Las madrugadas no tienen corazón
Como decía mi colega el Sabina las madrugadas no tienen corazón, no tienen color, ni sabor, si esas madrugadas son solitarias como las tuyas. Algunas veces, como mi colega – ya sabes el Sabina - te oí canturrear, como él, ese “....vámonos pal sur....” porque hacia allí abajo te gustaría viajar, aunque sea en sueños.
Y es que ya son muchas madrugadas y largas que son esas madrugadas cuando no se tiene donde ir ni con quién; con el cuerpo aterido en invierno, la camisa empapada en verano, pero siempre con paso bamboleante – por decirlo de forma amable – y los ojos oscuros de tanto humo y tal vez un poco más de alcohol.
Y encima sin dirigirse hacia ninguna parte, sólo hacia tu pequeña guarida, esa que te protege a duras penas de tantas noches a solas y tantas madrugadas a solas también; esa guarida, como tú la llamas, en la que tantas noches sueñas con lo que te está prohibido soñar – porque a ti no te importa lo prohibido, en realidad nunca hubo prohibiciones que te detuvieran – acurrucado en tu litera, porque lo tuyo no es una cama, es algo mas parecido a una de esas literas de los buques de tantas películas y de tantas realidades y si no que se lo pregunten a nuestro común amigo, el viejo lobo de cada mar que hay por ahí repartido.
Largas madrugadas si, unas duras, otras llenas de sonrisas, otras con cara de querer irte hacia cualquier parte donde no existan las madrugadas, pero existen en todas partes, porque los espíritus como el tuyo no entienden la noche –ni siquiera los días – sin sus correspondientes madrugadas de tanto viajar por ellas.
Pero recuerdas una, una madrugada que no fue como tantas otras madrugadas; una madrugada en la que hubo una mano sobre tu mano, unos ojos que te miraron por última vez, el vaho de un aliento en tu aliento; sin palabras, sin gestos superfluos, pero una madrugada intensa como nunca – ni antes, ni después – volviste a vivir.
“ .........la madrugada no tiene corazón......vámonos pal sur.....” Y es verdad que las madrugadas no tienen corazón, sobre todo si esas madrugadas son por buscar algún corazón como el tuyo: lo malo es que todos los corazones de las madrugadas están escondidos, heridos y no te digo nada de los cuerpos, maltratados por tanto sueño, tabaco y alcohol.
Es cierto que siempre se encuentra uno con amigos, compañeros de madrugadas y también es cierto que ocurren cosas – unas divertidas, otras no tanto – y que incluso puedes encontrar a tu “otra madrugada” Sólo que a mi no me gustaría encontrarla como la encontraste tú y no lo digo por el quién, si no por el cómo.
Aún te recuerdo asustado y avergonzado cuando aquella noche la conociste; tropezón, vaso que derrama su contenido sobre un bonito vestido y tus manos asidas a unas tetas – por no caerte es cierto – que no eran las tuyas. Y la mirada que te dedicó y el bofetón que aún te duele y que hace que estos días, cuando te encuentras algún conocido por la calle, te tapes la mejilla derecha porque no te digan si es que a tu edad te pones coloretes en las mejillas.
Pero te encontraste con unos ojos y después de tu “accidente” alguien te sonrió y ahí comenzaron otras madrugadas para ti. Las madrugadas de la búsqueda de aquellos ojos que te recordaron otros ojos, de bar en bar, de tugurio en tugurio, siempre buscando en la madrugada.
Y vinieron las preguntas, las indagaciones, la desesperación – quién te iba a decir a ti que te encontrarías con la desesperación, cuando te habías encontrado con tantas rarezas en tus madrugadas - pero ya sabes, la canción....” la madrugada no tiene corazón......” según canta mi colega el Sabina.
Ahora esas madrugadas ya no son las mismas, pero duelen más, porque durante unos segundos – bofetón incluido – estuviste frente a los ojos que buscaban tus madrugadas. Bien es cierto también, que tuviste en tus manos – reconozco que sin querer y durante un segundo – unos maravillosos “apéndices” y sabiendo como eres, seguro que no te lavaste las manos en unos días, por eso de retener el sabor de tal maravilla y eso bien merece un bofetón........o no???
Dejemos que el colega Sabina desgrane su canción..........tu canción de estas últimas madrugadas y tú sigue tu búsqueda; tal vez no encuentres aquellos ojos, pero seguro que encontraras otros muchos ojos, medio llorosos como los tuyos, que te entenderán. Los míos sabes que te entienden desde siempre, porque desde siempre tu y yo hemos sido compañeros de esas madrugadas que no tienen corazón.
Jose (Nuberu)