unos ojos que dicen todo lo que la vida no te deja decir, sin embargo en el “otro retrato” tu mirada refleja toda la tristeza y toda la amargura que se posaba en tu corazón. La elección es fácil, el primer retrato, porque al menos – según parecen indicar todos los datos - es ese momento eras feliz.
Seguro que cuando leas esto me llamarás para decirme de todo – tranquila que es la costumbre y uno se acostumbra a las costumbres – y me reprocharás que deje por escrito esa parte de tu vida que quieres ocultar y olvidar, pero ya sabes...........según tus propias palabras soy un “pedazo de cabrón” pero que te quiere, por supuesto.
De todas formas sabes que al final te diré lo que siempre te digo cuando veo alguno de tus retratos – te juro que solo tengo dos – y es que eres muy hermosa, no sé si lo eres “por fuera” como dicen los aficionados a poetas, pero en conjunto – entre lo que se adivina por fuera y lo que uno sabe que hay en tu interior - eres una mujer muy hermosa y no me des las gracias, te juro que nadie me ha pagado por decir tal cosa, es lo que pienso y lo mantengo.
Si puedo y me dejas, te aconsejaría que en el próximo retrato, te cambiaras un poco de look – se dice así? ya sabes que yo en inglés me defiendo fatal – porque seguro que con una pasada por tu peluquero favorito, un buen espejo, una frase de esas ¡Cariño eres la mejor y vales mucho! y mucho cariño hacia ti misma, estarás irresistible. Conste por escrito que a mi me lo pareces – irresistible digo – hasta cuando te levantas con unas ojeras de caballo; te juro que si te digo esto es por la larga cola de admiradores que están esperando un detalle por tu parte.
Dos retratos, dos minutos de tu vida, dos instantes, dos sonrisas diferentes pero hermosas, dos momentos que marcaron una parte de tus vivencias, dos fotos que me dicen como eres, como fuiste, como te gustaría ser; pero sobre todo que me dicen como sientes, como vives, como amas y como amaste. Eso es mucho cariño, más de lo que tu quisieras que supieran de ti.
Ya sé que comentarás con tus amigos que soy......... eso – mejor no reproduzco la frase que te conozco – y que te enfadarás lo suficiente para que no te pueda hablar en unos cuantos días – que sean pocos, por favor – pero no conseguirás arrebatarme la satisfacción de contarte todo lo que vi en ti, todo lo que pasó por mi cabeza, todo lo que sentí, cuando vi tus dos retratos.
Jose ( Nuberu)