(J.M.I)
Invisible
y ausente a los ojos de todos
franqueado
por una eterna duda
inerte,
oscuro e inacabado,
como
un soplo en el aire eterno
entre
un suspiro y una amargura;
caminante
sin rumbo y sin horizonte
escondido
entre las etéreas brumas
cabizbajo,
pensativo y melancólico
con
la mirada extraviada en una duda.
Errante
entre caminos intransitados
apagado
entre las sombras baldías
sediento
de aquello que no le han dado,
curandero
de mil llagas y mil heridas
tierno
hasta cuando le hieren;
soñador
de historias sin futuro
bohemio
y encantador de serpientes
vendedor
de sueños sin pasado
fabulador
de cuentos sin presente.
Fecundo
en sus amarguras
errática
su vida como el viento
descubridor
de tesoros inexistentes
espiga
al viento, murmullo sin latido,
todo
lo que ama no le pertenece
y
lo que tiene lo regala simplemente;
adormecido
y exhausto en su amargura
el
corazón cargado de ternura
paladeando
sus desamores y sus dudas.
En
esas está el desaparecido poeta
porque
la duda mata y el silencio duele,
cercado
entre la ausencia que no espera
y
huyendo del pasado sin presente;
acongojado,
sin palabras y ausente
buscando
aquello que no existe
mirando
hacia ningún lugar, inerte,
pausado,
a solas con sus pensamientos
deseando
despertar, aunque nadie le despierte.