Entre los cauces de tus recuerdos
Entre los cauces de tus recuerdos se te irán desgranando alguna notas de una canción que a veces cantasteis a dúo, las notas de algunas de las palabras que os dijisteis amparados en la oscuridad de vuestros ojos, entre tantos recuerdos a buen seguro que habrá paisajes y miradas que un día quisieron decir tantas cosas que luego se quedaron en el tintero de vuestros corazones por falta de tiempo.
Es posible que sean dolorosos y amargos; supongo que otros serán pinceladas de momentos felices con ganas de soñar y entre todos ellos, alguno quedará que se instale definitivamente en el alma; serán seguramente aquellos que nos reconfortaron y nos hicieron sonreír o tal vez llorar porque tocaba, así y todo recuerdos habrá para dar y tomar, puesto que el tiempo fue largo y fructífero y las palabras de desbordaron en mil melodías.
Si se instala en tu mirada un gramo de melancolía, algo habrá pasado que merezca la pena recordar y guardar a buen recaudo, si en tus ojos, en algún momento, se desliza una lágrima rebelde, es posible que signifique que mereció la pena vivir los momentos que viviste y si uno sólo de los recuerdos te hace sonreír, entonces será cierto que no te equivocaste, aunque los acontecimientos te digan lo contrario.
En estos tiempos que corren, donde lo que prima es el confortable convencimiento que todo aquello que duele hay que enterrarlo entre brumas de olvido, en que todos quieren vivir como si no existiera la vida, en estos tiempos de la vorágine de las prisas y del todo vale, en estos tiempos en que los corazones no tienen nada que atraiga su interés, en estos tiempos digo, es bonito pensar que en alguna parte existió una historia que te hizo reír y llorar – no sé si a partes iguales - y que en algún momento llenó de dicha tu corazón.
Nunca se sabe donde tiene uno ese sueño perdido que espera hacer realidad, nunca sabes cuando se producirá el milagro – si es que existen los milagros – de encontrar ese sueño que tanto buscaste; y algún día sucede y te encuentras con él e intentas retenerle – sin saber que los sueños no se pueden retener – y cuando se te esfuma entre las sombras de tus ojos, la tristeza se instala en tus pupilas y si el sueño se hizo realidad, aunque durase casi nada, esa melancolía te acompañará a cualquier lugar al que vayas.
Luego quedarán los recuerdos, las horas que pasaste empapándote con su sonrisa, las sensaciones que te embargaron, los sentimientos que despertó en tu corazón, pero se esfumará entre los retorcidos cauces de tu vida, despertando de vez en cuando y recordándote que te rozó ese sueño y que casi estuvo a punto de hacerse realidad.
Alguna tarde, mientras te adormeces como ausente, tus ojos recorrerán las notas de todas la canciones que llenaron alguna vez tu vida, de todas las melodías que te acompañaron en tus viajes alrededor de tus mundos y tus ojos te delatarán porque habrá en ellos el poso de un sueño que tuviste al alcance de la mano y que se te escapó, porque el destino no quiso adjudicártelo; es posible que llores, es posible que no, pero seguro que se te notará la ternura del recuerdo y que una fina sonrisa adorne los labios que una vez besaron el sueño aquél.
Y desde alguna parte alguien sentirá la fuerza de tus recuerdos y se le iluminará la cara con una lágrima furtiva, porque sentirá la cercanía del recuerdo, el calor de esa melancolía que le llega de lejos, pero que le acerca a lo que siempre quiso tener y nunca tuvo, porque su destino y el tuyo no estaban llamados a seguir juntos la senda de ninguna vida.
Luego vendrán los remolinos de las sensaciones que se tuvieron y de aquellas que se perdieron en las ganas, luego vendrán las sombras de los momentos vividos, de los minutos perdidos, de las palabras que se dejaron abandonadas por falta de rumbo, luego vendrán los quedos suspiros que acompañan a las miradas perdidas en el azar y de los te quiero que no se pronunciaron, porque no había tiempo de dejarlos en ningún lugar.
Nunca sabrás si fue un instante o si fue una vida, pero te llegarán las notas de esa canción inconclusa que un día comenzó sus estrofas plagada de esperanzas y acabó con un final con el que no contabas, porque nunca te paraste a pensar que no tenía que haber comenzado; se irán desgranando, nota a nota, palabra tras palabra, todas las miradas que te dejó como patrimonio y todo aquello que alguna noche soñasteis juntos, si es que alguna vez tuvisteis sueños.
Y como dice una canción, el silencio te traerá todo aquello que nadie te dijo antes, todo aquello que nadie soñó antes, todo lo que nunca te pidió, ni te dio nadie; será entonces la hora de guardar lo que se pueda guardar y de añorar un trozo de vida que alguna vez os perteneció sin ser de nadie, será entonces cuando en el aire flote la duda del pudo ser, el olor de la despedida que nunca se produjo, será entonces la hora de recordar todos los te quiero que quedaron por decir.
Y reposando en algún zaguán, al amparo de la bruma de tus ojos, pienses que con un poco de valor hubieras llevado a buen fin ese sueño; seguramente será la hora del día, en que tocará cerrar el cofre de los recuerdos para no volver a recordar que alguien rozó un sueño que se le escurrió entre las manos y que ahora vaga sin rumbo fijo en busca de un alma caritativa, que le ponga valor y escriba un final.
Jose ( Nuberu )