Eres un algoritmo andante
Como un
algoritmo, así te definieron un día de estos – no voy a decir ni quién ni dónde,
que eso es otro cantar – o sea, según la definición común, estás ahora
como un algoritmo,
que es más o menos, un conjunto de
pasos que nos permite obtener un dato.
Lo
malo es que ese “dato” tiene nombre y apellidos, supongo que también tendrá
unos preciosos ojos y por lo que sabemos, una voz que te deja como te quedarían
los órganos auditivos después de escuchar una hermosa melodía, es decir, con
cara de estar en otra parte.
Supongo
que en ese proceso de búsqueda de datos, te esforzarás por entender la
complejidad de aquello que buscas, porque buscar datos – léase emociones,
claro - en el interior del corazón de una mujer, es una ardua tarea que casi
nunca obtiene el fruto deseado, más bien diría yo que te deja algorítmicamente
peor de lo que estabas.
Te
digo esto con todo el cariño; mira el corazón de una mujer es más complejo
que cualquier algoritmo – menuda palabreja – porque lo que quieren decir, lo
que desean sentir, lo que esperan oír, lo que suspiran por tener, todo eso, lo
dicen con un lenguaje tan especial, que a los hombres sólo nos queda la
esperanza de acertar, eso si, como no aciertes estás perdido.
La
verdad es que la aventura merece la pena si el premio es una mirada, un beso,
una caricia o un te quiero de la mujer con la que sueñes, pero ese camino estará
tan lleno de obstáculos, será tan complejo – y tan apasionante en verdad -
que muchas veces te vendrá la idea a la cabeza de tirar la toalla.
Pero
en los asuntos del corazón no mandan las ideas, así que la perseverancia, la
paciencia y el sentido del humor, que todo hay que decirlo, deberán presidir tu
búsqueda de tus algoritmos, porque ese premio merece todos los esfuerzos
posibles y también los imposibles.
De
todos modos ten cuidado con las bromas de los amiguetes, por que si te
acostumbras al nombrecito, corres el peligro de que un día te pregunte tu sueño
en que piensas y como te salga lo de “buscando tus algoritmos” la cagaste,
algorítmicamente hablando amigo.
Si
llega el caso y te pilla en uno de esos lapsus tuyos lo que deberías de hacer
es soltarle algo bonito y que parezca profundo – espera que te presto una
frase que leí en alguna parte – puedes soltarle eso de........”algún día
sueño conque me dejes perderme en la oscuridad de tus hermosos ojos, que me
permitas oír la brisa que acaricia tus labios y aspirar el aroma de la
primavera de tu piel” yo creo que
al menos te sonreirá.
Si
eso no funciona siempre té queda el remedio más casero, es decir, soltarle que
estás pensando seriamente en enviarle seis docenas de rosas rojas – creo que
son el símbolo de la pasión – porque la quieres; es posible que te pregunte
por qué no se las regalaste el día de su cumpleaños, pero ahí amigo, tendrás
que improvisar, yo no estoy preparado para tal pregunta.
De
todos modos he de aclararte que esa búsqueda tuya de esos hermosos algoritmos,
nos está sirviendo a los demás de experiencia para saber lo que no tenemos que
hacer y lo que sí; así que agradecido que es uno, cuando te toque sufrir por
alguna metedura de pata, o tengas algún tropiezo con alguno de los rincones de
su corazón, yo amablemente me presto a acompañarte en el dolor y tomar una
copa de más contigo.
Te
juro que la primera vez que te soltaron eso de “ eres un algoritmo andante “
tuve que bucear en el Google – ya sabes el invento ese de Internet donde
se encuentra de todo - para hacerme
una pequeña idea del significado de la frase que el “simpático inventor de
turno” te soltó y tiene tela amigo, la verdad es cuando supe su significado
no sabía si reír o llorar por ti.
Ánimo
compañero de fatigas, que estamos contigo, te deseamos toda la suerte del mundo
en esa fascinante búsqueda de tus algoritmos, de tus sentimientos, de la solución
de tus dudas, de tus suspiros a la luz de una vela, en definitiva en la
apasionante búsqueda de las respuestas que te acaben depositando en los brazos
de la mujer que amas.
Jose (Nuberu)